viernes, 16 de octubre de 2020

UN TIMBRE FISCAL ARGENTINO REALMENTE RARO

Miguel Emilio Ravignani

1. El sello en cuestión

Hace poco tiempo, tuve la suerte de acceder a un archivo documental que me brindó bastante material sumamente interesante para engrosar mi colección de timbres de ley de sellos nacionales de la República Argentina. Entre todas las piezas adquiridas, se destacó una escritura que tiene un sello que resultó ser toda una revelación.



Estamos hablando de un sello de la década de 1960; más precisamente, al año 65 al que corresponde la serie Z. Hasta el momento, el valor más alto que se conocía de esa época era el de 100.000 pesos. Los coleccionistas fiscales conocemos sellos de este valor de los años 1960, 1968 y 1969, el primero de ellos sumamente escaso y los otros dos medianamente raros. De modo que este sello de 300.000 venía a ser toda una revelación.

2. Una viñeta sorprendente

En ese año 1965, la serie de timbres de ley de sellos tenían 5 imágenes diferentes, todas originadas en 1857. Para los valores de 10.000 pesos o más se utilizaba este diseño del mapa del país. Pero resulta que no se trata de un mapa normal, sino que tiene una particularidad realmente sorprendente.



Y para entenderlo, comencemos por hablar del Territorio Nacional de Los Andes: resuelta la cuestión de límites entre Argentina y Chile en la región Noroeste de nuestro país, conocido como región de la Puna de Atacama, se creó el Territorio Nacional de los Andes, por ley 3.906, promulgada el 13 de enero de 1900. Este territorio, que ocupaba regiones al oeste de las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca, existió hasta 1943, cuando el decreto 9.375, del 21 de septiembre, dispuso su disolución, y que su territorio se distribuyera entre las provincias mencionadas: El departamento de Susques pasó a jurisdicción de la Provincia de Jujuy; el de Pastos Grandes al territorio de Salta, y Antofagasta de la Sierra, a Catamarca. Y aquí viene lo sorprendente, el mapa de nuestro país que se adoptó ya en 1957, y se continuó utilizando hasta 1985, conservaba la delimitación del Territorio Nacional de Los Andes, que había sido disuelto en 1943. ¿Por qué? Pues, no hay explicación posible.

De izquierda a derecha, sello de $ 30.000 de 1958, muestra del sello de $ 100.000 de 1968,
detalle anterior donde se aprecia el Territorio de Los Andes, y sello de $ 10.000 de 1984


3. Un valor fuera de serie

Como ya mencioné, sólo en 1965 se emitió este valor de 300.000 pesos, que en ese momento equivalía a unos 1.300 dólares. Pero el documento en el que pude hallar dos de estos raros sellos fue labrado cinco años más tarde, en 1970, cuando el sello poseía un valor de 750 dólares. Es que la del 60 fue una década de bastante depreciación de nuestra moneda nacional, lo que llevó que a partir del 1° de enero de 1970 se modificase el signo monetario de nuestro país, pasando del peso moneda nacional al peso ley 18.188, con la relación m$n 100 = $ 1,00 ley 18.188. De modo que, en el momento del uso de estos raros sellos, había que considerarlos en su nuevo valor de $ 3.000 ley 18.188. Hay que señalar que, en ese año, en que se emitió la serie E de timbres de ley de sellos con valores en la nueva moneda, no se llegó a un valor tan alto como de la estampilla que estamos considerando; y en 1971, tampoco. Recién en 1972, encontramos un valor de $ 3.000 ley 18.188, serie G que, para esos momentos, equivalía a 300 dólares. Es decir que tuvieron que pasar 7 años para que la Casa de Moneda emita un timbre que equivaldría al raro 300.000 serie Z, pero ya con un valor real equivalente a menos de la cuarta parte de éste.

¿Y qué era lo que se estaba abonando con este sellado tan alto de m$n 642.000 del 8 de julio de 1970, que debía interpretarse como $ 6.420 ley 18.188, y que equivalía a 1.605 dólares? Ni más ni menos la escritura de un lujoso departamento de 372 metros cuadrados, con derecho a cochera en el barrio de Palermo de la Ciudad de Buenos Aires. Y una simple observación que confirma la rareza de estos timbres: luego de cinco años de emitido, el número de control nos indica apenas se habían utilizado unos 780 ejemplares de estos valores, mientras que el de 20.000 pesos, que databa de 1968, ya se habían utilizado más de 96.000.

Este hallazgo nos demuestra que, aunque se trate de filatelia moderna, también podemos encontrarnos con interesantes piezas para enriquecer nuestras colecciones, en este caso, de la clase fiscal.

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