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sábado, 14 de noviembre de 2020

ECUADOR: LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS ESCUDOS DE 1881 Y DE 1887

Teddy Suárez Montenegro

En la anterior entrega de este blog (ver AQUÍ) publiqué un artículo sobre las diferencias entre las emisiones que, con la imagen del escudo de armas del Ecuador, se hicieron en el siglo XIX y fueron preparadas por diversas casas impresoras.

En el caso de la American Bank Note Company, mostré las emisiones de 1881 y 1887 y señalé que los escudos de armas que aparecen en ambas, provienen de un mismo cuño, el que aparece identificado con el número C-71, según la nomenclatura de la impresora.

Ross Towle, sin embargo, me ha hecho notar las diferencias entre las imágenes que constan en las dos emisiones y que resultan evidentes en las imágenes que se muestran a continuación.

A la izquierda, la prueba de cuño de la emisión de 1881; a la derecha, la emisión de 1887

Las estampillas de 1881 y de 1887, entonces, se hicieron a partir de cuños diferentes.

ECUADOR 1896: LA ESTAMPILLA QUE NO FUE

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

El 9 de octubre de 1896, Ecuador puso en circulación su primera serie de estampillas conmemorativas. El motivo fue el triunfo de la revolución liberal, tras el pronunciamiento de Guayaquil el 5 de junio del año anterior, que convirtió a Eloy Alfaro en jefe supremo de la República, pero se lo vinculó con un acontecimiento histórico ocurrido cincuenta años antes: la revolución del 6 de marzo de 1845, que acabó con el gobierno de Juan José Flores. 

Las estampillas, un total de siete, conectaban las revoluciones de 1845 y 1895, cuyas fechas estaban inscritas en los sellos, y se ilustraron con los retratos de los protagonistas de la primera: el triunvirato conformado por Vicente Ramón Roca, Diego Noboa y José Joaquín de Olmedo, que gobernó luego del derrocamiento de Flores (en los valores de 1, 5 y 20 centavos y 1 sucre) y el general Antonio Elizalde, jefe militar del movimiento (en los valores de 2, 10 y 50 centavos).

La emisión se hizo para que los sellos se utilizaran, en primer instancia, por once días, pero este plazo fue ampliado y se extendió hasta el 31 de diciembre de 1896. 

No es el propósito de este artículo profundizar en el estudio de la emisión, pero vale la pena indicar que la misma se hizo a instancias del comerciante Enrique Valenzuela Reina, cuñado de Leonidas Plaza Gutiérrez, uno de los principales generales de Eloy Alfaro, a quien se contrató para que se ocupe de imprimir, a su costa, todas las estampillas, cuya tirada es desconocida. Los valores recaudados por la venta de los sellos debían repartirse, por mitades, entre Valenzuela y el Gobierno; este último destinaría "una parte del producto para auxiliar a las familias pobres" de los fallecidos "en defensa de las armas liberales" durante la campaña militar que siguió al pronunciamiento de junio de 1895.

Aquí me quiero referir a un hecho poco conocido: las estampillas que conocemos son el resultado de una reformulación del diseño que originalmente fue previsto para ellas, pues en principio se pensó emitirlas con el retrato del jefe de la revolución, el general Eloy Alfaro.

La emisión conmemorativa de 1896, las estampillas efectivamente emitidas

En efecto, el 8 de noviembre de 1895, el entonces Ministro de Hacienda, Lizardo García, envió una comunicación a Enrique Valenzuela, estableciendo el diseño que debían tener las estampillas para cuya elaboración se le había contratado. El documento, que está publicado en el Registro Oficial 52, de 27 de noviembre de 1895, dice lo siguiente:

Guayaquil, Noviembre 8 de 1895,

Señor don Enrique Valenzuela R.:

De conformidad con el contrato celebrado con Ud. el 5 de Setiembre del presente año, se ha designado el día 5 de junio del año próximo, para la emisión de las estampillas conmemorativas.

Todas deben llevar el busto del Jefe Supremo, General don Eloy Alfaro, con las inscripciones siguientes:

En la parte superior de la estampilla: "Ecuador.- Estampilla conmemorativa, 5 de Junio de 1896".- Al costado derecho: "Guayaquil, 5 de junio de 1895".- Al costado izquierdo: "Gatazo, 14 y 15 de agosto de 1895"; y en la parte inferior, "General Eloy Alfaro, Jefe Supremo proclamado por los pueblos de la República".

Sírvase tomar nota de estas indicaciones, para los efectos del caso.

Dios y Libertad.

Lizardo García

Esta disposición se modificó posteriormente y se dispuso el diseño que efectivamente se puso en circulación. Tampoco la fecha de emisión fue la prevista y tuvo que retardarse hasta el 9 de octubre de 1895.

Si se hicieron diseños sobre la base de la disposición que se ha transcrito, no han llegado hasta nosotros y la estampilla nunca existió conforme lo inicialmente previsto. Me ha parecido interesante, sin embargo, utilizando como base el marco de las estampillas efectivamente emitidas, hacer una reconstrucción ideal del sello propuesto, con el retrato de Alfaro, según las indicaciones del Ministro de Hacienda. Esa es la imagen de la estampilla que no fue y que ilustra esta nota.

martes, 3 de noviembre de 2020

RIVADENEIRA, AMERICAN BANK, SKIPPER & EAST Y HAMILTON. ENCUENTRA LAS DIFERENCIAS

Teddy Suárez Montenegro

Disponer de material de archivo que, en lenguaje filatélico se conoce como “pruebas de cuño”, es clave para evitar errores o caer en generalizaciones.

Emilia Rivadeneira, American Bank Note Company, Hamilton Bank Note Company, de Nueva York,  y Skipper & East de Londres, imprimieron material postal con casi idénticas características, lo que ha hecho que, incluso filatelistas con experiencia, se confundan entre una u otra casa impresora.

En el presente artículo se detallarán las claves para distinguir con facilidad a qué impresor pertenece cada uno de los productos postales impresos.

El historiador Gustavo Salazar Calle, estudioso de la obra de la grabadora Emilia Rivadeneira, escribe que en 1887 la artista quiteña presentó ante el Poder Legislativo una propuesta para volver a imprimir una emisión postal. Este contrato nunca se concretó.

En dicha propuesta se presentan cuatro ensayos de la estampilla de 5 Centavos, similares al sello postal impreso por American Bank Note Co. (Scott # 10), que ya se encontraba en circulación, junto con tres ensayos de timbres fiscales o indicias para papel sellado.

Grabados de Emilia Rivadeneira

American Bank Note Company, imprimió la primera serie de escudos en sistema decimal en agosto de 1881, para lo cual grabó un cuño cuya prueba numerada la presentamos. Posteriormente, seis años después, en 1887 imprimió la serie de cuatro sellos de escudos, usando el mismo cuño para el escudo de armas del centro de la estampilla. También se utilizó este cuño para las emisiones de timbres postales entre 1881 y 1891.

Prueba de cuño y pruebas de los sellos de 10 centavos (1881) y 5 centavos (1887), de la American Bank Note Co.

En 1889, Skipper & East imprimió los enteros postales tipo carta tarjeta de 5 y 10 Centavos, cuyas indicias son muy parecidas a los sellos impresos por American Bank Note. Revisando minuciosamente la prueba que se dispone, verificamos que se trata de un cuño diferente.

El Rasgo clave es la montaña que se encuentra en el óvalo del escudo; en el grabado de ABN hay tres picos, mientras que en el de  Skipper & East hay solamente uno.

Prueba de cuño de Skipper & East de Londres, especimen de la carta tarjeta preparada por esa casa impresora
y las perforaciones del especimen


Dentro del Contrato
Seebeck, en 1893 y 1895, Hamilton Bank Note Co. imprimió las series de timbres fiscales y para finalizar dicho acuerdo, en 1896 imprimió la última serie postal de escudos. La característica común de estas emisiones está dada porque sus centros son escudos de armas, nuevamente con imágenes muy parecidas pero diferentes a los cuños de los escudos grabados por Emilia Rivadeneira, American Bank Note y Skipper & East.

Trabajos de la Hamilton Bank Note Co.: ensayo de sello no emitido de un sucre y pruebas del sello de
5 centavos de la emisión  de 1896 y del timbre fiscal de 4 centavos bienio 1893-1894


DIFERENCIAS CARACTERÍSTICAS DE CADA IMPRESOR:

Analizando la cabeza y pico del cóndor, las montañas y el sol, es suficiente para fácilmente darse cuenta de las diferencias.

Se trata, evidentemente, de cuatro grabados y cuatro cuños diferentes.




domingo, 28 de junio de 2020

UN DOCUMENTOS ACERCA DE LOS RESELLOS EN LA EMISIÓN JUAN JOSÉ FLORES DE 1892

En 1893, ante la falta de sellos de cinco centavos, necesarios para pagar la tarifa interna, se resellaron estampillas de 50 centavos, 1 y 5 sucres, de la primera serie conocida como Seebeck, la ilustrada con el retrato, del primer presidente ecuatoriano, Juan José Flores. Los resellos fueron de tres tipos.

En el número 187 del Diario Oficial, del 12 de septiembre de 1893, encontramos una circular del Ministro de Hacienda, en la que se pide remitir a Quito estampillas de 5 sucres, para proceder a su resello. Esta fecha coincide con el uso más antiguo que, del resello 5 centavos sobre 5 sucres, registra Robert D'Elia en su libro sobre la era Seebeck en el Ecuador, 30 de agosto de 1893.

El siguiente es el texto de la circular:

 República del Ecuador
Ministerio de Estado en el Despacho de Hacienda

Quito, Agosto 16 de 1893

Circular No. 44

Sr. Gobernador de la provincia de ........

Dígnese disponer que la Tesorería de su dependencia envíe á este Despacho las 2 terceras partes de las estampillas postales de a S/. 5 que tuviese, por ser necesarias para su resello y venta.

Dios guarde á US

Vicente Lucio Salazar

domingo, 3 de febrero de 2019

A PROPÓSITO DE LA ÚLTIMA SUBASTA DE SOLER Y LLACH. LOS PRIMEROS CORREOS ECUATORIANOS CON ESTAMPILLAS

Hace algún tiempo, publicamos en este espacio un artículo que, sobre la base del itinerario de correos del Ecuador, publicado en 1863, establecía las fechas a las que debían corresponder los usos más tempranos de los sellos de la primera emisión ecuatoriana; esto porque habiendo días fijos de salida del correo, el franqueo solo podía corresponder a esos días.

En el caso de Quito, se indicaba que el correo salía los días lunes y jueves hacia el norte y miércoles y sábados hacia el sur y Guayaquil. Desde esta última ciudad, los correos salían hacia Quito los miércoles y sábados, hacia Cuenca los jueves y hacia Manabí los Lunes; adicionalmente, el correo para Santa Elena partía los días 7, 17 y 27 de cada mes.

Según ésto, el primer correo que salió de Quito con estampillas lo hizo el lunes 2 de enero de 1865, hacia el norte y, en el caso de Guayaquil, ese mismo día hacia Manabí. El primer correo con estampillas de Quito a Guayaquil, y desde esta última ciudad hacia la capital, salió el miércoles 4 de enero. El detalle completo de los correos entre Quito y Guayaquil durante el primer mes de uso de la primera emisión, sería el siguiente, tomando en cuenta que el miércoles y el sábado se despachaba, de cada una de esas ciudades, la correspondencia que iba dirigida a la otra.

Primer correo de Quito a Guayaquil y viceversa: miércoles 4 de enero de 1865
Segundo correo de Quito a Guayaquil y viceversa: sábado 7 de enero de 1865
Tercer correo de Quito a Guayaquil y viceversa: miércoles 11 de enero de 1865
Cuarto correo de Quito a Guayaquil y viceversa: sábado 14 de enero de 1865
Quinto correo de Quito a Guayaquil y viceversa: miércoles 18 de enero de 1865
Sexto correo de Quito a Guayaquil y viceversa: sábado 21 de enero de 1865
Séptimo correo de Quito a Guayaquil y viceversa: miércoles 25 de enero de 1865
Octavo correo de Quito a Guayaquil y viceversa: sábado 28 de enero de 1865

A esas fechas deben corresponder los franqueos de cartas que de una ciudad se dirigían a la otra, en enero de 1865.

Habíamos dicho ya que, hasta lo que se había podido analizar, el material existente corroboraba lo dicho.

Soler y Llanch acaba de realizar una subasta el 31 de enero de 2019, en las que un buen conjunto de piezas clásicas ecuatorianas se vendió a muy buen precio. Entre ellas, destacamos dos que corresponden al primer mes de uso de la primera emisión, que pertenecieron a la colección Longhi y confirman plenamente lo que hasta aquí se ha dicho.


La primera pieza es un sobre despachado en Guayaquil, con destino a Quito, el 7 de enero de 1865, esto es, en el segundo correo que salió desde esa ciudad a la capital. Está franqueado con un sello de un real amarillo y con otro de medio real azul, y cancelado reglamentariamente con el matasellos de rombos FRANCA, anulando las estampillas, y el fechador circular de Guayaquil al lado derecho.

El precio de salida de esta pieza fue de 4.500 y euros y acabó adjudicándose en 10.000.


El segundo sobre salió de Quito el 28 de enero de 1865. Se trata, entonces, del octavo y último correo del primer mes de uso. Dirigida a la casa Millán Ballén, en Guayaquil, la carta tiene un sello de medio real azul, cancelado únicamente con el fechador circular de Quito.

El precio de salida de esta pieza fue de 1.500 euros y se vendió en 3.200.

Otra pieza de la subasta merece ser comentada. Es una plica judicial, despachada desde Riobamba con dirección a Ambato, franqueada con un sello de un real amarillo, con cancelación manuscrita Rio bba. El catálogo le atribuye, como fecha de franqueo, el 18 de enero de 1865, sobre la base del texto manuscrito que consta al reverso, en el que se explica el contenido del expediente judicial y se dice, con la ortografía original: "Contiene despacho enla causa civil seguida por Anto. Lopez Naranjo, contra José Anto. Arrieta, por terrenos de Santa Rosa Rio bba. 18 de enero de 1864".


El catálogo atribuye la referencia al año 1864 al error común de seguir escribiendo el año anterior, cuando ya ha comenzado el nuevo. Esto es, sin duda, lo más probable, pero si bien esa es la fecha en que el funcionario judicial dejó el expediente listo para ser despachado, no puede ser la fecha del franqueo. Esto porque, conforme el itinerario de correos al que se ha hecho referencia al inicio, los correos salían de Riobamba los días sábados y el 18 de enero de 1865 fue miércoles; el expediente no pudo ser despachado sino en el siguiente correo, que salió el sábado 21 de enero y que fue el tercer despacho con estampillas desde Riobamba.

Esta pieza tuvo un precio de salida de 500 euros y se vendió en 600.

martes, 1 de mayo de 2018

EMILIA RIBADENEIRA, MUESTRAS DE SELLOS Y SISTEMA PROTECCIONISTA

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

Como es sabido, las primeras estampillas ecuatorianas fueron impresas en Quito, en la imprenta de Manuel Ribadeneira, siendo su hija Emilia quien hizo los grabados. Para las emisiones posteriores, el Estado ecuatoriano recurriría a casas impresoras extranjeras: la segunda serie se hizo en Francia y a partir de la emisión de 1881, y hasta fines del siglo XIX, las impresoras fueron las norteamericanas American Bank Note Company y Hamilton Bank Note Company.

En julio de 1887, Emilia Ribadeniera se dirigió al Congreso Nacional criticando el hecho de que se recurriera a impresores extranjeros para la fabricación de especies postales ecuatorianas, cuando ella estaba suficientemente capacitada para realizar el trabajo. 

"¿Por qué nuestro gobierno contrata con los yanquis la estampa de sus timbres y sellos, en ves de contratarla con una hija del país, que puede hacerlos tan buenos como se necesitan? ¿Por qué se regala al extranjero caprichosamente una suma que debiera destinarse a proteger la industria nacional?", se pregunta Emilia Ribadeneira.

La solicitud, que se presenta como una defensa del sistema proteccionista, se publicó junto con un texto introductorio en un folleto que, bajo el título Algo sobre el Sistema Proteccionista, se imprimió en la Fundición de Tipos de Manuel Ribadeneira, en 1887. Hemos agregado este documento a nuestra biblioteca; lo pueden consultar pulsando AQUÍ.

Lo interesante es que, además de los textos que sustentan su posición, Emilia Ribadeneira incluyó en el folleto varias muestras de su trabajo: un retrato del futuro presidente ecuatoriano Antonio Flores Jijón, una imagen religiosa y muestras impresas en color de cuatro estampillas y tres sellos, probablemente pensados para timbres fiscales o papel sellado.

Las estampillas son cuatro reproducciones, en colores azul, naranja, amarillo y verde, de la estampilla de cinco centavos de la emisión de 1881, impresa por la American Bank Note Company. Los otros sellos, en los que consta la inscripción "Ley Nacional de Sellos" y el valor de 75 centavos, están impresos en colores azul, naranja y verde.

Las estampillas que aparecen en el folleto existen también sueltas, y en algunos casos se las ha tomado, o por falsificaciones de las de 1881 o por pruebas de las estampillas que se incluyeron en las cartas tarjeta que, a fines de la década del ochenta del siglo XIX, imprimió para el Ecuador la casa inglesa Skipper & East. No son, sin embargo, más que muestras trabajadas por Emilia Ribadeneira, para fundamentar su pedido al Congreso ecuatoriano.

Las muestras que aparecen en el folleto de Emilia Ribadeneira

Se trata, sin duda, de un trabajo bien realizado, pero claramente inferior al producido por las casas norteamericanas.

Según consta en el mismo folleto, la petición de Emilia Ribadeneira fue conocida por el Congreso Nacional, pero este último consideró que no tenía competencia para resolver sobre el tema, que entraba dentro de las atribuciones del Ministerio de Hacienda.

lunes, 9 de octubre de 2017

DOS INTERESANTES SOBRES DEL SIGLO XIX EN LA SEGUNDA DISPERSIÓN DEL GRUPO ECUADOR

Entre las piezas que se ofrecen en la segunda dispersión del Grupo Ecuador, destacamos en esta nota dos interesantes sobres del siglo XIX, que sin duda despertarán el interés de los filatelistas.

El primero (lote 45), está franqueado con dos sellos de cinco centavos con el retrato del presidente Vicente Rocafuerte, ambas de la emisión Seebeck de 1894. Tiene CDS de tránsito en Panamá (26 de marzo de 1895) y Nueva York (4 de abril de 1895) y sello de recepción en París el 15 de abril de 1895. El precio base es de US$ 20.




Una pieza de las que pocas veces se consiguen es el sobre que se ofrece como lote 46, enviado de Guayaquil a Nueva York (julio de 1897), con dos sellos de 20 centavos naranja de la serie de 1896 (Banco Central 95, Scott 59) con resello “CINCO/CENTAVOS” en negro, diagonal (Banco Central 132, Scott 74). Al reverso sellos de llegada y sello seco de la casa comercial E. Rohde & Co., de Guayaquil. Pequeña rotura en la parte izquierda. Se ha fijado como precio base US$ 120.




La segunda dispersión del Grupo Ecuador se realizará el 14 de octubre, a partir de las tres de la tarde. A quienes no puedan asistir, les invitamos a enviarnos sus ofertas al correo actualidadfilatelica@gmail.com.

La lista completa de los lotes, así como sus imágenes, constan en el catálogo al que pueden acceder pulsando AQUÍ.

martes, 3 de octubre de 2017

GUARANDAS EN LA SEGUNDA DISPERSIÓN DEL GRUPO ECUADOR

Hace poco nos referimos en este blog a una de las emisiones clásicas de la filatelia ecuatoriana: los resellos locales conocidos como Guarandas (ver LA MISTERIOSA SERIE GUARANDA). La segunda dispersión del Grupo Ecuador incluye tres de estas estampillas y un excepcional fragmento con el que ilustramos el artículo en referencia.

Se trata de los lotes 41 al 44. El primero es una Guaranda naranja, resello sobre timbre fiscal de dos centavos, que tiene un precio base de US$ 25.


Los lotes 42 y 43 incluyen las guarandas gris y violeta, resellos sobre timbres fiscales de 10 centavos y cinco sucres, con precios base de US$ 30 y 200.

Las dos primeras estampillas son nuevas con señal de charnela y la tercera nueva, sin goma.


El lote 44 es una pieza verdaderamente excepcional, que por eso mismo se ha utilizado para ilustrar la portada del catálogo de la dispersión: un fragmento con tres estampillas reselladas sobre timbres fiscales azules de un centavo. En los canceladores se lee la fecha 20 de diciembre pero no el nombre de la ciudad de origen. Este fragmento, que perteneció a la colección de Giovanni Cataldi, se ofrece por un precio base de US$ 800.

La segunda dispersión del Grupo Ecuador se realizará el 14 de octubre, a partir de las tres de la tarde. A quienes no puedan asistir, les invitamos a enviarnos sus ofertas al correo actualidadfilatelica@gmail.com.

La lista completa de los lotes, así como sus imágenes, constan en el catálogo al que pueden acceder pulsando AQUÍ.

martes, 27 de junio de 2017

FILATELIA CLÁSICA: OTRA AGRADABLE SORPRESA

Pablo Pérez N.
Colaboración de Miguel Naranjo S.

Una vez más mi querida afición me dio un gran momento de alegría, de esos que esperamos todos los filatelistas que sucedan. Al ordenar mi colección de sellos de medio real saltó uno que había pasado desapercibido previamente.

Un lindo ejemplar, márgenes completos, utilizado en Quito, el 2 de enero de 1865, un día después de que la serie se pusiera en circulación.

De acuerdo a Funkhouser, existiría un ejemplar utilizado el 1 de enero, adicionalmente existe un lote de una subasta de los años setenta en los que consta una foto en blanco y negro de lo que se supone es un ejemplar usado en esa fecha, lastimosamente ni tenemos evidencia del primero ni la foto es lo suficientemente convincente.

Por lo pronto este sería el ejemplar de uso conocido más antiguo y que contemos con evidencia física.
Aprovechemos esta agradable situación para analizar un hecho particular, resulta que el 1 de enero de 1865 fue….domingo!!! ¿Habrá existido servicio de correspondencia un domingo en el Ecuador? A priori y dada la realidad de nuestra sociedad, esto sería bastante dudoso.

Sin embargo, deberíamos ubicarnos en la época, recordar que los trayectos de correspondencia tenían fechas exactas de salida, de arribo y, del trayecto que se debía recorrer, independientemente del día en que dicha fecha caía, por lo que sí existe la posibilidad de que hubiera habido servicio de correos el domingo 1 de enero de 1.865, aunque personalmente no creo que hubiera sucedido.

Así mismo, conversando con nuestro socio Miguel Naranjo, me manifestó que su colección incluye un sobre escrito el 7 de enero de 1.865 (sábado) en Loja, siendo consecuentemente esta carta la más antigua conocida franqueada con medio real azul. Recordemos que un viaje de Quito a Loja en esa época tomaba no menos de una semana a caballo (seguramente más), y en camino de herradura.


Con estos datos, se puede inferir que los sellos de la primera emisión ecuatoriana, al menos el de medio real, ya debió estar a disposición de los responsables en las oficinas postales de la época y no solo en la capital y ciudades principales, el 1 de enero de 1.865.

Esperemos que sigan surgiendo evidencias de nuestra historia filatélica. Hasta pronto.

ECUADOR, PRIMERA SERIE: NUEVA CANCELACIÓN A PLUMA

Hace poco se vendió en e-bay un lote con una docena de sellos de la primera emisión ecuatoriana: tres de medio real azul, uno de un real verde y ocho de un real amarillo. 

El precio de salida fue de un centavo de dólar y, luego de cinco pujas, se adjudicó en US$ 152,50.

Una de las piezas que llamó la atención en este lote, fue un real amarillo con cancelación a pluma.

Como saben los filatelistas interesados en las piezas clásicas del Ecuador, al hacerse obligatorio el sistema de franqueo con estampillas el 1 de enero de 1865, no todas las oficinas postales contaban con canceladores propios y, sin embargo, debían cumplir con el mandato legal de inutilizar los sellos con el nombre de la población de origen.

Aunque en algunos casos llegaron a usarse sellos provisionales, en muchos otros se optó por escribir el nombre a pluma. 

Se conoce que al menos la mitad de las oficinas postales existentes en la época recurrieron a este tipo de cancelación.

La pieza que se vendió recientemente llamó la atención porque el nombre escrito a pluma no era lo suficientemente claro; lo reproducimos a continuación para ver la opinión de nuestros lectores.



El primer rasgo parece una G mayúscula y, de ser así, podría tratarse de Gonzanamá, porque claramente no nos encontramos ante ninguna de las otras posibilidades con esa letra: Gualaceo, Gualaquiza, Guano, Guaranda o Guayaquil.

Pero si damos la vuelta al texto, lo que tenemos es lo siguiente:


Y parecería que lo que tenemos ahí son las letras ruma, con un rasgo final y una línea inferior. De ser así, no puede tratarse sino de Zaruma.

¿Qué opinan ustedes?

sábado, 17 de junio de 2017

LA MISTERIOSA SERIE "GUARANDA"

Fragmento con tres timbres de un centavo azul, con el resello Guaranda.
El matasellos es de diciembre, sin indicación de año; no podemos leer la
localidad de origen. Perteneció a la colección de Giovanni Cataldi
Juan Pablo Aguilar Andrade

La serie conocida como Guaranda es una de las más raras y misteriosas de la filatelia ecuatoriana, si bien en la actualidad no cabe duda alguna sobre su autenticidad. Está compuesta por los siete timbres fiscales de la emisión Seebeck para el bieno 1895-1896, con resello vertical, en negro, tanto de abajo hacia arriba como de arriba hacia abajo, en dos líneas, con la inscripción Correos / 5 centavos, que incluye dos adornos a los lados del valor facial.

Su existencia era desconocida incluso en el Ecuador; no aparece en la lista de precios de Agustín Albán, ni en el álbum de Luis Fernando Ruiz; la primera noticia sobre su existencia la dio el número del 31 de enero de 1905 del Stanley Gibbons Monthly Journal; según el Manual de Kohl la revista informaba que "fue ofrecida esta serie Guaranda a la familia Gibbons a principios de 1905 por un cierto señor Pallares de Génova (que tal vez era solo un intermediario) con la siguiente explicación: Durante el levantamiento de los liberales bajo el Gral. Alfaro en el año 1895 (junio-septiembre) en la pequeña ciudad del interior Guaranda se agotó la existencia de sellos psotales de 5 centavos (franqueo simple interior) y ésta, por los motivos de tropas contrarias entre sí desde Guayaquil y Quito vio cortadas sus comunicaciones, por lo que vio en la necesidad de sobrecargar todos los timbres fiscales disponibles para convertirlos en sellos postales de 5 centavos que fueron puestos en circulación en cantidades muy reducidas entre la segunda mitad de julio y la primera mitad de agosto; como no había ningún coleccionista en la pequeña ciudad, nadie prestó atención durante la guerra civil a esta emisión provisional de tan corta vida y circulada desde tan retirada población. Recién más tarde un filatelista oyó del asunto, encontró y adquirió en la oficina postal de Guaranda una pequeñísima cantidad de estos sellos provisionales sin usar, para luego después de este hallazgo iniciar una tenaz búsqueda de estas piezas canceladas, encontrándolas en las más diversas localidades y también en sobres, pero en muy pequeña y reducida cantidad".

El autor del manual descalificó de entrada esta serie, pues consideró como indudable que se trataba de "una especulación con fines comerciales"; desde entonces, la sospecha se ha cernido sobre las Guarandas: el catálogo Scott no las incluye hasta ahora y lo propio ocurre con el Stanley Gibbons; Yvert los cataloga con los números 46 a 52 e indica que se emplearon en la segunda quincena de julio; Munk dice que se trata de una serie sobre cuya autenticidad discuten los expertos y que salvo los resellos sobre los timbres de 1 y 4 centavos, los otros parecen ser falsos.

El catálogo de la AFE, de 1937, incluyó la serie Guaranda sin ninguna indicación y sin poner en duda su autenticidad. Francisco J. Meneses, en su Estudio sobre sellos postales y aéreos del Ecuador (El Coleccionista Ecuatoriano, número 7, junio de 1937, p. 28), afirma la autenticidad de los sellos, pese a las dudas que se manifestaban sobre ellos; aunque no hay Decreto que los legalice, "efectivamente circularon", dice, y según afirma, desde mediados de julio y quizá hasta fines de agosto de 1895.

Meneses cuenta que "habiendo sido ocupada la plaza de Guaranda por las tropas liberales, parece que la sección de Tesorería encargada de la venta de sellos para franqueo, se la encontró sin una sola estampilla de este valor y precariamente, dada la circunstancia de la lucha encarnizada entre liberales y conservadores, el jefe de las fuerzas militares que ocupó la plaza de Guaranda, autorizó el resello para suplir el valor que faltaba".

Carta enviada desde Guaranda a Latacunga, el 16 de julio de 1895 (colaboración de Paúl Novoa Vivero)

Como puede verse, la versión de Meneses es ligeramente diferente a la del Manual de Kohl, pero ha sido la que ha prevalecido, se repite coleccionista a coleccionista y se reproduce en textos posteriores. Sin ir más lejos, es la que aparece en el estudio de Robert D'Elia sobre las emisiones Seebeck (p. 175).

Vamos a ver que es necesario hacer algunas precisiones al relato pero, antes, conviene referirse a la autenticidad de la serie Guaranda.

En la actualidad hay, sin duda, más argumentos a favor de que las estampillas se usaron efectivamente en el servicio postal, que argumentos en contra; para empezar, contamos con sobres franqueados con guarandas, sin que haya motivo para dudar de su autenticidad.

D'Elia, que dice haber visto otra carta circulada, describe y reproduce un sobre, fechado en Guaranda el 16 de julio de 1895 y dirigido a Latacunga, con el resello puesto sobre un timbre de un sucre bermellón (p. 177). También describe (p. 175) un fragmento con el mismo timbre de un sucre, resellado, pero en color violeta, con matasellos de Guaranda del 1 de agosto de 1895.

Finalmente, hay un sobre, que aparece en la última emisión ecuatoriana dedicada al Día Mundial de la Filatelia, dirigido a San José de Chimbo, con dos estampillas reselladas, una sobre el timbre de dos centavos naranja y otra sobre el timbre de cinco sucres violeta, ambas con matasellos de Guaranda, del 2 de agosto de 1895. El único problema de este sobre es la presencia de dos sellos, pues el franqueo interno no era de diez, sino de cinco centavos; ¿se trataba de una carta que superaba el peso mínimo de 10 gramos?

Todas estas piezas, incluso la última con su problema de tarifa, encajan en la historia que se ha contado sobre el origen de la emisión: están mataselladas en Guaranda durante la segunda quincena de julio o los primeros días de agosto de 1895. Su existencia permite comprobar el hecho de que las estampillas se usaron efectivamente en el correo y, sin duda, darnos la muestra de los que deberían tenerse como resellos auténticos.

Debemos mencionar también un fragmento con un matasellos ilegible, en el que lo único claro es el mes (diciembre); incluye tres estampillas de un centavo azul con resello Guaranda. La pieza, que estuvo en la colección de Giovanni Cataldi, carece por lo pronto de explicación, pues no corresponde a las fechas de circulación y no se puede decir que el cancelador sea de Guaranda.

Veamos ahora cómo, si bien la historia que se ha contado no es precisa, lo que verdaderamente ocurrió permite confirmar la existencia y el uso de las guarandas.

Lo primero que hay que descartar es la historia tantas veces repetida de que la emisión fue hecha por el ejército liberal, cuando ocupó Guaranda; el material que hemos descrito hace que esta versión sea imposible.

En efecto, aunque Guaranda se pronunció a favor de la revolución liberal el 4 de julio de 1895, la ciudad siguió ocupada por los ejércitos del gobierno de Quito. El ejército liberal permaneció en Guayaquil hasta el 25 de julio, cuando Eloy Alfaro lo condujo hacia la sierra por la vía de Chimbo, hacia Riobamba; otra parte del ejército estuvo a las órdenes del general Cornelio Vernaza y salió de Guayaquil al día siguiente, por la vía de Babahoyo, con dirección a Guaranda.

El 4 de agosto, Vernaza recibió la orden de ocupar San José de Chimbo, población cercana a Guaranda y, para cumplirla, el 6 de agosto se enfrentó con el ejército del gobierno de Quito en la localidad de San Miguel. Los liberales se alzaron con la victoria y el 7 de agosto Vernaza estableció un hospital militar en San Miguel y se dirigió a San José de Chimbo, población que ocupó a las dos de la tarde de ese día.

A las tres de la tarde del 8 de agosto, sin encontrar ninguna resistencia, Vernaza ocupó Guaranda, donde permaneció hasta el 13 de agosto. Al día siguiente, 14 de agosto, el ejército de Quito dió la batalla final en Gatazo, cerca de Riobamba, donde fue derrotado por las tropas liberales, al mando de Alfaro. El camino hacia la capital de la República queda despejado y los liberales entraron en ella el 4 de septiembre.

Carta enviada de Guaranda a San José de Chimbo el 2 de agosto de 1895.
Aparece en la emisión Día Internacional de la Filatelia, del 18 de mayo de 2017


Relacionemos estas fechas con el material filatélico y corrijamos la historia que nos han contado.

Lo primero, ni Guaranda estaba con las comunicaciones bloqueadas ni era una población aislada, como pretende el Manual de Kohl. Todo lo contrario, la ciudad estaba en el camino entre Guayaquil y Quito y, si las comunicaciones entre ella y el resto de la República hubieran estado cortadas, el envío de cartas hubiera sido imposible y el resello de las guarandas, innecesario.

Lo que sí está claro es que durante la segunda quincena de julio, Guaranda y poblaciones aledañas como San José de Chimbo y San Miguel, estaban ocupadas por las tropas del gobierno de Quito, que esperaban el ataque desde Guayaquil; esas tropas se mantuvieron en la zona hasta la batalla de San Miguel, el 6 de agosto, y la ocupación de Guaranda al día siguiente.

El resello de las guarandas, entonces, no pudo ser hecho por los revolucionarios liberales al ocupar la ciudad, pues esto ocurrió cinco días después del uso más tardío que conocemos de estas estampillas. El resello solo pudo ser hecho por las autoridades leales al gobierno de Quito, que se mantuvieron en la ciudad hasta la batalla del 6 de agosto.

Esto permite ratificar la autenticidad del material conocido: tanto la carta a Latacunga, como la que se dirige a San José de Chimbo, tienen como destino poblaciones ocupadas por las tropas del gobierno de Quito; se trata, entonces, de comunicaciones entre puntos que estaban dentro del territorio ocupado por los conservadores.

¿Por qué se resellaron los timbres? Sin duda no por el aislamiento sino por problemas de abastecimiento de material. Esto debió ocurrir pues, si se atiende a los testimonios de la época, el bando conservador estaba dividido en facciones y su desorganización era tal que el propio ejército del general José María Sarasti, enviado para enfrentar a Alfaro, tenía problemas de abastecimiento; si ésto pasaba en lo que debía ser la principal preocupación del gobierno de Quito, es de esperarse que ocurriera también en otros temas para entonces secundarios, como el abastecimiento de estampillas para Guaranda.

Las famosas guarandas, entonces, no son estampillas locales de los revolucionarios liberales, sino el fruto de la desorganización de un gobierno a punto de ser derrotado; es probable, por eso, que la ocupación liberal de Guaranda haya significado, más bien, que los resellos ya no fueran necesarios y que éstos no se usaran más allá de los primeros días de agosto.

La escasez de estas estampillas hace difícil su estudio, pero conviene valerse de lo que se tiene a mano para tratar de identificar fechas y precisar las características del resello auténtico, a fin de eliminar las no pocas falsificaciones que circulan en el mercado.

Recibiremos gustosos cualquier dato o información sobre este particular.

domingo, 16 de abril de 2017

LOS CLÁSICOS EN LA PRIMERA DISPERSIÓN DEL GRUPO ECUADOR

Como anunciamos en nuestra entrega anterior, el 6 de mayo se realizará la primera dispersión de filatelia ecuatoriana organizada por el Grupo de Estudio Filatélico Ecuador. El catálogo de los cien lotes que se ofrecen, con sus imágenes, está disponible en el enlace DISPERSIÓN 01.

Lote 8: selección de siete piezas de la primera emisión, dos de ellas sobre un fragmento. Precio base US$ 55
Doce de los lotes ofrecidos pertenecen al período clásico de la filatelia ecuatoriana, si entendemos por tal el que abarcan las dos primeras series de estampillas, la primera de cuatro sellos imperforados y la segunda con los tres primeros perforados (1865-1881).


Lote 13 (arriba) y 14 (abajo): Plica judicial de Riobamba a Chimbo y carta de Guayaquil a Lima, franqueadas con
sellos de un real verde. Precios base, US$ 40 y US$ 20

En cuatro de esos lotes está presente el medio real azul, primero en una selección de siete piezas usadas, todos con matasellos CDS sin estrella inferior, tipo C7. Hay en este grupo dos estampillas de medio real, una sobre un fragmento, y ambas con cancelador de Guayaquil; completan el lote dos piezas de un real amarillo y una pareja sobre fragmento más dos piezas de un real verde. El precio base de estos sellos se ha fijado en US$ 55.

Lote 11: cinco sellos de medio real azul, usados, con variedad de
canceladores y tonalidades de color. Precio base US$ 40

Un hermoso ejemplar se ofrece como lote 9. Se trata de una tira de cuatro ejemplares de medio real azul, borde de plana izquierdo; pertenece al tercer período de impresión, tiene goma original, señal de charnela y un pequeño defecto: una abolladura entre las piezas 1 y 2. El precio base se ha fijado en US$ 125.

Lote 9: Tira de margen
izquierda del medio real
azul, con goma, señal de charnela
y una pequeña abolladura.
Precio base US$ 125
Una pareja del medio real azul, con goma original y señal de charnela en uno de los sellos, se ofrece a un precio base de US$ 20.

Lote 10: pareja de medio real azul, con goma original
y señal de charnela en uno de los sellos. Precio base US$ 20
Cinco piezas de medio real azul, todas usadas, con variedad de cancelaciones y tonos de color, se ofrece como lote 11, con un precio base de US$ 40.

Aparte de los que constan en el lote 8, se ofrece en esta dispersión un solo ejemplar del real verde de la primera emisión. Se trata de una pieza excepcional, nítida y con buenos márgenes y, sobre todo, con goma y señal de charnela, algo muy difícil de encontrar en este sello. El precio base que se ha fijado es de US$ 400.

Los sellos de un real aparecen en una plica judicial enviada de Riobamba a Chimbo, con indicación del peso (6 onzas) y el franqueo correspondiente (3 reales); y en una carta Chávez, enviada de Guayaquil a Lima y franqueada con dos sellos de un real. Este sobre tiene la marca de la casa comercial Poudavigne y el cancelador rombo de puntos FRANCA, utilizado en Guayaquil.

Los precios base de estas dos piezas se han fijado en US$ 40 y US$ 20, respectivamente.

El real amarillo está presente en tres de los lotes ofrecidos en esta dispersión.

Lote 12: Un real verde, con goma y señal de charnela.
Nítido y con buenos márgenes. Precio base US$ 400
El primero contiene tres fragmentos con sellos de un real amarillo bisectados y con diversos cancelaciones: una a pluma, otra con rombo de puntos rojo y una tercera con un CDS de Montecristi, con fecha 26 de agosto de 1867. El precio base se ha fijado en US$ 40.

Como lote 16 se ofrece un muy interesante bloque de cuatro ejemplares del real amarillo, con goma y señal de charnela. El precio base es de US$ 120.

Lote 17: Real amarillo en papel
cuadriculado, con matasellos Estrella
de Machala. 
Precio base US$ 25
Un sello de un real amarillo, en papel cuadriculado, con el matasellos Estrella de Machala, se ofrece como lote 17, a un precio base de US$ 25.

Otra pieza excepcional, correspondiente a la primera serie ecuatoriana, se ofrece como lote 18. 

Se trata de un fragmento con un sello de cuatro reales, de borde superior, cancelado con un matasellos rombo de puntos. El catálogo de la dispersión lo califica, con razón, como pieza de exhibición. Tiene, como precio base, US$ 88.

La última pieza del período de las dos primeras series es un fragmento con estampillas de la segunda serie, la primera dentada. Incluye un sello de medio real azul y seis sellos de un real naranja, con matasellos CDS de Ambato de fecha 22 de enero. El precio base es de US$ 40.

Cualquier interesado en los sellos clásicos del Ecuador, habrá notado lo bajo de los precios base que se han fijado para estas interesantes piezas, hoy a disposición de los coleccionistas.

Conviene, por ello, aprovechar esta oportunidad y participar en la primera dispersión del Grupo de Estudio Filatélico Ecuador.

Lotes 15 (izquierda), 16 (dentro) y 18 (derecha): Fragmentos con sellos de un real amarillo bisectados, precio base US$ 40; bloque de cuatro del sello de un real amarillo, precio base US$ 120; y fragmento con sello de cuatro reales, parte superior de la plana, cancelado con matasello rombo de puntos, precio base US$ 88

Oportunamente se informará sobre el sitio en que se realizará la dispersión, para que todos los interesados puedan asistir. Quienes no puedan hacerlo, pueden enviar sus ofertas al correo ecuadorstudygroup@gmail.com.

Lote 19: Fragmento con un sello de medio real y seis de un real de la primera serie dentada (1873). Precio base US$ 40

Las condiciones de la dispersión constan en el catálogo, que les invitamos a consultar. En lo fundamental, no habrá diferencia entre las ofertas que se presenten en la sala y las que se hubieren hecho por correo; al precio de adjudicación se agregará, salvo en el caso de los miembros del Grupo de Estudio, un 10% por costos administrativos, más el costo el envío, de ser necesario.

En las ofertas enviadas por correo, se entenderá que se las hace por un valor máximo, y se adjudicará al precio más bajo posible, esto es, si se ofertó cien dólares, pero la ofertas más alta anterior es de cincuenta, el lote se adjudicará en cincuenta y cinco dólares; todo ésto, conforme el cuadro de pujas que consta en el catálogo.

domingo, 26 de marzo de 2017

ECUADOR: EL RESELLO DE 5 CENTAVOS SOBRE TIMBRE TELEGRÁFICO (1893)

Juan Pablo Aguilar Andrade

El timbre telegráfico ecuatoriano de 5 sucres carmín de 1892, con el retrato de Juan José Flores, fue resellado al año siguiente con un nuevo valor (”5 CENTAVOS”), para utilizarlo en el servicio postal.

Sin embargo, como el resello no incluye ninguna referencia al hecho de que el timbre dejaba de ser telegráfico y se convertía en postal, en muchos casos se lo ha seguido considerando como telegráfico.

El catálogo Yvert, por ejemplo, lo incluye en la sección de telegráficos, con el número 9, y los catálogos especializados en timbres telegráficos (Hiscocks y Bareffot) incorporan también la estampilla en sus listas, en ambos casos con el número 9.

Scott y Stanley Gibbons indican con claridad que la estampilla tuvo uso postal, y lo mismo han hecho todos los catálogos ecuatorianos; sin embargo, en el Álbum Didáctico de Sellos Postales del Ecuador, editado por el Banco Central, que es una de las principales referencias de los coleccionistas ecuatorianos, no aparece la estampilla.

Es esto último lo que ha generado, al menos, dudas sobre el carácter postal de la estampilla que comento, por lo que es necesario ratificar que si bien el resello no incluyó ninguna indicación, y se mantuvo la inscripción “TELEGRÁFOS” en su parte superior, la estampilla se reselló exclusivamente para el servicio postal.

La existencia de sobres en los que se usó la estampilla no es, sin embargo, una prueba suficiente, pues no era raro en esa época recurrir a los timbres telegráficos para el franqueo de la correspondencia.

Hay, sin embargo, una prueba irrefutable: las tarifas telegráficas entonces vigentes.

Según estas últimas, la tarifa mínima (diez palabras de hasta diez letras) era de veinte centavos para los telegramas en castellano y de cuarenta para los escritos en otros idiomas; cada palabra excedente pagaba diez y veinte centavos, respectivamente.

Como puede verse, si algo no requería el servicio telegráfico en la época a la que se hace referencia, era timbres de cinco centavos.

domingo, 24 de julio de 2016

EN LA PRÓXIMA DISPERSIÓN DE LA AFE SE PONDRÁ A LA VENTA UNA PIEZA EXCEPCIONAL

Este sábado 23 de julio de 2016, Teddy Suárez, responsable de organizar la dispersión de filatelia ecuatoriana que se realizará el 30 de julio, en la Asociación Filatélica Ecuatoriana, presentó los lotes que estarán a disposición de los interesados.

La lista incluye un total de 193 lotes y reúne una muestra muy variada de prefilatelia, filatelia clásica, filatelia fiscal, enteros postales y otras piezas de gran interés para los filatelistas ecuatorianos.

Pero sin duda el lote estrella de la dispersión es el número 22. Con un precio base de US$ 600, se ofrece la plana completa del sello rosa de un peso (único de este valor en la filatelia ecuatoriana), que formó parte de la segunda serie de estampillas ecuatorianas, primera dentada.


La plana es de gran tamaño y tiene dos secciones, de 204 sellos cada una (17x12); un total de 408 estampillas. Las variedades típicas en todo sello litografiado, podrán ser identificadas y ubicadas en la plana gracias a este importantísimo documento de la historia filatélica ecuatoriana. Un estudio de estas variedades es parte del lote que se ofrece en venta.

Les invitamos, pues, a participar en esta dispersión. La lista completa de los lotes está disponible en el enlace DISPERSIÓN AFE JULIO 2016, y las imágenes pueden verse en IMÁGENES AFE JULIO 2016.

domingo, 19 de junio de 2016

ECUADOR: LOS RESELLOS PARA EL BIENIO 1894-1895 ¿RAREZA FORJADA?

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

Están entre las estampillas más raras de la filatelia ecuatoriana, pero su autenticidad es dudosa.

Me refiero a tres timbres fiscales: un centavo verde grisáceo para el bienio 1891-1892 y dos centavos lacre, o vino, uno para ese mismo bienio y otro para 1887-1888. Todos tienen el mismo resello en color negro, en cuatro líneas horizontales: "1894-95 / CORREOS / DOS / CENTAVOS".

El más común, dentro de su rareza, es el dos sobre dos centavos, bienio 1891-1892. La otra estampilla de dos sobre dos centavos, pero para el bienio 1887-1888, y el resello sobre el timbre de un centavo verde grisáceo, son mucho más escasos.


Según el Manual de Kohl, que se refiere solo al dos centavos vino 1891-1892, éste fue anunciado por Gebrüder Senf y apareció en el catálogo Yvert recién en 1909, "en vergonzosa letra bastardilla". El autor del Manual presume que la presentación e información sobre esta estampilla proviene de París, "en donde también se presentaron otros hasta ahora desconocidos sellos postales provisionales", y afirma que se limita a informar sobre su existencia, pues "la entonces prensa filatélica no hace mención en ninguna parte y nosotros hasta ahora tampoco hemos podido obtener una auténtica información de su carácter oficial" (he utilizado la traducción del capítulo sobre el Ecuador, realizada por Guillermo Meyer).

En su Estudio sobre sellos postales y aéreos del Ecuador, Francisco J. Meneses reporta la estampilla de dos centavos vino 1891-1892, tomando el dato del catálogo Michel, y comenta: "No hemos logrado conocer esta estampilla usada en sobre original, y suponemos que su origen es, por lo menos, dudoso" (El Coleccionista Ecuatoriano, No. 7, junio de 1937, p. 27).

El catálogo Yvert mantiene catalogado al sello de dos centavos vino 1891-1892 con el número 37A y Michel le asigna el número 38, pero con la indicación de que existen serias dudas sobre su carácter oficial. Scott y Stanley Gibbons siguen sin incluir estas estampillas en sus listas.

Entre los catálogos ecuatorianos, la lista de precios de Agustín Albán de 1898 (que pueden consultar en nuestra biblioteca) no contiene referencia alguna a estos sellos. En el catálogo de la Asociación Filatélica Ecuatoriana, publicado en 1937, aparece solo la estampilla de dos centavos vino, con el número 54. En 1963, Jacobo Kapon le asignó el número 39 en su catálogo y en 1981 Giovanni Cataldi lo registró con el número 54; el Álbum Didáctico de Sellos Postales del Banco Central, al igual que los catálogos indicados, incluyó únicamente el sello vino, y le asignó el número 66.

Es el catálogo especializado de Olivier Bertossa (1994) el primero, y que yo sepa único, que incluye las tres estampillas, pero con la indicación de que su carácter oficial está por comprobarse. De hecho, Bertossa no les asigna la numeración principal, sino los números romanos III (2 centavos sobre 1 centavo verde grisáceo) y IV (2 sobre 2 centavos vino), y registra como IV.1 al resello sobre el timbre vino del bienio 1887-1888.

Dos años después, en su catálogo de sellos tipo, Bertossa incluyó un comentario más detallado, en el que hizo notar que no se conocen usos postales de estas estampillas y que se han podido identificar tres tipos distintos de resello. Estos últimos los reproducen D'Elia y Armitage en su estudio sobre la filatelia ecuatoriana en la era Seebeck (pp. 198-199), que califican uno auténtico y los otros como falsos.

Pero, si, como se ha dicho, no hay constancia oficial de la emisión de estos sellos ni se conocen ejemplares legítimamente usados, cabe una pregunta: ¿sobre qué base se califica un resello como auténtico o como falso, si no tenemos elementos que nos permitan establecer cuál fue la estampilla oficialmente emitida?¿consideramos auténtico el que consta en los catálogos, o el que aparece en mayor número de ejemplares?

Hay, sin duda, un tipo de resello que ha sido reconocido por los filatelistas como el genuino, pero esto se puede considerar más como una costumbre que como una confirmación de autenticidad. Supongamos que el sello no fue emitido oficialmente; en ese caso todas serían falsificaciones y carecería de sentido afirmar que una de ellas es la genuina. Pero si llegamos a comprobar que el resello fue ordenado por la autoridad competente, o aparece un uso legítimo de la estampilla, es también posible que alguna de las hoy consideradas falsificaciones, se presente como la pieza legítima.

Pero dejando de lado estas elucubraciones, lo único cierto es que, con los elementos que hoy tenemos a nuestra disposición, no solo que no es posible establecer cual cual de los tipos de resello existentes puede considerarse como auténtico, sino que no hay manera de establecer, fuera de toda duda, si las estampillas a las que nos referimos son oficiales o se trata de piezas forjadas . Esto porque cada duda sobre la autenticidad de los sellos, puede ser respondida con argumentos igualmente plausibles. Veamos.

Las estampillas deberían haberse emitido en 1894. Para ese entonces estaba vigente el contrato Seebeck, que daba a este último el monopolio sobre la producción de especies postales, y el resello de especies de la American Bank Note Company hubiera sido un claro rompimiento del contrato. A esto se puede responder que algunos valores de la serie Seebeck, en la que aparece el retrato de Juan José Flores, se resellaron para que sirvan como estampillas de cinco centavos; claro que en este caso se trataba de piezas producidas por el mismo Seebeck, pero tampoco se puede sostener que el gobierno ecuatoriano haya cumplido estrictamente el contrato; pensemos solo en el hecho de que los sellos Rocafuerte de 1894, que debieron haberse devuelto en su totalidad al recibirse los correspondientes a 1895, estaban todavía en poder del gobierno en 1897, cuando se usaron nuevamente, resellados para el bienio 1897-1898.

Qué sentido tenía resellar como de dos centavos timbres fiscales del mismo valor, sobre todo si se toma en cuenta que en ese tiempo era común recurrir a especies fiscales o telegráficas, sin resello, para el franqueo de correspondencia; el resello contemporáneo de timbres fiscales hecho por el ejército liberal que tomó Guaranda en 1895 era indispensable porque no había, entre los  entonces en uso, timbres fiscales de 5 centavos. Hay, sin embargo, ejemplos del mismo período que permitirían afirmar lo contrario: la emisión Seraphin Wither de 1896, por ejemplo, incluyen resellos de 1 sobre 1 centavo y de 2 sobre 2 centavos; por otro lado, el resello se explicaría por la necesidad de revalidar para los años 1894 y 1895, especies que habían perdido su validez por corresponder a bienios anteriores.

La razón que, sin ser tampoco concluyente, a mi personalmente me convence de que nos encontramos ante piezas forjadas, es la tarifa. En la época, las tarifas usuales eran de cinco y diez centavos para correo doméstico e internacional, respectivamente, y cuando llegaban a faltar sellos eran, precisamente, los de esos valores (lo podemos comprobar revisando los resellos de la época). El valor de dos centavos pagaba la tarifa por tarjetas postales e incluso si estos sellos llegaban a faltar, podían ser fácilmente reemplazados por las tarjetas entero postales entonces en circulación. Un resello de dos centavos no tiene, por ello, mucho sentido.


Agradezco a Georg Maier y a Teddy Suárez por 
la  ayuda prestada para la preparación de este texto.