Ícono del Club Filatélico de Guayaquil, dice Luis Carlo, y tiene toda la razón, refiriéndose al abogado José Valdivieso Saquicela, quien acaba de fallecer en Guayaquil, a poco de haber cumplido 95 años de edad.
Referente de la filatelia guayaquileña, guardaba en su memoria casi un siglo de recuerdos de su ciudad y de sus personajes; de su boca, o de los textos que se dedicó a escribir en sus últimos años, y que sería bueno recopilar y poner al alcance de todos, recibimos de primera mano cosas y acontecimientos que hoy se quedan sin el que fue, tal vez, su último testigo presencial.
Presencia infaltable en las tertulias de los sábados en el Club Filatélico Guayaquil, fue un gran animador de nuestra actividad filatélica y un activo participante en los grupos de intercambio de ideas y noticias por la vía del Whatsapp.
Nacido el 11 de enero de 1931, José Valdivieso hizo sus estudios primarios con los Hermanos Cristianos y los secundarios en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón, obteniendo su título de bachiller en el Colegio Vicente Rocafuerte; se graduó de abogado en la Universidad de Guayaquil en 1968.
Se interesó en la filatelia desde niño, gracias a su vecindad con los españoles Marcet y Villaseca que, en su negocio de venta de material de zapatería, compraban estampillas usadas. Luego se incorporó a los grupos de coleccionistas juveniles de su colegio y, más tarde, se hizo socio del hoy desaparecido Club Filatélico y Numismático de Guayaquil.
Como nos ha ocurrido a muchos, el abogado Valdivieso pasó también por un período de inactividad en el cual los álbumes quedaron guardados. Retomó la filatelia den 2007, afiliándose al Club Filatélico Guayaquil, y se dedicó con entusiasmo a montar colecciones, con una de las cuales participó en varias exposiciones nacionales e internacionales.
Vale la pena leer el resumen de su actividad filatélica, que se guarda en el archivo digital del Club Filatélico Guayaquil, al que pueden acceder pulsando AQUÍ.
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| (Foto tomada de José Valdivieso: 30 años con el alma en la batuta, en La Revista El Universo) |
La música, su otra gran pasión, le llegó por vía materna. Estudió en el Conservatorio Antonio Neumane y se convirtió en intérprete de piano, violín y, finalmente, oboe. Pero fue, sobre todo, desde la dirección de coros y orquestas, un gran difusor de la actividad musical guayaquileña, dedicando buena parte de su trabajo a niños y jóvenes. Su gran labor en esta área se resume en un video que se difundió cuando actuaba como Director de la Orquesta del Museo Municipal de Guayaquil, y que puede verse pulsando AQUÍ.
Mucho le debe Guayaquil, la ciudad en que nació y a la que tanto quiso y que, con su partida, pierde a un testigo invalorable de su historia y a un ciudadano que la honró con su vida, y la enalteció con su música.
Descanse en paz abogado Valdivieso. Le vamos a extrañar.








