domingo, 3 de abril de 2016

MONEDA PELUCONA O DE BUSTO

Alfonso Carrillo Benítez
xcarrillo1972@yahoo.com

El rey Felipe V el 9 de junio de 1728 ordenó el cambio en la fabricación para sustituir las denominadas monedas de martillo o macuquinas, que dio paso a las monedas circulares con cordoncillo de seguridad en el canto. En la elaboración de este numerario tuvo varias innovaciones técnicas con el uso de las prensas de volante, troqueles de precisión y cuños muy bien grabados.

En el anverso de las monedas de plata llevaban como tema central el mundo y dos columnas y varias leyendas, en el reverso se halla el escudo real. A estas se les conoció como “columnarias”. Las de oro tenían en el anverso la figura del busto perfilado del rey Felipe V y por la costumbre de la realeza de usar peluca su imagen aparece con este complemento. A estas se llamó popularmente “peluconas”.

Posteriormente las monedas de ocho reales de plata también llevaban en el anverso la efigie de los diferentes reyes de España y se continúo con el apelativo de peluconas a estas monedas.   

En los reinados de Carlos III - Fernando VII (1772 - 1821) se mantuvo la elaboración de este tipo de monedas que en detalle se muestra en su anverso, el busto del rey de España y la leyenda DEI GRATIA con el nombre del monarca reinante; en el reverso aparece el escudo coronado de León y Castilla con el escusón de los borbones sobrepuesto y flanqueado por las Columnas de Hércules y un listón con el lema PLUS VLTRA. 

1799, 8 escudos, Carlos IV, ceca de Popayán

Fernando VI que asume el reinado en 1746 ordenó la creación de Casa de Monedas de Santiago de Chile que entró en producción en 1751 y al final de su período decretó la creación de la Casa de Amonedación de Popayàn como señala el historiador Melvin Hoyos en su trabajo “La Moneda Ecuatoriana a través de los tiempos”. Hay que señalar que al cierre de esta última ceca la maquinaria se desplazó a Pasto durante las batallas de la independencia y luego llegó a Quito que en 1833 inició la acuñación de monedas.   

Durante los reinados de Carlos IV (1788-1808) y Fernando VII (1788 - 1821), últimos monarcas que rigieron en la colonia española, mantuvieron los mismos tipos de la acuñación colonial anterior, además de introducir la pequeña denominación de un cuarto de real de plata y poco después, "Cuartillas" de cobre y aún "Octavos" de real, debido a las necesidades de circulación de moneda fraccionaria.

En al historia numismática de la Real Audiencia de Quito, a mediados del reinado e Felipe VII se produce el hecho del traslado de la Casa de Moneda a Quito para evitar que caiga en manos de los patriotas. Durante el viaje se recibe una contraorden y la maquinaria que ya se encontraba en Tulcán se regresa a Pasto que en 1822 produce numerario con ciertas particularidades ante la falta de los cuños respectivos y por tanto estas monedas todavía tienen la efigie de Carlos IV. En el mundo numismático las piezas elaboradas en esta casa son muy deseadas por los coleccionista (ver La Moneda de Pasto).    

Varias casas de amonedación que fueron fundadas en las “Indias” fabricaron monedas “peluconas” de oro. La ceca de Santa Fe entre los años 1729 hasta 1747, México entre 1702 hasta 1747, Lima entre 1702 hasta 1747, Guatemala entre 1751 hasta 1757. 

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