sábado, 18 de julio de 2020

LA CUCALÓN EN UNA PIEZA ÚNICA

Cucalón es el nombre que se da comúnmente a la estampilla de sobretasa para la construcción del camino de Loja a Zamora,que se utilizó entre 1922 y 1925, únicamente en la correspondencia despachada desde la provincia de Loja con destino a poblaciones de la misma provincia. Eso de Cucalón se debe a que, impresa en el espacio que ocupan dos estampillas, aparece la firma del ministro de Hacienda Emilio Cucalón Pareja. 



El carácter absolutamente local del sello explica su rareza, el hecho de que no haya sido incluido en la generalidad de los catálogos internacionales y que durante mucho tiempo haya permanecido ignorada. Pero si las estampillas son poco comunes, hasta hoy eran inexistentes sobres o libranzas postales que las contuvieran y que hubieran sido legítimamente utilizadas.Conocíamos seis sobres, cuatro que estuvieron en la colección Konaz, todos dirigidos a Guayaquil y que en la actualidad uno está en la colección de Juan Pablo Aguilar, otro en la de Eivind Lund y dos en la de Paúl Novoa; a este último pertenece también un sobre dirigido a Nueva York y hay otro, enviado a Londres, que estuvo en la colección de Juhani Olamo y cuyo propietario actual desconocemos. Ninguno de estos sobres se envió a poblaciones de la provincia de Loja y, por ello, su uso no es el apropiado.



Gracias a Francisco Cucalón podemos conocer el que es, hasta hoy, el único documento en el que aparece un sello Cucalón, debidamente utilizado. Se trata de un boletín de expedición o libranza, por un paquete despachado desde Loja, capital de la provincia, hasta otra población de esta última, Zapotillo, el 16 de febrero de 1925. La encomienda tenía un peso de 1 kilo 870 gramos y pagó el porte fijado en la tarifa vigente desde febrero de 1922, 5 centavos por la libranza, 5 centavos por cada 100 gramos o fracción, 2 centavos por la sobretasa camino Loja-Zamora y 10 centavos por el impuesto para la construcción del ferrocarril a Puerto Bolívar.

El valor total del franqueo, 1 sucre con 12 centavos, se pagó con una estampilla de 1 sucre de la serie presidentes y los sellos correspondientes a la sobretasa y al impuesto, todos colocados al reverso y cancelados con perforaciones en forma de cruz.

Esta pieza única está en la colección de Francisco Cucalón, a quien le agradecemos por autorizarnos publicar las imágenes.

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