domingo, 18 de octubre de 2026

CONCLUYÓ CON ÉXITO "201 AÑOS BOLIVIA", EN SANTA CRUZ

Concluyó en Santa Cruz (Bolivia), la exposición filatélica 201 Años Bolivia, que se realizó entre el 13 y el 17 de octubre de 2026, organizada por la Federación Filatélica Boliviana, con el patrocinio de la Federación Interamericana de Filatelia.

Emblema y Comité Organizador de 2021 Bolivia

Después de superar múltiples problemas, derivados de la situación política boliviana, el Comité Organizador, presidido por Jorge Mavila Masías y coordinado por Daniel González Fernández, logró montar un exposición de gran nivel, en la que participaron 51 colecciones, incluidas cuatro juveniles, provenientes de Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Honduras y Perú.

Comisionados nacionales

El jurado estuvo presidido por Aldo Samamé (Perú) e integrado por Luis Fernando Díaz (Costa Rica), Luis Claudio Fritzen (Brasil), José Bellido de Luna (Chile), Daniel González (Bolivia), José Luis Zeballos (Bolivia) y Roberto Cravero (Argentina), quien actuó como Secretario y realizó una acreditación cruzada. Integró el jurado, en calidad de aprendiz, César Sancho (Costa Rica).

Cuerpo de jurados

Los grandes premios se entregaron, el nacional de Martha Villarroel (Bolivia), por Bolivia 1894 Issue & Overprint in 1899 (oro grande y 97 puntos) y el internacional a Kamel Kafati (Honduras), por First Issues of Honduras (oro grande y 95 puntos).

Martha Villarroel recibió dos medallas de oro grande adicionales por su colección del período clásico de Bolivia (1868-1878) y su historia postal de Bolivia, ambas con 95 puntos.

Kamel Kafati, de Honduras (izquierda), y Martha Villarroel, de Bolivia (derecha), reciben los grandes premios de la Exposición
(fotos cortesía de Dila Eaton)

El palmarés completo puede encontrarse pulsando AQUÍ.

Felicitaciones a los organizadores por el éxito de la exposición.


MI OFICINA AVANZA HACIA LA CONFERENCIA 1.000, CON UN LOGO QUE LO CELEBRA

En abril de 2020, gracias a la pandemia, sin planificación previa, y con el único objetivo de aprovechar las horas del encierro, nació el espacio filatélico más importante de nuestro continente y, sin duda, la iniciativa filatélica más productiva del planeta. 

Este domingo 18 de octubre de 2026, Mi Oficina completa un total de 930 conferencia. Falta ya muy poco para llegar a la última meta que nos hemos planteado: las mil conferencias.

Para que esto se note, la publicidad de cada nueva conferencia que se dicta lleva, ya desde hace algún tiempo, un logo alusivo, que los expertos describen como especialmente poderoso, porque el "1" transmite iniciativa y dirección, mientras que los tres "0" entrelazados comunican que el éxito no pertenece a una sola persona, sino al esfuerzo coordinado del grupo, la confianza, la cooperación y el compromiso con objetivos compartidos. 

El mensaje implícito es que un grupo solo alcanza su máximo potencial cuando las personas trabajan unidas y conectadas por un propósito común.

La misión de este espacio filatélico es "unir personas, talentos y esfuerzos para integrarse como un solo equipo, transformando la colaboración en resultados que generen valor, impacto y crecimiento para todos".

Y parte de la visión de ser "un grupo que inspira, integra y coordina el esfuerzo colectivo, demostrando que la verdadera fortaleza nace de la unión de personas comprometidas con un mismo propósito".

Este espacio filatélico ha logrado que cada integrante aporte su talento y, al entrelazarse, multiplique el impacto en beneficio de las generaciones venideras.

ECUADOR: APARECE UN NUEVO TIMBRE FISCAL, MÓVIL SOBRE BERMELLÓN

Georg Maier
Juan Pablo Aguilar

El abandono que sufrió durante mucho tiempo la filatelia fiscal y, como consecuencia de ello, la falta de material de estudio suficiente, sobre todo a partir de los años cuarenta del siglo pasado, ha convertido a este espacio de la filatelia en terreno fértil para nuevos y constantes hallazgos.

Hoy noS referimos al último que nos ha tocado en suerte hacer.

Es conocida la emisión provisional de 1947, que se hizo resellando con la palabra MOVIL, en negro, el timbre telegráfico de 1 sucre carmín, impreso por la American Bank Note Co., al que Hiscocks asigna el número 96 y Barefoot el 71.

Para este resello se emitieron dos órdenes, una el 22 de febrero de 1947 (Registro Oficial 840, 22 de marzo de 1947) y otra el 31 de mayo de ese mismo año (Registro Oficial 919, 26 de junio de 1947). Cada orden fue de 500.000 timbres y disponía que el resello se haga sobre timbres telegráficos de 1 sucre, "con la impresión de la palabra 'MOVIL' en mayúsculas y con tinta negra". 

El catálogo de Olamo asigna a este timbre el número 418, y se trata de una pieza que se encuentra con facilidad y que, sin duda, estará en las colecciones de todos los que se interesan en la filatelia fiscal ecuatoriana.

Pero nos acabamos de topar con un timbre que tiene el mismo resello aplicado a un timbre telegráfico de 1 sucre, pero no el carmín, sino el bermellón, al que Hiscocks asigna el número 95 y Barefoot el 70.

Nunca antes se había reportado esta pieza y la que presentamos es la única que hemos visto. Tiene un cancelador violeta, en el que se distinguen con claridad dos letras V.

Puesto que hubo dos órdenes de resello, podría pensarse que para cumplir una de ellas se utilizó el timbre carmín y para la otra el bermellón. Que solo haya aparecido, hasta ahora, un único ejemplar de este último, nos mueve a pensar, más bien, que al momento de resellar se echó mano de una, o muy pocas, planas del timbre bermellón.

¿Han visto este timbre? ¿Tienen más información sobre el tema?

No dejen de comunicarse con nosotros al correo actualidadfilatelica@gmail.com. 

UNA TARJETA QUE, DESDE COSTA RICA, DOCUMENTA UNA RUTA MARÍTIMA EN EL CARIBE A INICIOS DEL SIGLO XX

Alfonso Molina Mainieri

La tarjeta postal que presento es una pieza especialmente interesante, porque permite reconstruir, con bastante precisión, un recorrido marítimo poco común para una correspondencia salida de Costa Rica a comienzos del siglo XX.

Se trata de una tarjeta fue enviada desde Costa Rica, con indicación de que viaje en el vapor S.S. Alleghany, y terminó llegando a Curaçao el 27 de marzo de 1904. En el camino recibió en Nueva York la marca postal “PAQUEBOT / N.Y. 2D DIV.”, lo que demuestra que fue tratada allí como correspondencia desembarcada desde un buque. Además, estaba dirigida a una persona a bordo del crucero alemán S.M.S. Vineta, lo que añade un componente naval e internacional muy particular a su historia.

El S.S. Alleghany era un vapor de pasajeros y carga, construido en Escocia en 1895 por Robert Napier & Sons. Tenía aproximadamente 2.494 toneladas de registro bruto y había sido construido para la Atlas Steamship Company, una línea especializada en conectar Nueva York con Jamaica, Colombia, Centroamérica y otros puntos del Caribe. Con la adquisición de la Atlas Steamship Company por parte de la Hamburg-American Line, el Alleghany pasó a formar parte del llamado Atlas Service, el servicio caribeño de HAPAG.

A diferencia de los grandes transatlánticos que unían Europa y América, el Alleghany estaba diseñado para un tipo de navegación más regional. Su trabajo consistía en recorrer sucesivamente distintos puertos del Caribe, transportar pasajeros, correo y mercancías, y servir de enlace entre Nueva York, las Antillas, Colombia y Centroamérica.

Las guías marítimas de la época sitúan dentro del Atlas Service una ruta que incluía puertos como Nueva York, Kingston, Sabanilla, Cartagena, Puerto Limón y Greytown (San Juan de Nicaragua). Hay referencias específicas del Alleghany prestando servicio en este circuito.

Esto es importante porque confirma que Puerto Limón no era una escala ocasional del barco, sino uno de los puntos regulares dentro de su operación.

Puerto Limón era, en 1904, la principal puerta marítima de Costa Rica hacia el Caribe. Desde allí salían buena parte de las exportaciones del país, especialmente banano, café y otros productos agrícolas, y llegaban mercancías provenientes de Estados Unidos, Europa y las Antillas. El movimiento portuario era constante. Vapores estadounidenses, británicos y alemanes entraban y salían regularmente, y el correo marítimo formaba parte natural de ese tráfico.

La tarjeta probablemente fue escrita en Costa Rica y entregada en Puerto Limón para ser transportada por el Alleghany. La marca con el nombre del barco, “ALLEGHANY”, es uno de los elementos más valiosos de la pieza porque permite relacionarla directamente con ese vapor.

El  S.S. Alleghany

La reconstrucción de los movimientos del barco durante los primeros meses de 1904 sugiere que el Alleghany hacía escala en Limón aproximadamente cada cuatro semanas. Tenemos referencias que permiten proponer como fecha probable de salida de Puerto Limón el 29 de febrero de 1904. Todavía no considero esa fecha absolutamente demostrada, pero es la que mejor encaja con las evidencias disponibles, fundamentalmente los registros de llegadas al puerto de Nueva York; el Alleghany figura entre los vapores que entraron a Nueva York aproximadamente entre el 15 y el 19 de marzo de 1904, lo que encaja muy bien con una salida desde Limón alrededor del 29 de febrero.

El viaje desde Costa Rica hacia Nueva York no habría sido directo. El Atlas Service operaba siguiendo una serie de escalas comerciales en el Caribe. Una posible ruta habría sido: Puerto Limón-Cartagena-Sabanilla o Puerto Colombia-Kingston-Nueva York. No puedo asegurar todavía que el barco hiciera todas esas escalas en ese viaje específico, pero esos puertos formaban parte de su circuito regular.

Si aceptamos una salida de Puerto Limón alrededor del 29 de febrero y una llegada a Nueva York entre el 15 y el 19 de marzo, el tiempo de navegación resulta perfectamente razonable para un vapor de este tipo que además realizaba varias escalas comerciales.

Es en Nueva York donde la historia postal de la tarjeta se vuelve especialmente interesante. La pieza presenta la marca: PAQUEBOT/N.Y. 2D DIV.

La palabra “Paquebot” se utilizaba internacionalmente para identificar correspondencia entregada a una administración postal desde un buque. En este caso, la tarjeta llevaba franqueo costarricense, pero fue presentada al correo estadounidense después de haber llegado por vía marítima. La indicación “N.Y. 2D DIV.” corresponde a la Second Division de la oficina postal de Nueva York. Por eso, la combinación de la marca ALLEGHANY y la marca PAQUEBOT / N.Y. 2D DIV. es tan importante: permite seguir la tarjeta físicamente desde el barco hasta el sistema postal de Nueva York, desde donde se la incorporó nuevamente al sistema postal internacional.

A partir de ese momento, la tarjeta inició una segunda etapa completamente distinta, para llegar a su destino: Curazao.

Lo curioso es que, geográficamente, Curazao está mucho más cerca de Costa Rica que Nueva York. A primera vista, la ruta parece innecesariamente larga. Pero desde el punto de vista del correo marítimo, tiene sentido, porque si la tarjeta fue entregada directamente al Alleghany, cuando el barco estaba iniciando su viaje hacia Nueva York, siguió el itinerario del vapor y no necesariamente la ruta postal más corta. Este tipo de circulación poco intuitiva es justamente uno de los elementos más interesantes del correo paquebot.

En Nueva York la tarjeta debió ser embarcada en otro vapor con destino al Caribe, para donde existían servicios regulares. Si el Alleghany llegó a Nueva York entre el 15 y el 19 de marzo, quedaban aproximadamente entre ocho y doce días para que la pieza llegara a Curazao el 27 de marzo de 1904, como consta en el matasellos de llegada, que nos da el dato cronológico más preciso de esta reconstrucción.

En otras palabras, desde su salida de Puerto Limón hasta su llegada a Curazao habrían pasado aproximadamente cuatro semanas.

El destinatario añade todavía más interés histórico. La tarjeta estaba dirigida a H. Meyer, en el S.M.S. Vineta, Curazao. El S.M.S. Vineta era un crucero protegido de la Marina Imperial Alemana que en esos años operaba frecuentemente en aguas americanas y caribeñas. Había participado poco antes en las operaciones navales relacionadas con la crisis venezolana de 1902-1903 y continuó realizando visitas y misiones diplomáticas en la región.

El hecho de que la tarjeta estuviera dirigida al Vineta no significa necesariamente que el barco estuviera atracado en Willemstad exactamente el 27 de marzo. En el servicio naval internacional era habitual dirigir correspondencia a un puerto determinado donde se esperaba la llegada del buque, donde existía representación consular del país al que pertenecía un bardo o desde donde el correo podía ser reenviado al siguiente punto de escala.

El S.M.S Vineta

Esto convierte a la tarjeta en una pieza que conecta dos tipos de navegación completamente diferentes. Por un lado, la navegación comercial del Alleghany, un vapor dedicado a pasajeros, carga y correo y, por otro, la navegación militar del Vineta, un crucero de la Marina Imperial Alemana.

La tarjeta pasó de una red marítima comercial a un sistema postal internacional y finalmente estaba destinada a alcanzar a una persona vinculada a un buque de guerra alemán.

El recorrido más probable puede resumirse así:

Finales de febrero de 1904: la tarjeta es escrita o preparada en Costa Rica.

Alrededor del 29 de febrero: es entregada al S.S. Alleghany en Puerto Limón.

Primera mitad de marzo: el barco continúa su ruta por el Caribe, posiblemente con escalas en Cartagena, Sabanilla y Kingston.

Entre el 15 y el 19 de marzo: el Alleghany llega a Nueva York.

Mediados de marzo: la tarjeta es desembarcada y recibe la marca PAQUEBOT / N.Y. 2D DIV.

Segunda mitad de marzo: la pieza es reenviada desde Nueva York hacia las Antillas Holandesas.

27 de marzo de 1904: llega a Curazao y recibe su matasellos de entrada.

El recorrido total pudo acercarse a las 4.000 o 4.500 millas náuticas, es decir, alrededor de 8.000 kilómetros, dependiendo de las escalas realizadas. Es una distancia extraordinaria si se considera que Puerto Limón y Curazao se encuentran ambos dentro del Caribe.

Precisamente por eso la pieza resulta tan atractiva desde el punto de vista filatélico. No se trata solamente de una tarjeta costarricense enviada al extranjero. Reúne varios elementos poco comunes en una misma pieza: franqueo de Costa Rica, marca nominativa de un barco, correo paquebot, tránsito por Nueva York, llegada documentada a Curazao y destino en un barco de la armada alemana.

A esto se suma que conocemos el nombre del vapor que probablemente llevó la tarjeta durante la primera parte del viaje, lo que permite reconstruir su historia con un nivel de detalle que no siempre es posible en piezas de esta época.

Lo que todavía queda por comprobar con documentación primaria es el día exacto en que el Alleghany entró y salió de Puerto Limón, las escalas concretas realizadas durante ese viaje y el nombre del vapor que posteriormente transportó la correspondencia desde Nueva York hasta Curaçao. Aun con esas pequeñas incógnitas, la reconstrucción resulta muy coherente.

Es, en definitiva, una pequeña pieza postal que conserva la huella de una red marítima que unía Costa Rica, Colombia, Jamaica, Estados Unidos, Curazao y la Marina Imperial Alemana en los primeros años del siglo XX.

UN SOBRE DE PRIMER DÍA, CONFUNDIDO

Ángel Oleas Gallo

Mientras funcionó nuestro servicio postal, los diseñadores de estampillas y piezas postales y filatélicas nos acostumbraron a ser testigos de no pocos errores de diseño, eso que se colan por el desconocimiento, la falta de cuidado y de revisión.

El que presento es una muestra acabada de ello. Se trata del sobre de primer día que preparó Correos del Ecuador, para la puesta en circulación del sello conmemorativo del cincuentenario de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La estampilla se emitió el 30 de abril de 1998, tiene un valor facial de 2.600 sucres y muestra el emblema de la Organización de los Estados Americanos y la leyenda "50 Años OEA".

Pero los encargados del diseño del sobre de primer día, y del matasellos conmemorativo, o se confundieron o simplemente no sabían lo que hacían. Y, lo peor de todo, nadie se dio cuenta.

En el lado izquierdo del sobre se reproducen los mismos elementos de la estampilla pero, al pie del emblema, aparece una leyenda completamente fuera de lugar: "UNITED NATIONS".

El matasellos conmemorativo comparte este "desliz", pero lo perfecciona al mostrar, en el centro del círculo, el emblema, no de la Organización de los Estados Americanos, sino de la Organización de las Naciones Unidas.

Cosas del descuido.


EL CORREO QUE DESAFIÓ AL ARRECIFE. LA CORRESPONDENCIA ENLATADA DE TONGA

Jorge Castillo

En el vasto Océano Pacífico, cerca de la Polinesia, se encuentra el Reino de Tonga. Allí, una pequeña isla llamada Niuafo'ou se convirtió en el escenario de uno de los sistemas de mensajería más peculiares y coleccionables del mundo: el "Tin Can Canoe Mail" (Correo por Canoa y Lata).

El Desafío Geográfico

A diferencia de otros puertos, el acceso a Niuafo'ou para barcos de gran calaje era, y sigue siendo, prácticamente imposible. La isla está rodeada por una barrera de arrecifes de coral sumamente abundante y agresiva, lo que impedía que los vapores postales pudieran atracar. Ante este aislamiento, la necesidad agudizó el ingenio.


El Ingenio de W. G. Quensell

Fue el comerciante W. G. Quensell quien perfeccionó un sistema audaz: la correspondencia se sellaba herméticamente en latas metálicas de galletas o queroseno. Estas latas eran transportadas por expertos nadadores o en pequeñas canoas desde la costa hasta los barcos que esperaban en mar abierto, y viceversa.

Como podemos observar en las imágenes de la pieza de septiembre de 1934, las marcas postales son ricas en detalles descriptivos. En el anverso, un sello nos confirma el proceso:

"This packet, enclosed in a watertight container, was put into the sea from the Cruise Steamer 'Marama'...".

Incluso el reverso ostenta con orgullo la leyenda: "Original Tin Can Canoe Mail Cover", firmada por el propio Quensell.


Un Tesoro de la Filatelia Mundial

Este sistema operó con gran éxito hasta finales de la década de los 30, dejando de funcionar oficialmente alrededor de 1940. Hoy en día, es una de las áreas de la filatelia más codiciadas, especialmente en Australia y Gran Bretaña.


Sin embargo, hay un dato que llena de orgullo a los filatelistas mexicanos: a pesar de la distancia geográfica con el Pacífico Sur, una de las colecciones más importantes y completas de este correo por canoa de Tonga se encuentra en México.

Estas "latas viajeras" son un recordatorio de que, para la comunicación humana, no existen barreras —ni arrecifes— imposibles de cruzar.

NOTAFILIA, UNA PALABRA QUE DEBE INGRESAR EN EL DICCIONARIO

Notafilia es el término que se ha generalizado para hablar del coleccionismo de billetes de banco o papel moneda. La palabra es de sobra conocida por los coleccionistas, pero se utiliza también en el lenguaje común, pero aún no es parte del Diccionario de la Real Academia de la Lengua.

Por eso, como nos informa Adolfo Ruiz Calleja en su Blog Numismático, Julio E. Chiappini, abogado, autor de importantes trabajos jurídicos y reconocido investigador notafílico, ha presentado una solicitud a la Real Academia de la Lengua, en la que justifica las razones por las cuales la palabra debe ser reconocida como una más de las de nuestro idioma.

El texto, en el que se muestra que el uso del término se ha extendido lo suficiente como para que se incorpore al diccionario, fue publicado por Adolfo Ruiz Calleja y puede conseguirse pulsando AQUÍ.

Les recomendamos la lectura de la comunicación de Chiappini.