El Coleccionista Ecuatoriano, órgano oficial de la Asociación Filatélica Ecuatoriana, que mantiene el formato impreso, acaba de poner en circulación su número 89, como parte de la conmemoración de los 91 años de la entidad.
Freddy Moreno, editor de la revista, nos presenta un número que reúne varios textos de gran interés, y que se centra en el importante logro alcanzado hace algunos meses por la institución: la compra de un local propio para su funcionamiento.
Precisamente ese es el tema central del mensaje del Presidente Teddy Suárez, con el que se abre la revista, y de la crónica que Janira Mármol dedica a la compra de la oficina, en la que ella tuvo una actuación decidida, desde la concepción del proyecto hasta su ejecución.
Fernando Luit continúa con las investigaciones sobre el papel jugado por su ancestro, Elia Liut, en el desarrollo del correo aéreo ecuatoriano. Esta vez, nos entrega un artículo sobre José Abel Castillo, el visionario que dio origen al servicio postal aéreo en el Ecuador.
Rodrigo Páez Terán, reconocido investigador de nuestra historia postal, nos presenta un trabajo sobre las rutas postales en la Real Audiencia de Quito.
Luis Carlo plantea la necesidad de emprender una tarea imprescindible para el desarrollo de nuestra filatelia: la elaboración de un índice bibliográfico de la literatura filatélica ecuatoriana. Analiza lo que hasta aquí existe, los retos futuros y los instrumentos con que se cuenta.
Juan Pablo Aguilar recuerda la primera exposición filatélica internacional realizada en el Ecuador, a propósito de los noventa años de su realización.
Freddy Moreno toma como punto de partida una cancelación norteamericana con la imagen de un diablo, para referirse a las posibilidades temáticas de este personaje en nuestra filatelia.
La revista se cierra con un justo reconocimiento a César Domínguez, cuya ausencia definitiva seguimos lamentando.





