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domingo, 3 de febrero de 2019

A PROPÓSITO DE LA ÚLTIMA SUBASTA DE SOLER Y LLACH. LOS PRIMEROS CORREOS ECUATORIANOS CON ESTAMPILLAS

Hace algún tiempo, publicamos en este espacio un artículo que, sobre la base del itinerario de correos del Ecuador, publicado en 1863, establecía las fechas a las que debían corresponder los usos más tempranos de los sellos de la primera emisión ecuatoriana; esto porque habiendo días fijos de salida del correo, el franqueo solo podía corresponder a esos días.

En el caso de Quito, se indicaba que el correo salía los días lunes y jueves hacia el norte y miércoles y sábados hacia el sur y Guayaquil. Desde esta última ciudad, los correos salían hacia Quito los miércoles y sábados, hacia Cuenca los jueves y hacia Manabí los Lunes; adicionalmente, el correo para Santa Elena partía los días 7, 17 y 27 de cada mes.

Según ésto, el primer correo que salió de Quito con estampillas lo hizo el lunes 2 de enero de 1865, hacia el norte y, en el caso de Guayaquil, ese mismo día hacia Manabí. El primer correo con estampillas de Quito a Guayaquil, y desde esta última ciudad hacia la capital, salió el miércoles 4 de enero. El detalle completo de los correos entre Quito y Guayaquil durante el primer mes de uso de la primera emisión, sería el siguiente, tomando en cuenta que el miércoles y el sábado se despachaba, de cada una de esas ciudades, la correspondencia que iba dirigida a la otra.

Primer correo de Quito a Guayaquil y viceversa: miércoles 4 de enero de 1865
Segundo correo de Quito a Guayaquil y viceversa: sábado 7 de enero de 1865
Tercer correo de Quito a Guayaquil y viceversa: miércoles 11 de enero de 1865
Cuarto correo de Quito a Guayaquil y viceversa: sábado 14 de enero de 1865
Quinto correo de Quito a Guayaquil y viceversa: miércoles 18 de enero de 1865
Sexto correo de Quito a Guayaquil y viceversa: sábado 21 de enero de 1865
Séptimo correo de Quito a Guayaquil y viceversa: miércoles 25 de enero de 1865
Octavo correo de Quito a Guayaquil y viceversa: sábado 28 de enero de 1865

A esas fechas deben corresponder los franqueos de cartas que de una ciudad se dirigían a la otra, en enero de 1865.

Habíamos dicho ya que, hasta lo que se había podido analizar, el material existente corroboraba lo dicho.

Soler y Llanch acaba de realizar una subasta el 31 de enero de 2019, en las que un buen conjunto de piezas clásicas ecuatorianas se vendió a muy buen precio. Entre ellas, destacamos dos que corresponden al primer mes de uso de la primera emisión, que pertenecieron a la colección Longhi y confirman plenamente lo que hasta aquí se ha dicho.


La primera pieza es un sobre despachado en Guayaquil, con destino a Quito, el 7 de enero de 1865, esto es, en el segundo correo que salió desde esa ciudad a la capital. Está franqueado con un sello de un real amarillo y con otro de medio real azul, y cancelado reglamentariamente con el matasellos de rombos FRANCA, anulando las estampillas, y el fechador circular de Guayaquil al lado derecho.

El precio de salida de esta pieza fue de 4.500 y euros y acabó adjudicándose en 10.000.


El segundo sobre salió de Quito el 28 de enero de 1865. Se trata, entonces, del octavo y último correo del primer mes de uso. Dirigida a la casa Millán Ballén, en Guayaquil, la carta tiene un sello de medio real azul, cancelado únicamente con el fechador circular de Quito.

El precio de salida de esta pieza fue de 1.500 euros y se vendió en 3.200.

Otra pieza de la subasta merece ser comentada. Es una plica judicial, despachada desde Riobamba con dirección a Ambato, franqueada con un sello de un real amarillo, con cancelación manuscrita Rio bba. El catálogo le atribuye, como fecha de franqueo, el 18 de enero de 1865, sobre la base del texto manuscrito que consta al reverso, en el que se explica el contenido del expediente judicial y se dice, con la ortografía original: "Contiene despacho enla causa civil seguida por Anto. Lopez Naranjo, contra José Anto. Arrieta, por terrenos de Santa Rosa Rio bba. 18 de enero de 1864".


El catálogo atribuye la referencia al año 1864 al error común de seguir escribiendo el año anterior, cuando ya ha comenzado el nuevo. Esto es, sin duda, lo más probable, pero si bien esa es la fecha en que el funcionario judicial dejó el expediente listo para ser despachado, no puede ser la fecha del franqueo. Esto porque, conforme el itinerario de correos al que se ha hecho referencia al inicio, los correos salían de Riobamba los días sábados y el 18 de enero de 1865 fue miércoles; el expediente no pudo ser despachado sino en el siguiente correo, que salió el sábado 21 de enero y que fue el tercer despacho con estampillas desde Riobamba.

Esta pieza tuvo un precio de salida de 500 euros y se vendió en 600.

domingo, 1 de julio de 2018

PREFILATELIA Y CLÁSICOS EN LA TERCERA DISPERSIÓN DEL GRUPO ECUADOR

Como anunciamos ya en este espacio, para el 14 de julio en la tarde está prevista la tercera dispersión del Grupo de Estudio Ecuador que, como en las dos ocasiones anteriores, ofrece cien piezas de indudable interés, de todas las especialidades y épocas de la filatelia e historia postal ecuatorianas. El catálogo completo puede consultarse pulsando AQUÍ. Una versión en PDF está disponible en el enlace DISPERSIÓN 03. Por último, quienes quieran ver las imágenes con los precios base pueden pulsan AQUÍ.

La dispersión ofrece, en esta oportunidad, como lote 97, con un precio base de US$ 2.400, una colección de prefilatelia republicana del Ecuador, con 49 piezas, todas sobre picas completas. La colección incluye 14 marcas "Ojo de Policía", varias de ellas sobre papel sellado. Los interesados pueden ver todas las piezas pulsando AQUÍ.

Algunas de las piezas de la colección de prefilatelia que se ofrece como lote 97. Ver todas las imágenes pulsando AQUÍ

Los tres primeros lotes de la dispersión son otras tantas piezas filatélicas, dos de ellas coloniales y la tercera del período grancolombiano.

La primera es la tercera marca prefilatélica de origen de Quito (Maier tipo III), en una envoltura enviada desde Quito en los primeros años de la última década del siglo XVIII, El precio base es de US$ 300.

A la izquierda el lote 1 y la derecha el lote 2 de la dispersión, ambos con precio base de US$ 300

Con el mismo precio arranca un fragmento de envoltura enviada a Quito, seguramente a inicios del siglo XIX, con la segunda marca prefilatélica de origen de Cuenca (Maier tipo II).

Lote 3, precio base US$ 100
Una hermosa y nítida marca "Óvalo de Colombia" de la ciudad de Ambato (Harris 4), que consta en una envoltura enviada a Latacunga, probablemente alrededor de 1830, se ofrece como lote 3 con un precio base de US$ 100.

Esta tercera dispersión incluye un capítulo dedicado al correo marítimo, específicamente a los sellos usados en la Oficina Postal Británica en Guayaquil, que se matasellaban con el cancelador C41.

Cuatro de estas estampillas se ofrecen como lotes 4, 5, 6 y 7, con precios base de US$ 60, US$ 40, US$ 40 y US$ 60, respectivamente.

El capítulo dedicado a la primera emisión comienza con tres lotes (8, 9 y 10) de cada una de las estampillas que se pusieron en circulación en 1865: el medio real azul y los reales amarillo y verde. Cada lote está compuesto de 10 estampillas, entre las que se puede encontrar variedad de tonalidades y papeles. En la selección de reales verde se incluye una pareja con cancelador CDS de Guayaquil.

Lotes 4, 5, 6 y 7. Sellos británicos cancelados con el matasellos C41 de la Oficina en Guayaquil

En el catálogo cometimos el error de asignar un número Scott a cada lote; nuestro amigo y miembro del Grupo Ecuador, Tom Hoke, nos ha hecho reparar en ello, pues cada lotes incluye sellos que no corresponden a la numeración asignada.

Cada lote tiene un precio de partida de US$ 150 (medio real azul), US$ 175 (real amarillo) y US$ 180 (real verde).



Los lotes 8, 9 y 10, con selecciones de diez sellos de cada uno de los valores de la primera emisión ecuatoriana

Dos plicas judiciales y una carta completa son también parte de este capítulo de la dispersión. Las plicas (lotes 11 y 13), son una franqueada en 1865 con una tira de 4 del real verde, para remitir un juicio criminal desde Guano a Riobamba (precio base US$ 180) y la otra enviada de Alausí a Riobamba el 11 de marzo de 1879, con un sello de un real amarillo (precio base US$ 80).

Lote 11, plica judicial franqueada con una tira del real verde, precio base US$ 180

US$ 80 es el precio base de esta plica franqueada con un real amarillo de la primera emisión

Destacamos el lote 12, una preciosa carta completa franqueada con el medio real azul y enviada a Quito desde Guaranda, en abril de 1870. No está demás recordar la pequeña cantidad de cartas particulares que se encuentran con sellos de la primera emisión, en relación con la abundancia de plicas judiciales. El precio base de esta pieza es de US$ 200.

Lote 12. Carta particular franqueada con medio real azul, precio base US$ 200

Dos medios reales sobre fragmento un cuatro reales con un hermoso
color rosa. Lotes 13, 14 y 15, con precios base de 140, 100
y 140 dólares, respectivamente
Un fragmento con un precioso medio real es el lote 14, que arranca con un precio de US$ 140. Otro fragmento, con un medio real azul pastel, se ofrece como lote 15 con un precio base de US$ 100. Termina este capítulo con un muy buen ejemplar del cuatro reales de 1866 (lote 15), en una hermosa variedad de color rosa, nuevo sin goma, con un precio base de US$ 140.

Una pieza destacada de la dispersión es el lote 18, que sirve de portada a su catálogo, es la plana completa (única conocida), del peso rosa de la emisión de 1873, la primera dentada del Ecuador. Esta es una oportunidad única para que la adquieran los interesados en esta emisión; la plana es una base fundamental para establecer las diversas variedades de estos sellos, con su ubicación en la plana. Se ha fijado US$ 1.000 el precio base de esta plana.

Plana del peso rosa de 1873, lote 18, precio base US$ 1.000

También a la primera emisión dentada pertenecen los lotes 17 y 19. El primero es un medio real azul, variedad sin punto entre las palabras medio y real, con matasellos CDS de Tusa, actual San Gabriel; debe tomarse en cuenta que se trata de un cancelador poco frecuente, del que no se conocen más de tres sobre esta estampilla; el precio base es US$ 140. El lote 19 es un fragmento con un sello de un peso rosa cancelado con la marca prefilatélica "GUANO FRANCA"; precio base US$ 100.

Lotes 17, 19 y 20, con precios base de US$ 140, US$ 100 y US$ 15, respectivamente

Se ofrecen, también, como lote 20 y con un precios base de US$ 15, tres parejas de falsificaciones de las tres estampillas de la primera emisión dentada.

Oportunamente comunicaremos el lugar en que se realizará la dispersión. Esperamos contar con su presencia y, si no les es posible, con sus ofertas que serán recibidas hasta las doce de la noche (hora del Ecuador) del viernes 13 de julio, al correo ecuadorstudygroup@gmail.com. Pueden comunicarse también, incluso en el día de la dispersión, al WhatsApp 593 999 822 169.

Seguiremos publicando en estos días más detalles sobre esta dispersión. Les invitamos a participar activamente en ella.

miércoles, 9 de mayo de 2018

LA MEDALLA QUE INSPIRÓ EL DISEÑO DEL PENNY BLACK

El 6 de mayo se cumplió un nuevo aniversario de la puesta en circulación de la primera estampilla del mundo, el Penny Black, sello de un penique negro emitido por la Gran Bretaña, que fue el punto de partida de una reforma postal que acabaría extendiéndose por todo el mundo.

El perfil de la reina Victoria, que ilustra la referida estampilla, no hizo sino reproducir un retrato que había aparecido algunos años antes en una medalla conmemorativa.

Cuando se probó el uso de estampillas para el servicio de correos, conforme la propuesta hecha por Rowland Hill, se convocó el 14 de septiembre de 1839 un concurso para diseñar el sello, concurso que tuvo un éxito inusitado: se recibieron dos mil seiscientas propuestas. Sin embargo, pese a que se adjudicó un premio dividido entre los cuatro mejores trabajos, ninguno fue adoptado.



Para Rowland Hill, el sello debía ser al mismo tiempo simple y seguro frente a las falsificaciones, lo que le llevó a desechar todos los diseños presentados en el concurso y plasmar en toscos dibujos la que, a su juicio, debería ser la primera estampilla de correos. Dos inscripciones: POSTAGE y el valor facial, con el perfil de la reina Victoria como único distintivo que permitiría identificar a la Gran Bretaña.

El diseño fue aprobado y el rústico bosquejo se puso en manos de Henry Corbould, para que le diera una forma adecuada. Para el retrato de la reina, Corbould se basó en una medalla de 1837, trabajada por William Wyon (1795-1851), y produjo una imagen que se reproduciría, a partir de entonces, en todas las estampillas británicas, durante el largo reinado de la soberana.

La medalla, hecha en bronce, tenía un diámetro de 54 mm. y conmemoraba la visita de la soberana a la City de Londres, en noviembre de 1837.

En el anverso de la medalla aparece el retrato de la reina, con las palabras VICTORIA y REGINA a los lados. Al reverso, el Guidhall, edificio del siglo XVI que sirve de sede a la City de Londres; al pie, la inscripción "IN HONOUR OF HER MAJESTYS VISIT / TO THE CORPORATION OF LONDON / 9TH NOV: 1837." en tres líneas horizontales. Se acuñaron 350 medallas.


viernes, 26 de enero de 2018

ECUADOR, 4 REALES, POSICIÓN 17 - HERRADURAS

Teddy Suárez Montenegro

Revisando cuidadosamente la pareja horizontal usada de 4 Reales, perteneciente a Georg Maier, salta a la vista que hay una diferencia en la tipografía de la palabra “CORREOS” entre el sello izquierdo y el derecho, como se muestra en la imagen 1. Las “RR” de “CORREOS” del sello derecho tienen patas inferiores tipo “HERRADURA”, diferentes a las del sello izquierdo.

Imagen 1

Las características de la pareja nos garantizan que se trata de una pieza auténtica, así como su matasellos tipo CDS de Quito, del 12 de Febrero de 1867.

Esta diferencia de tipografía, nos llevó a buscar en nuestro stock y encontré otra pieza con las “HERRADURAS” en la palabra “CORREOS” (imagen 2). Se trata de un sello de    4 Reales, obliterado con el clásico cancelador francés “Rombo de puntos” con el número “3154”, en color azul.  Las características de este sello son idénticas a las del derecho de la pareja de la imagen 1, teniendo este segundo, una mejor calidad de impresión.

Imagen 2

En la página 55 del libro Primera Emisión de Sellos Postales del Ecuador, el Ing. Jorge Ayora presenta una plana completa con las medidas de los anchos de cada sello de Cuatro Reales y de sus óvalos centrales.

Contrastando los valores de Ayora con las medidas de la pareja imagen 1, vemos que coinciden plenamente con las posiciones 16 y 17 de la plancha. Es evidente que el sello 17 es más ancho que el 16.

El ancho del sello 17 es de 19,25  mm., mientras que el óvalo central es de 6 mm, ligeramente más ancho que el del sello 16 que tiene un ancho total de 18,5 mm. y un óvalo central de 5,5 mm.

De igual manera, las medidas del sello de la imagen 2 corresponden a la posición 17.

Adicionalmente, y haciendo una revisión detallada de la imagen en alta resolución del fragmento de plana de 4 Reales, que incluye 36 sellos (imagen 3),  se aprecia con facilidad que el cuarto sello de la segunda fila, tiene las “RR” de la palabra “CORREOS” en forma de HERRADURAS; como la plana completa de 4 Reales está compuesta por 104 sellos, trece columnas verticales y ocho filas horizontales, y usando como referencia las líneas de jubileo de este bloque, se puede determinar que la pieza en referencia corresponde también a la posición 17.

Imagen 3

Este análisis me obliga a corregir lo escrito en la “Guía para detectar sellos falsos de 4 Reales” de Suárez-Bongiovanni” en el cual habrá que eliminar la página # 19 en la que se expresa que el sello de 4 reales cuyas “RR” en la palabra “CORREOS” es falso.
Y más bien, si nos encontramos con un sello de 4 Reales cuyas “RR” en la palabra “CORREOS”, está  con tipografía tipo “HERRADURA”, tendremos un sello auténtico, que muy probablemente corresponda a la posición # 17 de la plancha.

martes, 1 de agosto de 2017

LA PRIMERA EMISIÓN MEXICANA

El 1 de agosto se cumplen 161 años de la puesta en circulación de las primeras estampillas mexicanas: una serie de cinco sellos imperforados, con el retrato de Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811), en colores azul (medio real), amarillo (1 real), verde (2 reales), rojo (4 reales) y lila (8 reales). 

Fue el presidente interino Ignacio Comonfort (1812-1863), quien decretó el uso del sistema de franqueo por medio de estampillas el 21 de febrero de 1856. El 15 de julio de ese año se dictó el Reglamento de la Oficina de Estampas, según el cual los empleados postales, antes de poner en venta las estampillas, debían aplicarles una contramarca o sobreimpresión, con el nombre del Distrito Postal al que pertenecían; parra ese entonces había 53 distritos en México. os sellos no podía circular válidamente sin esas marcas. La medida, tomada a consecuencia de los frecuentes robos en los caminos, buscaba evitar el uso del material que pudiera caer en manos de los asaltantes; a consecuencia de ella, los filatelistas cuentan con un amplio campo de estudio y colección a partir de estas marcas distritales.



Las estampillas, diseñadas por José Villegas, se imprimieron en el Taller Litográfico del Gobierno, utilizando la técnica del huecograbado. Se hicieron planas de sesenta sellos cada una (diez por seis), en papel blanco liso, de diferentes grosores. 

De cada valor se imprimieron las siguientes cantidades: medio real (987.264), un real (1’417.508), dos reales (1’623.483), cuatro reales (167.160) y ocho reales (100.649).

En 1861 se utilizaron las planchas de la primera emisión para imprimir nuevos sellos, con diferentes colores.

sábado, 4 de marzo de 2017

150 AÑOS DE LAS PRIMERAS ESTAMPILLAS SALVADOREÑAS

Este año se celebra el sesquicentenario del inicio del período filatélico en El Salvador.

En 1867, esa república centroamericana puso en circulación sus primeras estampillas, una serie de cuatro valores (medio, uno, dos y cuatro reales) ilustrados con un volcán en erupción, con once estrellas en semicírculo en su parte superior, que representan las provincias que en ese entonces componían el país (San Salvador, La Libertad, Sonsonate, Santa Ana, La Paz, Cuscatlán, Usulután, San Vicente, San Miguel, La Unión y Chalatenango).

Aunque para algunos el volcán que aparece en las estampillas sería el San Miguel, se considera que se trata en realidad del Izalco (El Faro del Pacífico), que es el que aparece en el escudo de armas de El Salvador.

Aunque se emitieron oficialmente el 17 de enero, el uso de las estampillas fue obligatorio recién a partir del 1 de marzo de 1867.

Las estampillas fueron impresas en planas de cien sellos (diez por diez) por la American Bank Note Company, de Nueva York, en septiembre de 1866 y llegaron a El Salvador el 17 de diciembre. Las planas llevan la identificación de la casa impresora en la parte superior, escrita en idioma castellano: COMPAÑÍA AMERICANA DE BILLETES DE BANCO DE NUEVA YORK.

En abril de 1873 se hizo una nueva tirada de la serie, que se distingue de la primera por la tonalidad de color y por la goma, amarilla en la primera impresión y blanca en la segunda.

Es muy raro encontrar las estampillas de la primera emisión salvadoreña, usadas en sobre.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

DILIGENCIA. 160 AÑOS DE LAS PRIMERAS ESTAMPILLAS URUGUAYAS

El primero de octubre de 1856, hace ciento sesenta años, el Uruguay adoptó el sistema de franqueo de correo por medio de estampillas, no como resultado de ninguna ley ni mandato oficial, sino de la iniciativa de don Atanasio Lapido, que desde unos años antes se desempeñaba como Asentista de Postas y Administrador General de Correos.

Los sellos postales que empezaron a utilizarse ese día fueron tres, uno azul de 60 centavos, otro verde de 80 y un tercero rojo de un real, que pagaban las tarifas para cartas simple, doble y triple, respectivamente.

Los tres primeros sellos postales uruguayos, que se pusieron en circulación el 1 de octubre de 1856

Desde inicios de la década de los cincuenta del siglo XIX se había establecido en el Uruguay un servicio de diligencias que, por medio de cinco rutas, unía Montevideo con el interior del país; las estampillas fueron pensadas para el transporte de correo que utilizaba esos carruajes; de ahí la palabra DILIGENCIA, que consta en la parte superior de los sellos y el nombre con el que comúnmente se conoce a estos últimos.

La moneda uruguaya de 40 centésimos de 1844,
que se dice sirvió de modelo para el sol grabado
en las primeras estampillas uruguayas
A más de la palabra indicada, las estampillas tienen al pie el valor facial, y la viñeta central es un sol con cabeza humana cabellera que, según se dice, fue tomado del que aparecía en la moneda de cuarenta centésimos acuñada en 1844.

No se conocen las cantidades impresas, pero el tiraje fue sin duda reducido.

Las estampillas se imprimieron utilizando el sistema litográfico, en pliegos de papel blanco de treinta y cinco sellos cada uno, con siete hileras horizontales y cinco verticales, sin dentado.

El dibujo para las estampillas lo hizo Juan Ildefonso Blanco Vila (1812-1889), a quien se debe también el diseño de la bandera uruguaya; la impresión estuvo a cargo del francés Lucien Mége, de la casa impresora Mége y Willems.

Los primeros sellos impresos se distribuyeron a las agencias de diligencias de Sienra y Paseyro, en Montevideo, y a las establecidas en los departamentos de San José, Soriano, Florida, Durazno, Tacuarembó, Minas y Maldonado.

Una particularidad relacionada con el uso de esta emisión es que las estampilla, o no fueron canceladas con marca alguna, o lo fueron con trazos de tinta, generalmente una X, aunque se usaron también líneas onduladas o rúbricas.

Sobre con Diligencia de 60 centavos, sin cancelar. Esta pieza se adjudicó en US$ 8.500
en la subasta de la Casa Robert Siegel, el 13 de junio de 2009 (ver SIEGEL)

Sobre franqueado con un sello Diligencia de 80 centavos, cancelado con una X.
Tomado de la página del Club Filatélico del Uruguay

Aunque en la colección Tapling, de la Biblioteca Británica, en Londres, existen algunas piezas, incluida una pareja del sesenta centavos, matasellados con el sello ADMon DE CORREOS - Montevideo, se ha establecido que se trata de cancelaciones de favor.

Se especula que la no anulación de los sellos usados y el uso de marcas a pluma, se debió al hecho de que las Diligencias fueron estampillas de iniciativa privada, por lo que no se utilizaron como canceladores lo sellos de los que disponía el Correo.

El bloque Ferrer
Como ocurre en el caso de las estampillas litografiadas, cada uno de los treinta y cinco sellos de la plancha tiene características propias, lo que permite distinguir treinta y cinco tipos diferentes y establecer su ubicación. Un estudio sobre esas características  puede verse en Estudio de los sellos Diligencia.

La pieza más destacada de la primera emisión uruguaya es el conocido como Bloque Ferrer, un conjunto de quince estampillas de ochenta centavos, correspondientes a la esquina superior derecha de la plana, con los márgenes superior y derecho de la hoja y los tipos correspondientes a las posiciones 3, 4, 5, 8, 9, 10, 13, 14, 15, 18, 19, 20, 24, 25 y 30.

Este bloque, al que el británico Fred Melville calificó como una de las siete maravillas filatélicas del mundo, ha sido una pieza fundamental para reconstruir la ubicación en la plancha de cada uno de los treinta y cinco tipos de sellos. 

A más de esta pieza existen dos bloque de cuatro de la misma plancha, uno con las posiciones 1, 2, 6 y 7, y otro con las posiciones 16, 17, 21 y 22, ambas con los márgenes izquierdos. 

Tanto el bloque Ferrer, como los dos bloques de cuatro, fueron ofrecidos en la subasta de la casa Investphila, el 25 de septiembre de 2009, y pueden verse en THE "SUN" ISSUES.

El bloque Ferrer recibe su nombre del primer propietario de la pieza, el argentino Vicente Ferrer, quien la conservó durante once años, entre 1900 y 1911. 

Para una historia completa de esta joya de la filatelia uruguaya, les remitimos a un texto preparado por Walter Britz, que puede consultarse en el enlace Historia del Block Ferrer.


domingo, 14 de febrero de 2016

LAS ESTAMPILLAS DE CÓRDOBA

Este año, la cita de la filatelia continental será en Córdoba (ver EXPOSICIONES: LO QUE VIENE EN EL 2016) y los filatelistas del espacio FIAF se alistan para estar presentes en esa ciudad argentina.

Preparando el camino para la exposición que conmemorará el bicentenario de la independencia argentina, recordamos aquí uno de los momentos importantes para la filatelia cordobesa: la emisión de las estampilla de Córdoba, el 28 de octubre de 1858.

A partir de 1835, las provincias argentinas se confederaron en un cuerpo político conformado por estados soberanos, que delegaban sus relaciones exteriores y otros poderes a la provincia de Buenos Aires. La derrota de Juan Manuel de Rosas (1793-1877), Gobernador de Buenos Aires, en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, produjo la secesión de Buenos Aires, pues ésta provincia se negó a participar en el nuevo estado federal que, conservando el nombre de Confederación Argentina, se estableció al promulgarse la Constitución de 1853.

Fue durante este período, en el que la Confederación y el Estado de Buenos Aires se mantienen separados, que empezaron a usarse los sellos postales en el territorio argentino: el 21 de agosto de 1856, la provincia de Corrientes puso a la venta el primer sello postal y dos años después, el 1 de mayo de 1858, Buenos Aires emitió las estampillas conocidas popularmente como "Barquitos". Hay que anotar que antes de estas dos emisiones, en 1856, Buenos Aires había preparado ya un sello postal, los "Gauchitos", que no llegó a ponerse a la venta por la oposición del Administrador de Correos, Manuel de Luca.

Córdoba 1858, 5 y 10 centavos
En febrero de 1858 se puso a la venta, también, la primera estampilla de la Confederación Argentina, para ser utilizada en todo el territorio de la misma, pero sin eliminar los correos provinciales.

Ese mismo año, el 27 de junio, el gobernador de Córdoba, Mariano Fragueyro, solicitó a la Asamblea Legislativa regular adecuadamente el servicio de correos en la provincia, lo que fue aprobado mediante ley del 3 de septiembre, expidiéndose el 27 de ese mes un Decreto que organizó el servicio postal provincial, en los lugares a los que no llegaba el correo nacional. El franqueo debía hacerse mediante estampillas, siendo la tarifa de 5 centavos para las cartas de una onza o menos y de cinco centavos adicionales por cada onza excedente.

Las estampillas se mandaron a imprimir en la Casa Larsch, de Buenos Aires, donde se litografiaron dos valores: 5 y 10 centavos, el primero en color azul y el segundo en color negro, ambos imperforados. El motivo escogido fue el escudo de Córdoba, cuyo diseño original lo hizo el escribano Francisco de Torres, en el acta de fundación de la ciudad, conforme lo dispuesto por el fundador, Jerónimo Luis de Cabrera (1520-1574), el 6 de julio de 1573.

Las estampillas de cinco centavos se imprimieron en pliegos de treinta, en tres filas horizontales de diez, mientras que las de diez centavos estaban dispuestos en pliegos de veinte sellos, con cuatro filas de cinco cada uno.

Un pliego completo del sello de 5 centavos de Córdoba, que ofrece a la venta la Casa Jalil

Como ocurre normalmente en el caso de sellos litografiados, cada estampilla tiene detalles particulares que permiten ubicarla en un lugar preciso de la plancha.

Las estampillas de Córdoba se usaron hasta 1865, cuando se suprimieron los correos provinciales.


domingo, 7 de febrero de 2016

OTRO SESQUICENTENARIO: LA PRIMERA EMISIÓN DE HONDURAS

1865 fue el año de la primera emisión postal, no solo en Ecuador y la República Dominicana, sino también en Honduras.

Fueron dos estampillas, ambas con valor facial de dos reales, una verde y otra rosa. Se imprimieron, al parecer, en Bélgica, y empezaron a circular en diciembre de 1865. Se calcula que se hicieron al menos un millón y medio de ejemplares de cada tipo.


La existencia de dos sellos del mismo valor se explica por necesidades de contabilidad, dado el hecho de que circulaban en el país monedas de cobre y monedas de plata; la estampilla verde se vendía en reales de plata y la rosa en reales de cobre.

En 1865 la tarifa inicial de 2 reales se rebajó a uno, por lo que los sellos se vendían por esta última cantidad, sin que se les haya colocado resello alguno.

Siendo impresos en litografía, existen defectos de impresión claramente ubicables en la plancha. Los interesados pueden profundizar en este tema en la página HONDURAS STAMP RESOURCE.

Pese a que estas estampillas circularon durante once años, su empleo no fue muy extendido, lo que hace muy raros los ejemplares usados. De hecho, se conocen solo cuatro cubiertas con sellos de esta primera emisión.

sábado, 30 de enero de 2016

150 AÑOS DE LA PRIMERA EMISIÓN DOMINICANA

El 18 de diciembre de 2015, el Instituto Postal Dominicano (INPOSDOM), emitió una muy bien lograda serie de cuatro sellos y una hoja recuerdo, para conmemorar los ciento cincuenta años de la primera emisión postal dominicana. Los sellos, que reproducen las cuatro primeras estampillas del país caribeño, tienen valores faciales de 30, 35, 45 y 50 pesos; la hoja, cuyo valor facial es de 150 pesos, incluye la reproducción de las primeras estampillas, junto a la cubierta con el uso más temprano conocido del sello de medio real, sobre la imagen de una imprenta. Se ordenó imprimir un total de 25.000 series y 5.000 hojas recuerdo.


Las estampillas cuyo sesquicentenario se conmemora son las primeras emitidas por la República Dominicana, pero no las primeras que se usaron en ese país. en efecto, en 1865 los dominicanos ya tenían cuatro años de utilizar el sistema de franqueo de correspondencia por medio de sellos postales.

El 18 de marzo de 1861, Pedro Santana (1801-1864), último presidente de la Primera República Dominicana, proclamó la anexión del país a España, en calidad de provincia de esta última. Como consecuencia de ésto, a partir de agosto de ese año se pusieron a la venta en la Administración General de las Reales Rentas Marítimas y Terrestres las estampillas emitidas por España para ser utilizadas en las Antillas Españolas; desde el 12 de septiembre, se estableció que el uso de esas estampillas sería obligatorio y que no se despacharía la correspondencia que no las tuviere adheridas (Óscar Ravelo, El correo en Santo Domingo, Ciudad Trujillo, Imprenta de la Opinión, 1944, tomo I, p. 116, edición facsimilar del Banco Central de la República Dominicana, Santo Domingo, 2000).

La primera parte de un estudio sobre la primera emisión de las Antillas Españolas acaba de ser publicada por el colega Yamil Kouri, en Filatelia Digital.

Estampillas de medio real, uno y dos reales de Antillas Españolas,
primeras usadas en la hoy República Dominicana
El gobierno español en la isla terminó el 12 de julio de 1865 con el retiro de las últimas tropas peninsulares, empujadas por una guerra de guerrillas que empezó en mayo de 1861, y mantuvo encendida la revuelta durante los cuatro años que duró la anexión a la península.

la República fue restaurada bajo la presidencia de Pedro Antonio Pimentel (1830-1874), quien fue derrocado en agosto de 1865 por José María Cabral (1816-1899); el 14 de noviembre, la Convención Nacional encargó la presidencia a Buenaventura Báez (1812-1884), quien había ejercido el cargo en dos ocasiones durante la Primera República.

En medio de esta inestabilidad se decidió mantener el sistema de franqueo por medio de sellos postales, pero para eso era necesario contar con nuevas estampillas, que reemplazaran a las españolas.

Los sellos se hicieron localmente, en tipografía, en la imprenta de los hermanos José Gabriel y Manuel de Jesús García. En realidad hubo dos emisiones, ambas con dos sellos, de medio y un real.

En la primera emisión, los sellos son de color rosa (medio real) y verde (un real). Ambas estampillas tienen el mismo diseño: el escudo dominicano al centro, flanqueado por las palabras "Medio real" a la izquierda y "CORREOS" a la derecha, todo dentro de un marco de líneas rectas.


La impresión se hizo en bloques de doce sellos (dos filas de seis) y, según afirma Kelvin J. Angulo ("Orden de impresión de los sellos 1-4 de la República Dominicana, El Filotélico, Órgano de la Sociedad Filatélica Dominicana, número 152, septiembre a octubre de 2002, p. 23), al parecer se utilizaron las mismas planchas para imprimir los dos valores, cambiando únicamente los tipos correspondiente al valor; esto porque cada estampilla tiene características de impresión propias, que son iguales tanto en el sello de medio real como en el de un real, en las mismas ubicaciones de la plancha.

Sin que se haya establecido la razón, porque sin duda no se habían agotado las estampillas, se hizo una nueva impresión, con las mismas características, pero esta vez en color verde pálido (medio real) y amarillo pálido (un real); el marco tiene líneas onduladas y no rectas.


Esta vez los bloques de impresión fueron de diez sellos pues, según se especula, dos de los clisés originales se habrían averiado, haciendo imposible utilizarlos. Según el estudio de Angulo, arriba citado, los clisés que desaparecieron eran los que estaban ubicados en las posiciones 9 y 11 en la plana de los dos primeros sellos. 

La cubierta más antigua que se conoce con un sello
de medio real de la primera emisión (27 de diciembre de 1865)
No se conoce la fecha exacta de emisión de los cuatro valores, pero en el caso de los dos primeros es probable que se los haya usado desde octubre de 1865; un anuncio en el periódico El Patriota, del 19 de ese mes, informa que las estampillas están a la venta en la Administración de Rentas.

Esto concuerda con el hecho de que el Decreto 878 que reguló el servicio postal y dispuso la emisión de sellos de medio y un real, se dictó el 20 de septiembre de 1865.

El uso más temprano que se ha reportado del sello de medio real de la primera emisión es, sin embargo, muy posterior: 27 de diciembre de 1865.

La prensa especializada de la época anunció la existencia de las nuevas estampillas recién en 1866. Le Timbre Posté reportó los dos primeros sellos en su número de febrero de ese año, y los dos restantes en el de abril.

The Stamps Collector's Magazine dio la noticia en su número de marzo de 1866 pero con un error importante, pues atribuyó las estampillas a Haití.

Los sellos de medio y un real permitían cubrir las tarifas establecidas en el ya citado Decreto de septiembre de 1865: medio real para las cartas sencillas (menos de una onza) y un real para las dobles (una onza), en la correspondencia doméstica, aumentando medio real por cada onza adicional. Las cartas para el extranjero debían pagar un real las sencillas, dos las dobles y un real más por cada onza adicional.

Las noticias sobre las emisiones dominicanas, en la prensa filatélica de la época
Es curioso el sistema de franqueo previsto por el Decreto que reguló el servicio postal, pues según él las estampillas no se utilizaban como medio de pago previo, sino que debían ser canceladas por el destinatario. Los sellos, entonces, no estaban en manos del público, sino de las oficinas postales, que los colocaban en la correspondencia una vez que quien las recibía pagaba la tarifa.

Dice el artículo 59 del Decreto 878: "No será obligatorio para nadie sacar del correo las cartas que tuviere, pero no podrán sacar una sola sino todas o ninguna. Si la persona a quien vinieren dirigidas, temiere que pueda ser un chasco que quiera dársele en una carta, la abrirá en presencia del administrador, y resultando que no es más que una burla, no pagará el porte; pero después de salir de la administración la carta, no se admitirá el reclamo".