sábado, 3 de abril de 2021

DOCUMENTOS: LA LLEGADA DE LA SCADTA A GUAYAQUIL, 12 DE JUNIO DE 1928 (I)

El 13 de junio de 1928, diario el Universo, de Guayaquil, publicó un reportaje en su primera plana, informando sobre la llegada del hidroavión Atlántico, de la Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos (SCADTA), que inauguraría el primer servicio regular de transporte de pasajeros y correo en el Ecuador. reproducimos ese reportaje.

DE MANERA IMPREVISTA ACUATIZÓ EL HIDROPLANO "ATLÁNTICO", EN LA RIA

La autoridades marítimas reciben a los viajeros después de gran demora en asegurar el aparato.- El entusiasmo en la ciudad.- el avión ha acoderado en la Isla Santay.- Visita al Gobernador del Guayas.- La recepción en el Club de la Unión.- Son banqueteados en casa del encargado de la Sociedad de Transportes Aéreos.- El representante de la Compañía se entrevistará con el doctor Ayora a fin de ofrecer los servicios de la Sociedad SCADTA para implantar la aviación comercial entre Colombia y Ecuador.- el "ATLÁNTICO" regresará mañana a Barranquilla.- Otros importantes detalles.

La primera página de El Universo dell 13 de junio de 1928, informado la llegada del
hidroavión Atlántico, de la Sociedad Colombo Alemana de Transportes
Aéreos (SCADTA) a Guayaquil

Buscando noticias

Tomando en cuenta que, en días anteriores, el señor Ministro de Relaciones Exteriores comunicó al Gobernador del Guayas la próxima llegada de un avión en el cual vendría el Gerente de una compañía de transportes aéreos, y que para el efecto de su llegada era necesario que no se le pusieran obstáculos, hacía días que buscábamos los informes respectivos, a fin de suministrarlos al público lector para que éste se diera cuenta exacta del día de la llegada.

Con el encargado de la Compañía

Después de no pocas investigaciones de parte de uno de nuestros empleados a quien comisionamos para que indagara los pormenores del caso, se supo que la compañía de transportes aéreos era la formada por varios capitalistas colombianos y alemanes, los mismos que han establecido una sociedad denominada SCADTA. Esta presta sus servicios aéreos desde el año de mil novecientos dieciocho, en varias ciudades de Colombia, uniendo en esta forma los principales puertos y ciudades de la República mencionada.

Con tal fin, nos enteramos de que el encargado de esta sociedad en Guayaquil, es el señor don Gustavo L. Chanange, acreditado y honorable comerciante de nacionalidad alemana, radicado en este puerto desde hace algunos años, tiempo en que ha invertido sus actividades en el comercio al por mayor representando a varias e importantes casas americanas y extranjeras.

Este caballero nos manifestó que, por lo pronto, no le era posible darnos los detalles de la llegada del avión, por cuanto no tenía autorización de sus representados. En tal virtud sentía mucho el privarse de suministrarnos los datos que solicitábamos, manifestándonos que lo único que podía decir, era que en estos días llegaría el avión, pero sin darnos nombres ni otros datos.

La primera noticia

Ayer, a las nueve y tres cuartos de la mañana, en las eseras oficiales, oimos ciertos rumores acerca de la llegada del avión, por cuya razón nos apresuramos a buscar la confirmación de esos rumores.

Se confirma la noticia

Nos encontramos con el señor Chanange, el mismo que nos manifestó había recibido un cable procedente de Buenaventura, en el cual firmaba el señor H. Kuehl, manifestándole que habían salido en dirección a esta ciudad, a las seis de la mañanay llegarían de tres a cinco de la tarde.

Las autoridades sin noticias

También las autoridades, al ser interrogadas nos manifestaron que no tenían la noticia oficial de la llegada del avión por lo cual no sabíamos a qué atenernos y que solamente tenían noticias, por cuanto el señor Chanange había comunicado la recepción de un cable en el que se le hacía saber la salida de los aviadores de Buenaventura.

Con el Jefe de Zona

Esta autoridad nos manifestó su sorpresa cuando le solicitamos informes de la llegada, manifestándonos que no sabía el día exacto de la llegada causa por la cual no se había preparado el campo de aterrizaje, pero que, sin embargo, él había dispuesto que varios hombres se aprestaran a rozar el campo para que el avión pudiera llegar sin dificultad alguna, pero que no sabía si el aparato era de agua o de tierra, pero que de todas maneras el campo de aterrizaje situado en Eloy Alfaro, se estaba preparando para el caso que llegaran.

Con el Director de la Armada

Después de indagar a varias personas conocedoras de la venida del avión, nos dirigimos a la Capitanía del Puerto en busca de noticias, en el supuesto caso de que fuera un hidroplano.

El señor Capitán del Puerto, nada nos dijo, solamente nos manifestó que lo único que había recibido era una transcripción en la cual se avisaba la llegada del aparato en referencia pero sin explicación de ninguna clase.

En tal virtud, nos dirigimos al señor Director de la Armada, el Capitán de Navío don Juan Francisco Anda, el mismo que, como los demás, demostró extrañeza al saber que el señor Chanange había recibido un cable en el que se le comunicaba el avance del aparato y que era la única noticia por lo cual iba a tomar las medidas del caso.

El punto de acuatizaje

Nuevamente recurrimos al señor Chanange, el mismo que nos informó que él personalmente, había tomado las medidas del caso para que el avión tuviera un lugar en la ría donde pudiera aguarizar.

El hidroavión Atlántico en Guayaquil, fotografía publicada en la primera página de El Universo, del 13 de junio de 1928.
El pie de foto dice: "Interesante fotografía tomada exclusivamente por nuestro fotógrafo señor Porfirio Domínguez,
del hidroavión ATLÁNTICO C.29, en el momento de acuatizar. Este avión es uno de los muchos aparatos que están
prestando importantes servicios en Colombia

Era un hidroavión

Solamente entonces comprendimos que se trataba de un hidroavión, y que no había necesidad de que se fuera a recibir a los aviadores al campo de aviación.

Interrogado el señor Chanange sobre las medidas que se hubieran tomado para el aguarizaje del aparato, nos manifestó que, en la ría, se había colocado una boya o corinque, en el mismo lugar en el que aguarizaron los hidroaviones americanos, lugar del cual se le harán señales para que se acercara al punto de amarinar, y que además, ellos estaban advertidos de los peligros que existían en la ría, al volar cerca de los alambres de las líneas telegráficas y que por esa parte no había el menor peligro y que probablemente llegarían de tres a cuatro y media de la tarde.

El avión pasa por Esmeraldas

Sin noticias oficiales, acudimos al señor Jefe de Telégrafos don Segundo B, Ronquillo, quien con la amabilidad de siempre, nos informó que, a las once y veinte minutos de la mañana, el operador de la oficina telegráfica de Esmeraldas, había comunicado que, a dicha hora, pasaba un avión y que se suponía que sería en el que venía el representante de la Sociedad de Transportes Aéreos Colombo-Alemana.

El paso por Manta

Por la noticia recibida anteriormente del señor Ronquillo y por la que obtuvimos después, nos dimos cuenta de que el aparato venía costeando tierras ecuatorianas, y que el avión tardaría unas tres o cuatro horas en llegar a este puerto.

En la segunda llamada que hicimos al jefe de telégrafos del Litoral, nos enteramos de que el avión había pasado por Manta, a las doce y cincuenta y cinco minutos de la tarde, y que llamáramos después para darnos nuevos detalles del paso del avión por los demás puertos de la Costa.

Por Manglaralto

Previas disculpas del caso, el señor Ronquillo, al llamar por tercera vez, nos manifestó que, en esos momentos, las dos y quince minutos de la tarde, pasaba por Manglaralto, según había comunicado el empleado de la oficina de dicho puerto.

La noticia cunde en el ... (sic)

En tanto transcurrían los minutos, la noticia de la llegada del avión se había difundido de tal manera en la ciudad, que estaba en boca de todos, y era la pregunta obligada para saber que por donde aparecería y haciendo preguntas a cual más extrañas.

Por esta razón a cada momento averiguaban a la Capitanía, a la Oficina del señor Chanange y otras oficinas la hora de la llegada, y muchos examinaban detenidamente el horizonte creyendo que de un momento a otro aparecería el avión.

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