Mostrando entradas con la etiqueta ECUADOR SOBRETASAS POSTALES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ECUADOR SOBRETASAS POSTALES. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2026

PRO-TURISMO SIN GUION Y OTRAS VARIEDADES DEL RESELLO SOBRE TIMBRE TELEGRÁFICO PARA LA SOBRETASA DE 1954

Ángel Oleas

En 1954 se creó la que sería la última sobretasa ecuatoriana: el timbre postal adicional de turismo, destinado a financiar gastos de propaganda y fomento turístico.

El presidente José María Velasco Ibarra dispuso que se emitiera el timbre y, mientras no se contara con el definitivo, se resellara las cantidades necesarias de especies sobrantes, existentes en las bodegas. Esto motivó cuatro resellos, uno sobre timbre consular, otro sobre timbre judicial, un tercero sobre timbre telegráfico y un último sobre timbre fiscal.

El resello "Pro-Turismo" sobre timbre telegráfico, de 1954

Nos interesa el tercero de los nombrados, que se puso en circulación el 24 de marzo de 1954 y del que se hicieron 1'000.000 de ejemplares.

Como es común en el caso de resellos, se puede encontrar variedades derivadas de desplazamiento, tintas recargadas o letras rotas. En este caso se han identificado, además, dos variedades particularmente interesantes.

Variedad sin guion

La primera es la falta de un guion. El resello tiene tres líneas: "Pro-Turismo / 1954 / 10 ctvs. 10", con un guion entre Pro y Turismo, en la primera líneas; pero, como puede verse en la imagen que presentamos, hay varios ejemplares en los que el guion no aparece.

"i" elevada (arriba)

También se ha ubicado una variedad consistente en un desplazamiento hacia arriba de la "i" de la palabra "Turismo", también en la primera línea.

Paro, si vemos con más detalle el resello con la "i" elevada, parecería que ocurre lo mismo con la "u".

Ninguna de estas variedades ha sido registrada en los catálogos.

viernes, 8 de diciembre de 2023

LA ÚLTIMA ESTAMPILLA QUE FALTABA PARA COMPLETAR EL MARQUITO

Luis Carlo Paredes

NOTA DEL EDITOR: Nuestro querido amigo Luis Carlo ha publicado en su blog, Apuntes Dr. Luis Carlo, una hermosa nota a propósito de la constante búsqueda de lo sellos que nos faltan, en la que andamos los filatelistas. En este caso, el suceso que cuenta Luis tiene como protagonista al editor de este blog y, por eso, nos atrevemos a reproducir su primera parte, para que los interesados continúen la lectura en la fuente original.


Todos cuando fuimos chicos hicimos alguna vez algún álbum de cualquier motivo. Un momento especial en ese entonces era tener en nuestras manos el último cromo con el cual se completaba el álbum. En filatelia seria ya eso no se aplica. Cuando creemos que hemos completado un país, vamos al siguiente nivel y nos especializamos y ahí completar la colección se hace muy difícil o casi imposible. Lo que sí se puede es completar todos los errores, variedades, historia postal de una o una serie pequeña de emisiones relacionadas.

Esto último le pasó a nuestro amigo Juan Pablo Aguilar que se encontraba preparando un marco de exposición en un tema del cual él es especialista: Sobretasas postales, y en una parte de las mismas las que corresponden al impuesto a las oficinas postales (1920-1950). Ya estaba todo casi listo. Después de algunos años de conseguir muy interesante material, faltaba la cereza del pastel.

Se trataba de la estampilla que no fue emitida correspondiente a la Casa de Correos de Guayaquil, la que posteriormente fue sobresellada . Ya en una conferencia previa Juan Pablo nos había ilustrado del grado de rareza de esta estampilla de la que se conocían solo dos ejemplares nuevos que no estaban en su colección. (Se puede ver la parte correspondiente a su conferencia Sobretasas postales - Segunda parte VER).

Es así que después de su conferencia el ansiado día llegó en una subasta del Club Filatélico Guayaquil donde se ofertaba la estampilla en mención, pero usada, lo que la hacía aún mas rara todavía. Juan Pablo estuvo dispuesto a botar la casa por la ventana por la ansiada estampilla, pero a pesar de que ese día hubo puja, los otros interesados no fueron agresivos y la pieza se consiguió en un precio razonable. Mi opinión es que casi se la regalaron. 

PARA CONTINUAR LA LECTURA, PULSE AQUÍ

domingo, 3 de octubre de 2021

LA SEDTA Y SU ESTAMPILLA PARA EL PAGO DE LA SOBRETASA AÉREA

Alvaro Dahik

Es conocida la estampilla emitida en 1938, a partir del resello, con el valor de 0.65 centavos, de la estampilla azul de sobretasa postal de 1936, para el financiamiento del Seguro Social Campesino.

El 24 de Julio de 1937 se formó en Guayaquil la Sociedad Ecuatoriana de Transporte Aéreo, SEDTA, bajo el liderazgo del ciudadano alemán Fritz Hammer,  también creador del Sindicato Cóndor en Brasil y gestor de la empresas SCADTA en Colombia y Lloyd Aéreo Boliviano y que contaba con el apoyo de la Deutsche Lufthansa como principal accionista, con los ecuatorianos Arturo Serrano y Héctor Pólit como socios minoritarios.

Las primeras operaciones se efectuaron con un monoplano Junkers W-34 de matrícula alemana y dos Junkers 52/3M bautizados como “Aconcagua” y “Azuay” que entraron en servicio en 1938. Con el monomotor se distribuía la prensa a lo largo de la costa pacífica y cuenca del Guayas.  Desafortunadamente, el 5 de marzo de 1938 Fritz Hammer falleció a causa del accidente del W-34, que se precipitó a tierra en las inmediaciones del Pichincha.

SEDTA ofrecía vuelos comerciales y envío de encomiendas y correos para casi todo el país, pero al estallar la Segunda Guerra Mundial, los aviones alemanes en Sudamérica comenzaron a desprogramarse por  falta de repuestos, pues el Departamento de Estado norteamericano presionó a los gobiernos sudamericanos para que nacionalicen las líneas aéreas de capital alemán por considerar que esos aviones, al mando de pilotos alemanes, amenazaban al Canal de Panamá.

Fue así  como en Colombia, SCADTA se convirtió en AVIANCA con la ayuda de Pan American Airways; el Lloyd Aéreo Boliviano pasó a ser administrado por PANAGRA y el poderoso  Sindicato Cóndor del Brasil se convirtió en Servicios Aéreos Cruzeiro do Sul y todas las líneas aéreas pasaron a formar parte del Sistema Pan American Airways,  bajo la influencia de Juan Trippe.  

Al mismo tiempo, el 2 de noviembre de 1940 la Civil Aeronautics Board de Estados Unidos autorizó nuevamente a PANAGRA a operar servicios domésticos en  Ecuador en paralelo a SEDTA; utilizando aviones DC-2 entre Quito y Guayaquil. PANAGRA se puso a la vanguardia del mercado, construyó  la red de radio ayudas y mejoró  los aeropuertos nacionales.   Los viejos Junkers de SEDTA no podían competir con los DC-2 de PANAGRA y pronto se vio obligada a suspender sus servicios.

El Azuay, uno de los aviones de la SEDTA. Tomado de la página de Nicolás Larenas

1941 fue un año convulsionado en Ecuador. El 5 de julio fuerzas peruanas invadieron la provincia de El Oro y, durante la contienda, la nave HC-SAE "fue capturada" por fuerzas peruanas. La intervención diplomática de Brasil, Argentina y EE.UU. logró un cese al fuego mediante el Convenio de Talara para fijar una zona desmilitarizada e iniciar conversaciones hacia la firma del Protocolo de Rio de Janeiro de 1942. El Junker tomado por Perú fue restituido, pero más tarde todos los aviones de SEDTA fueron adquiridos por el Estado por tratarse de aeronaves alemanas consideradas propiedad de un país enemigo. Luego, uno fue adquirido por la Defense Supply Corporation para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y llevado a la base aérea de la Zona del Canal de Panamá.  El “Azuay” fue adquirido por la Fuerza Aérea Ecuatoriana y utilizado como avión presidencial del Dr. José Maria Velasco Ibarra.

Al igual que ocurrió previamente con SCADTA, el gobierno ecuatoriano autorizó a la compañía utilizar a una estampilla para el cobro de su servicio postal, que si bien no se le permitió imprimirla, sí utilizó un resello sobre la estampilla de 3 centavos para financiar el seguro social campesino a modo de sobretasa por el uso de sus aviones para el servicio de correspondencia.

Para mayor información puede verse:

https://guerrade1941.blogspot.com/2018/08/sedta-la-aerolinea-que-volaba-ecuador.html

https://actualidadfilatelica.blogspot.com/search?q=panagra

miércoles, 17 de febrero de 2021

ECUADOR: UNA VARIEDAD EN EL POSTAL ADICIONAL DE 1939

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

A fines de 1939 se volvió insuficiente la cantidad de sellos existentes para el pago de la sobretasa "Postal Adicional" y, como se hacía comúnmente en esos casos, se recurrió al resello de especies fiscales sobrantes, hasta que fuera posible contar con estampillas definitivas. Surgió así el resello "POSTAL ADICIONAL / CINCO CENTAVOS", en dos líneas horizontales, color negro, sobre el timbre de un centavo rosa, emitido originalmente para pagar el impuesto al tabaco manufacturado destinado a financiar la construcción del ferrocarril de Puerto Bolívar.

En general los catálogos dan 1939 como el año de emisión de este sello; es el caso de los catálogos de la Asociación Filatélica Ecuatoriana (No. 453), Cataldi (No. 459), Scott (No. RA44) y Stanley Gibbons (No. 623). Sin embargo, catálogos como Yvert (No. 386) y Michel (No. 43) indican que la estampilla se emitió en 1940, fecha que aparece también, en el Ecuador, en el catálogo Bertossa (No. S.51) y en el álbum del Banco Central (No. 780). En este último caso, sin duda la fecha asignada se explica porque el álbum incluye, como Decreto que autoriza la emisión, el 62bis, publicado en el Registro Oficial 472, de 26 de junio de 1940.

Esto último es un error, pues el Decreto indicado no se refiere al resello sobre el timbre para el impuesto al tabaco manufacturado sino, como en él consta claramente, a la estampilla definitiva, impresa por Thomas de la Rue y que está ilustraba con un campesino arando un campo (Nos. 783 en el álbum del Banco Central y RA48 en el catálogo Scott).


La orden para resellar el timbre para el impuesto al tabaco manufacturado o, más bien, las órdenes para hacerlo, fueron anteriores. En realidad, hubo tres distintas impresiones del resello, ordenadas respectivamente el 21 de noviembre de 1939, el 24 de enero y el 9 de junio de 1940 (registros oficiales 306/307, 350 y 468/469, de 8 y 9 de diciembre de 1939, 31 de enero y 21 y 22 de junio de 1940, respectivamente). El resello postal adicional al que hago referencia, entonces, debió haberse emitido a fines de noviembre o en diciembre de 1939.

La tirada de 3'000.000 de sellos que dan Cataldi y Bertossa es incorrecta. Se hicieron, en total, 4'000.000 de estampillas, como ya se dijo, en tres impresiones distintas, la primera de 1'000.000, la segunda de 2'000.000 y la tercera de 1'000.000.

¿Existen diferencias entre estas tres impresiones?

He identificado, por el momento, la existencia de dos variedades, distinguibles por el espacio que separa la primera línea del resello, de la segunda. Mientras hay sellos con una separación de 2,9 mm., en otros el espacio entre ambas líneas es de 3,1 mm., como puede verse en la imagen que acompaña esta nota.

Habrá todavía que revisar el material para establecer fechas y determinar si la variedad es adjudicable a alguna de las impresiones indicadas.

En todo caso, quedan hechas algunas precisiones sobre este sello.

domingo, 26 de julio de 2020

APARECE OTRA CUCALÓN DEBIDAMENTE USADA

Anunciamos, en nuestra anterior entrega, que se había reportado el primer ejemplar conocido del sello de sobretasa para el camino de Loja a Zamora, utilizado adecuadamente en una pieza postal, en ese caso, una libranza emitida en 1925, último año de uso de la estampilla (pueden ver la nota pulsando AQUÍ).

Como suele ocurrir en estos caso, el reporte hizo que los propietarios de piezas similares se animen a mostrarlas. En este caso, Pablo Pérez nos envió las imágenes de una pieza de su colección, otra libranza postal, girada en Loja, el 19 de diciembre de 1924, con destino a Macará, en la frontera sur de la provincia; se trata, como en el caso anterior, del envío de un paquete que pesó 2 kilos con 980 gramos.



El franqueo es también el exacto: 5 centavos por cada cien gramos o fracción, lo que da un total de 1 sucre con cincuenta centavos, más 5 centavos por derecho de libranza, todo pagado con tres estampillas (un sucre, cincuenta centavos y cinco centavos) de la serie de presidentes. Se incluyen las sobretasas de 10 centavos para el ferrocarril a Puerto Bolívas y de 2 centavos para la Casa de Correos de Quito, que fue obligatoria hasta diciembre de 1924 y por eso no aparece en la libranza que reportamos en primer lugar. Se incluye, obviamente, la sobretasa que nos interesa, la conocida como Cucalón, por el nombre del ministro cuya firma aparece en cada pareja de sellos. Como en la otra libranza reportada, los sellos están cancelados mediante perforaciones en forma de cruz.

.


Ahora bien, a la rareza fundamental de tener una sabretasa Loja-Zamora debidamente usada, esto es, para correspondencia dentro de la provincia de Loja, la libranza de Pablo Pérez suma otra rareza, menor, pero no menos importantes: el sello de sobretasa de dos centavos para la Casa de Correos de Quito. Se trata del sello definitivo de dos centavos, que se usó únicamente en diciembre de 1924 y de los cuales se conocen pocos ejemplares usados en cartas o libranzas postales.

La libranza que publicamos en nuestra anterior entrega, entonces, dejó de ser la única, pero sigue siendo, junto con la que hoy presentamos, una de las grandes rarezas de la filatelia ecuatoriana.

sábado, 18 de julio de 2020

LA CUCALÓN EN UNA PIEZA ÚNICA

Cucalón es el nombre que se da comúnmente a la estampilla de sobretasa para la construcción del camino de Loja a Zamora,que se utilizó entre 1922 y 1925, únicamente en la correspondencia despachada desde la provincia de Loja con destino a poblaciones de la misma provincia. Eso de Cucalón se debe a que, impresa en el espacio que ocupan dos estampillas, aparece la firma del ministro de Hacienda Emilio Cucalón Pareja. 



El carácter absolutamente local del sello explica su rareza, el hecho de que no haya sido incluido en la generalidad de los catálogos internacionales y que durante mucho tiempo haya permanecido ignorada. Pero si las estampillas son poco comunes, hasta hoy eran inexistentes sobres o libranzas postales que las contuvieran y que hubieran sido legítimamente utilizadas.Conocíamos seis sobres, cuatro que estuvieron en la colección Konaz, todos dirigidos a Guayaquil y que en la actualidad uno está en la colección de Juan Pablo Aguilar, otro en la de Eivind Lund y dos en la de Paúl Novoa; a este último pertenece también un sobre dirigido a Nueva York y hay otro, enviado a Londres, que estuvo en la colección de Juhani Olamo y cuyo propietario actual desconocemos. Ninguno de estos sobres se envió a poblaciones de la provincia de Loja y, por ello, su uso no es el apropiado.



Gracias a Francisco Cucalón podemos conocer el que es, hasta hoy, el único documento en el que aparece un sello Cucalón, debidamente utilizado. Se trata de un boletín de expedición o libranza, por un paquete despachado desde Loja, capital de la provincia, hasta otra población de esta última, Zapotillo, el 16 de febrero de 1925. La encomienda tenía un peso de 1 kilo 870 gramos y pagó el porte fijado en la tarifa vigente desde febrero de 1922, 5 centavos por la libranza, 5 centavos por cada 100 gramos o fracción, 2 centavos por la sobretasa camino Loja-Zamora y 10 centavos por el impuesto para la construcción del ferrocarril a Puerto Bolívar.

El valor total del franqueo, 1 sucre con 12 centavos, se pagó con una estampilla de 1 sucre de la serie presidentes y los sellos correspondientes a la sobretasa y al impuesto, todos colocados al reverso y cancelados con perforaciones en forma de cruz.

Esta pieza única está en la colección de Francisco Cucalón, a quien le agradecemos por autorizarnos publicar las imágenes.

ECUADOR: LA SOBRETASA POSTAL TIMBRE TURÍSTICO (1954-1958)

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

Al expedirse el presupuesto general del Estado para 1954 (Registro Oficial 392, 17 de diciembre de 1953), se autorizó al Presidente de la República crear un timbre postal adicional de turismo, para gastos de propaganda y fomento turístico. El Presidente cumplió el encargo legislativo al empezar el año 1954 y dispuso que se aplique un timbre de diez centavos “en todas las comunicaciones postales del país”  (Registro Oficial  428,  30 de enero de 1954) y que, hasta contar con el timbre definitivo, del que se mandaba imprimir diez millones de ejemplares, se sobrecargue primero el timbre consular de veinticinco centavos y luego las especies que fueren necesarias.

Conforme el mandato presidencial, se sobrecargaron trescientos mil timbres consulares azules de veinticinco centavos (El Filatelista Guayaquileño, No. 17, junio-agosto de 1954, p. 15). Olivier Bertossa, en su catálogo especializado, habla de diez millones de ejemplares, pero se trata sin duda de una confusión con la cantidad ordenada para el sello definitivo.

Los cinco timbres turísticos, cuatro provisionales y un definitivo, usados entre 1954 y 1958

Al agotarse este primer resello se utilizaron tres timbres más como provisionales: un millón de timbres judiciales de color carmín de diez centavos, un millón de timbres telegráficos de color café de treinta centavos (El Filatelista Guayaquileño, No. 17, junio-agosto de 1954, p. 15) y, finalmente, timbres fiscales de cincuenta centavos color bermellón. 

La prensa filatélica de la época hizo notar cómo la creación de la nueva sobretasa distorsionaba las tarifas postales entonces vigentes, pues una carta para el interior de la República por correo aéreo debía pagar ochenta centavos, a los que había que sumar el timbre escolar y el turístico, lo que daba un total de un sucre con diez centavos. La misma carta, dirigida a un país del continente americano, costaba noventa centavos (El Filatelista Guayaquileño, No. 17, junio-agosto de 1954, p. 15).

La estampilla definitiva, impresa en el Instituto de Grabado de París, entró en circulación el 30 de diciembre de 1954 (El Filatelista Guayaquileño, No. 18, junio de 1955, p. 11).

El timbre turístico fue, juneto con el escolar, el últio de sobretasa que se utilizó en el Ecuador. El 21 de marzo de 1958 se publicó en el Registro Oficial 468 el Decreto Ley de Emergencia 13, en cuyo artículo 18 se disponía la eliminación de las sobretasas y la consolidación del valor de las mismas en el porte de correos.

sábado, 21 de marzo de 2020

EL DISEÑADOR DEL SELLO DE SOBRETASA "CASA DE CORREOS DE GUAYAQUIL"

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

Poca atención han merecido, en nuestra historia filatélica, los diseñadores de los sellos postales ecuatorianos, pese a que en no pocos casos las piezas que circularon con nuestra correspondencia salieron de la mano de reconocidos artistas nacionales.

Es el caso de una de esas estampillas que por muy comunes y por estar en las manos de todos los coleccionistas, son tomadas en cuenta únicamente para llenar un espacio en el álbum; me refiero al sello verde de dos centavos para el pago de la sobretasa Casa de Correos y Telégrafos de Guayaquil (Scott RA29).

Esta sobretasa se creó a fines de 1933, para que sea cobrada a partir del 1 de enero del año siguiente. En un inicio se utilizaron sellos provisionales (el primero, un timbre fiscal verde resellado en azul con las palabras CASA / de / Correos y / Telégrafos / de / Guayaquil), pero se dispuso imprimir un sello definitivo y, para ello, algo que se había hecho ya en esos años, debía convocarse un concurso para escoger el diseño más adecuado.

Hecho el concurso, el jurado calificador otorgó el primer lugar, y el premio de doscientos sucres, a Guillermo Latorre (1896-1986), artista quiteño formado en la Escuela de Bellas Artes, conocido fundamentalmente como caricaturista.

La alegoría de correos y telégrafos que consta en este sello común y corriente pertenece, entonces, a ese reconocido artista ecuatoriano.

Las estampillas, que empezaron a utilizarse a partir de finales de 1934, se contrataron con Harrison & Sons, de Londres. Se hicieron diez millones de ejemplares.

sábado, 23 de marzo de 2019

ECUADOR: FALSIFICACIONES DE LA PRIMERA SOBRETASA POSTAL

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

A partir del 1 de enero de 1920 se hizo obligatorio, en el Ecuador, el pago de un centavo adicional en el franqueo de la correspondencia, para financiar con los recursos obtenidos la construcción de la Casa de Correos de Quito.

Hasta contar con las estampillas definitivas para el pago de la sobretasa, se recurrió al resello de especies postales y fiscales. La primera estampilla resellada fue la postal de un centavo, color naranja, con el retrato del presidente Vicente Ramón Roca, emitida en 1915 (Scott 199), sobre las cuales se imprimió la inscripción "CASA / de / CORREOS", en color negro, en tres líneas horizontales.

En principio, sellos de bajo valor como éstos no deberían ser objeto de falsificaciones, ni para defraudar al Correo o para introducirlos en el mercado filatélico. Sin embargo, en el caso del sello que nos ocupa, esas falsificaciones existen y es necesario distinguirlas de los originales.

Se trata, fundamentalmente, de estampillas con "error" en el resello, aunque existen también falsificaciones que no presentan los supuesto errores, lo que las hace más atractivas para los filatelistas. Existen ejemplares falsificados del resello invertido y del doble resello invertido. En el catálogo especializado de Olivier Bertossa se habían reportado ya falsificaciones del resello doble y del resello sin la S final en la palabra "CORREOS", así como un resello rojo, falso, en la estampilla de dos centavos, color verde, del año 1916, con la efigie del presidente Diego Noboa (Scott 202).

Hay también un resello con la palabra "de" invertida, que no hemos visto en los sellos originales.

Las falsificaciones son fácilmente reconocibles, pues aunque el resello tiene las mismas dimensiones del original, un examen atento muestra claras diferencias; puede hacerse la comparación en las siguientes imágenes, que permiten ver que el resello falso (derecha), tiene una tipografía más fina que el original.

A la izquierda el resello auténtico, a la derecha el falso

Es bastante notoria la diferencia en la letra E de la palabra "CORREOS", sobre todo porque en el sello original, la segunda línea horizontal de la letra carece del remate vertical que sí consta en la falsificación.




domingo, 18 de noviembre de 2018

TIMBRE ESCOLAR, RESELLO SOBRE TIMBRE CONSULAR CAFÉ. NO UNA SINO DOS EMISIONES

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

En noviembre de 1950, el Congreso Nacional del Ecuador creó el Timbre Escolar, una especie con valor facial de veinte centavos de sucre, que era al mismo tiempo sobretasa postal y timbre fiscal, que debía usarse en la correspondencia que circulaba dentro de la República y para la validez de determinados documentos a partir del 1 de enero de 1951. Los valores recaudados por la venta del timbre debían destinarse inicialmente a la construcción de locales escolares en el área rural y, con el paso del tiempo, se dispuso que se incluyan también escuelas urbanas y mobiliario y material escolar.

Para cumplir con la ley de creación del Timbre Escolar debió recurrirse, inicialmente, a resellar especies fiscales, hasta que se pudiera contar con el timbre definitivo.

Los timbres resultantes del resello son muy comunes y circularon antes de que se emitiera el primer timbre definitivo, a fines de 1952; se trata de tres timbres consulares, de 1, 2 y 5 sucres, colores rojo, café y violeta, resellados con la leyenda Timbre Escolar y el nuevo valor de 20 centavos (Scott RA 60-RA62).

Los datos que sobre el tiraje de estos sellos constan en los catálogos de Giovanni Cataldi y de Olivier Bertossa son errados. El primero habla de un millón de ejemplares, pero no especifica si de cada estampilla o de todas ellas; el segundo indica que se hicieron un millón de ejemplares de cada uno de los sellos. En las órdenes de resello publicadas en el Registro Oficial, sin embargo, constan cantidades diferentes: tres millones para el timbre rojo, cuatro millones para el timbre violeta y siete millones para el café.

Las cantidades emitidas, sin embargo, no son la único que hay que corregir. Las órdenes de resello nos muestran que, en el caso del timbre café, no hubo una única emisión, sino dos, una de cinco millones de ejemplares, del 3 de octubre de 1951 y otra de dos millones del 22 de septiembre de 1952.

No hubo, entonces, tres emisiones provisionales con resellos sobre los timbres rojo, café y violeta, en su orden, sino cuatro: primero se reselló el timbre rojo (diciembre de 1950), luego el café (octubre de 1951), después el violeta (marzo de 1952) y, finalmente, otra vez el café (septiembre de 1952).

¿Hay alguna diferencia entre las dos emisiones del timbre café?

Pues sí. Después de revisar el material circulado, se ha podido establecer que las dos líneas del resello "TIMBRE / ESCOLAR" difieren entre la emisión de octubre de 1951 y la de septiembre de 1952, pues la primera línea, en los ejemplares utilizados antes de septiembre de 1952, está desplazada hacia la izquierda en relación con las piezas que se usaron luego de esa fecha. La diferencia puede verse con claridad en la siguiente imagen.

A la izquierda, el resello en los timbres emitidos en octubre de 1951; a la derecha, el resello de la emisión de septiembre de 1952

Las primeras emisiones provisionales del Timbre Escolar, en consecuencia, no son tres, sino cuatro, habiéndose hecho dos resellos distintos sobre el timbre café, uno antes de la emisión del timbre violeta y otro después de este último.

viernes, 25 de mayo de 2018

ECUADOR 1938: LA SOBRETASA "CAMPAÑA CONTRA EL CÁNCER"


Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

Ante la solicitud presentada por la Unión Internacional contra el Cáncer, con sede en París, el general Alberto Enríquez Gallo, entonces Jefe Supremo de la República, dispuso el 19 de julio de 1938 que se prepare una emisión especial de sellos que debían circular como sobretasa, a fin de entregar los recursos que se obtuvieren a la referida Unión para su trabajo de lucha anticancerosa.

Si bien el Decreto Supremo del general Enríquez Gallo no estableció el valor de la sobretasa, cuando el 31 de octubre de 1938 se autorizó, para el pago de la misma, el resello de una de las estampillas de la serie emitida para conmemorar el centenario de la República, se dispuso que la tarifa sería de cinco centavos.

Conforme del Decreto de creación, la sobretasa debía pagarse durante una semana, entre el 23 y el 30 de noviembre de 1938.

Inicialmente, el Decreto de creación de la sobretasa dispuso que se contrate la emisión de las estampillas, pero el 31 de octubre de 1938 el presidente interino Manuel María Borrero, argumentando que se tenía poco tiempo para poner en circulación los sellos y que éstos debían hacerse en pequeña cantidad, dispuso que se utilizaran los sobrantes de la estampilla de seis centavos de la serie conmemorativa del centenario de la República y se los resellara en rojo, con las palabras “CAMPAÑA / CONTRA / EL CANCER” y con el nuevo valor de cinco centavos sobre el valor original; el resello se puso en tres líneas horizontales.

Conforme la orden de resello, la tirada fue de 200.000 ejemplares.

Es paradójico que la estampilla utilizada para el resello fuera, precisamente, la que promocionaba la producción tabacalera ecuatoriana, muestra clara de que en ese entonces no se relacionaba el cáncer con el consumo de tabaco.

La estampilla existe con el resello vertical, en lugar de horizontal, y con el resello desplazado horizontalmente. Olamo (1994: 130) reporta un resello en el que, en lugar de “CANCER”, se ha puesto “CANCUR”.

martes, 29 de agosto de 2017

ACLARACIONES SOBRE LA CUCALÓN

Algunos amigos se han dirigida a nosotros en busca de aclaraciones sobre la estampilla de sobretasa para la construcción del camino de Loja a Zamora, la conocida como Cucalón, a propósito de un artículo sobre la misma que se publicó en la columna que la Asociación Filatélica Ecuatoriana mantiene en el diario El Comercio, de Quito. Al parecer, tanto el texto del artículo, como la imagen que lo acompaña, han generado algunas inquietudes entre algunos interesados en la filatelia ecuatoriana, que acuden a esa columna, y a este blog, en busca de información seria y confiable.

Aunque al parecer no ha quedado del todo claro, de una lectura atenta del artículo publicado en El Comercio se desprende que el supuesto doble resello con el que se ilustra la nota, es solo una pieza forjada, que sirva como pretexto para, con tono burlesco, llamar la atención de los lectores e invitarlos a visitar la Asociación Filatélica Ecuatoriana.

La llamada Cucalón fue una estampilla local, destinada a circular únicamente dentro de la provincia de Loja y, seguramente por ello, fue tardíamente reconocida por los filatelistas. Se creó mediante  Decreto del 8 de octubre de 1921 (Registro Oficial 333 del 22 de octubre de 1921), como una forma de obtener rentas para la construcción y reparación de un camino de herradura entre Loja y Zamora, “así como para el fomento de la colonización”. Se dispuso que se la utilizara en toda carta, libranza, giro, certificado o expediente que se deposite en las oficinas postales de la provincia de Loja, “para su despacho dentro de ella”, y se fijó su valor en dos centavos.

Emilio Cucalón Pareja, el Ministro de Hacienda
cuya firma aparece en los sellos de la sobretasa
Camino Loja-Zamora
El 23 de diciembre de 1921 (Registro Oficial 404 del 18 de enero de 1922), se autorizó la emisión de las estampillas y, pese a que generalmente se da el año 1923 como el de la puesta en circulación de estos sellos, hay piezas  franqueadas en 1922. Que la Cucalón empezó a usarse en este último año se comprueba, además, si se toma en cuenta que el ministro de Hacienda Emilio Cucalón, cuya firma aparece sobre las estampillas, presentó su renuncia en noviembre de 1922.

Pese a que al crearse la estampilla se dispuso que la misma se obtuviera de resellos realizados en el Ministerio de Hacienda, se optó, sin que se hayan podido establecer las razones para ello, por imprimir los sellos en la Escuela de Bellas Artes de Quito. El trabajo, conforme documentos descubiertos por César Fuentes, se hizo mediante litografía, los días 24 y el 25 de febrero de 1922 y se imprimieron 500.000 estampillas imperforadas de dos centavos (Registro Oficial 758 del 13 de abril de 1923. Acuerdo 745 del Ministerio de Hacienda). La estampilla que nos ocupa fue, entonces, la segunda que se imprimió en el Ecuador, luego de la primera emisión de sellos postales de 1865.

El diseño de la estampilla incluyó la leyenda prevista en el Decreto que autorizó la emisión, pero en lugar de “Decreto Legislativo de 1921” se puso “Ley de 20 de octubre de 1921” y se omitió la referencia al bienio 1922-1923.

Para que tanto las estampillas como los timbres entraran en circulación, y seguramente para cumplir la orden de que las mismas fueran reselladas en el Ministerio de Hacienda, se imprimió sobre ellas el facsímil de la firma de Emilio Cucalón Pareja, en ese entonces titular de la referida cartera de Estado. Este trabajo lo hizo José Negrete, en la Sección de Especies del Ministerio, en la segunda quincena de marzo de 1922 (Registro Oficial 756 del 13 de abril de 1923, Acuerdo 746 del Ministerio de Hacienda).

Este es uno de los temas que motivó la inquietud de nuestros lectores, porque en el artículo de El Comercio, se sugiere que existe la posibilidad de que las estampillas hayan sido firmadas directamente por el ministro Cucalón. Esta no es más que una de las bromas que se introducen en ese texto, pues para todos es claro que los sellos tienen una firma impresa, que abarca el espacio de dos estampillas, y que de ninguna manera se puede pensar siquiera que Emilio Cucalón haya firmado directamente las piezas.

El resello se hizo sobre 100.000 sellos, sin que se haya podido establecer el destino que tuvieron los cuatrocientos mil restantes, aunque es probable que hayan sido destruidos, pues no se conocen ejemplares sin resello. El dato de 1’000.000 de ejemplares, que consta en el catálogo de Juhani Olamo es equivocado, y probablemente se trate solo un error mecanográfico.

Los trabajos del camino de Loja a Zamora en 1925
(tomado de la página de fotografía patrimonial, del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural)

También es una broma la imagen que se publicó con el artículo que comentamos. No existen, o al menos hasta la fecha no se han reportado, resellos dobles ni invertidos de la Cucalón.

Esperamos que con estas notas se aclaren las dudas que despertó el tono burlesco del artículo publicado en la columna de la AFE.

miércoles, 12 de octubre de 2016

ECUADOR: SOBRETASAS POSTALES

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

Los sellos de sobretasa: unos desconocidos de la filatelia ecuatoriana

Las estampillas de sobretasa son, con pocas excepciones, comunes y de poco valor y se encuentran sin dificultad incluso en paquetes de sellos para principiantes; no hay coleccionista de estampillas ecuatorianas que no haya tenido en sus manos las que llevan las leyendas “Casa de Correos”, “Postal Adicional”, “Seguro Social del Campesino” o “Timbre Escolar”, y es casi imposible que un lote de sellos ecuatorianos no incluya, por ejemplo, la estampilla roja con el mapa del Ecuador, los sellos verde y café con la alegoría de correos y telégrafos o el timbre rosa con un niño que muestra un cuaderno desde su pupitre; esto sin contar los varios resellos sobre el timbre rectangular, tipo faja, de color rojo, originalmente destinado al pago del impuesto al tabaco manufacturado para el ferrocarril de Puerto Bolívar.

Sin embargo, pese a que nos encontramos ante piezas familiares para cualquier coleccionista interesado en la filatelia ecuatoriana, o tal vez precisamente por eso, las estampillas de sobretasa  son, en realidad, unos perfectos desconocidos.

Si bien hay una idea general del propósito de estos sellos (financiar fondos especiales para construir obras o actividades estatales), se desconocen las diferencias entre unos y otros, los usos que tenían y los períodos en que se emplearon, la forma en que incidían en las tarifas postales e, inclusive, en buena parte de los casos, sus tirajes; el desconocimiento llega al punto de no tener en claro ni siquiera el carácter fiscal o postal de muchos de estos sellos.

La literatura filatélica en relación con el tema es prácticamente nula; apenas algunas referencias en textos generales, con no pocos errores propios de la distancia y de la falta de documentación, como ocurre con el Manual de Kohl,  algunos artículos sueltos en “El Coleccionista Ecuatoriano” y en “El Filatelista Guayaquileño”, fundamentalmente en relación con la sobretasa para el camino de Loja a Zamora , dos artículos de Roberto Leví-Castillo (ROLECAS), en su columna de diario “El Telégrafo” de Guayaquil (1959 y 1960)  y unas notas de Robert D’Elia (1983) que, pese a su carácter preliminar, son el único intento que ha habido de abordar el tema en su conjunto.

El mejor reflejo del desconocimiento existente en relación con las sobretasas son los catálogos, que no dan a estos sellos un tratamiento uniforme y están plagados de vacíos y múltiples confusiones.

En lo que tiene que ver con los catálogos universales (Scott, Michel e Yvert), todos tienen en común un acierto y un error, este último tenido hasta ahora como verdad indiscutida.

El primero es la exclusión de las estampillas provisional y definitiva “Ferrocarril de Puerto Bolívar”, que siendo solo fiscales, han sido reconocidos como postales por el Álbum del Banco Central del Ecuador y el catálogo de Olvier Bertossa.

El segundo es mantener la idea equivocada, de que los timbres “Casa de Correos” y “Casa de Correos y Telégrafos de Guayaquil” de veinte centavos son postales, pese a quetienen un carácter indudablemente fiscal.

El catálogo Scott, que es un catálogo bastante completo y ordenado en relación con este tema, incluye las sobretasas en la sección “Postal Tax Stamps” (Impuestos Postales), pero sigue sin reconocer la segunda tirada del sello definitivo de un centavo, color oliva, “Casa de Correos”, el resello “Casa de Correos” sobre el timbre dentado de un centavo color rojo “Impuesto al Tabaco Manufacturado – Ferrocarril de Puerto Bolívar” (16) y el sello de sobretasa “Camino de Loja a Zamora”.

Michel es un catálogo mucho más completo, pues en la sección “Zwangszuschlagsmarken” (Sobretasas) solo le falta incluir la segunda tirada del centavo oliva “Casa de Correos”. 

A diferencia de los anteriores, el catálogo Yvert contiene una clasificación completamente desordenada. En el capítulo “Timbres de Bienfaisance” (Sellos de Beneficencia), incluye varias sobretasas, a partir del primer sello provisional “Seguro Social del Campesino”, de 1936, y clasifica en el mismo grupo  a la serie Hospital Méndez, cuya naturaleza es diferente.

En esta sección se incluyen algunos de los sellos de sobretasa “Casa de Correos y Telégrafos de Guayaquil” de veinte centavos y los definitivos “Casas de Correos y Telégrafos”, pero no el provisional. Las demás estampillas de las varias sobretasas “Casa de Correos” constan entre las de correo ordinario, lo mismo que los timbres escolares y turísticos, y los sellos de la sobretasa “Fomento Aerocomunicaciones” en la sección correspondiente al correo aéreo; también se clasifica como sello de correo aéreo el resello para la sobretasa “Casa de Correos y Telégrafos de Guayaquil” de veinte centavos, colocado sobre la estampilla de correo aéreo, color negro, de la serie conmemorativa del bicentenario de la Misión Geodésica Francesa, dirigida por La Condamine.

El desconocimiento general en relación con  los sellos de sobretasa es grave, pues pese a tratarse de estampillas comunes, su importancia para la filatelia ecuatoriana es indudable. En efecto, en la medida en que se utilizaron por un tiempo prolongado, es imposible entender las tarifas postales de la primera mitad del siglo XX sin tener claros los usos y las diversas clases, tanto del timbre patriótico como de las diversas sobretasas que se utilizaron en el Ecuador.

Una distinción inicial:impuestos y tasas

Las estampillas son un instrumento para el pago de tributos al Estado. El caso más difundido es el de los sellos postales, con los que se satisface el costo del servicio de transporte de correspondencia, pero existen también tributos por la comercialización de ciertos bienes o la realización de trámites ante la administración, cuyo pago se comprueba con la fijación de una estampilla en el producto o en el documento respectivo.

Inicialmente, la filatelia se preocupaba exclusivamente de los sellos postales e, incluso, de los telegráficos. Pero las otras estampillas, los denominados sellos o timbres fiscales, solo recibían atención si se los utilizaba para el franqueo de correspondencia; el catálogo Yvert, por ejemplo, recoge estas últimas estampillas en la categoría “fiscales postales”, y ese era también el criterio del primer catálogo publicado por la Asociación Filatélica Ecuatoriana.

La diferencia entre las estampillas de correo y los timbres fiscales se entiende con claridad si recurrimos a la distinción que los abogados hacen entre dos tipos diferentes de tributos: los impuestos y las tasas.

Son impuestos, dicen, los valores que se pagan por haberse cumplido una condición legalmente establecida (adquirir ciertos bienes, tener una renta determinada, ser propietario de inmuebles, etc.), sin que exista una contraprestación directa por parte del Estado; las tasas, por su parte, se pagan por la prestación de un servicio público (la tarifa del agua potable o de la energía eléctrica, por ejemplo).

Según ésto, resulta claro que la estampilla de correo es un instrumento para el pago de una tasa: la que corresponde satisfacer por el servicio de transporte de correspondencia; lo mismo puede decirse de la estampilla telegráfica. Pero cuando la estampilla expresa un valor pagado para comercializar productos, o para legalizar determinados documentos, no hay un servicio ni una contraprestación del Estado; solo se ha cumplido un supuesto que según la ley sirve de antecedente para un pago. Nos encontramos, entonces, ante un impuesto y la estampilla que sirva para pagarlo no tiene carácter postal, sino fiscal.

La distinción entre tasas e impuestos está en la base de la división de la filatelia en dos grandes campos: el postal, que se refiere al estudio y colección de sellos de correo, y el fiscal, que tiene como centro de atención los sellos o timbres fiscales (revenue stamps para los anglosajones).

Como se verá enseguida, las que en el Ecuador conocemos como sobretasas postales son estampillas que ocupan el espacio limítrofe entre la filatelia fiscal y la postal.


Primer uso conocido de una sobretasa en el Ecuador, 1 de enero de 1920.
Tarifa de 10 centavos al extranjero más 1 centavo de la sobretasa Casa de Correos

Tasas y sobretasas

Son estampillas de sobretasa postal las que representan un valor adicional al de la tarifa de correos y tienen que fijarse obligatoriamente en la correspondencia, para que ésta pueda ser despachada.

La sobretasa, entonces, no es parte de la tasa ni un pago que se deba por la prestación de un servicio sino, más bien, un impuesto que grava el uso del correo; esto quiere decir que, en estricto sentido, las estampillas de sobretasa tienen carácter fiscal y que la denominación más adecuada para ellas es la que utiliza el catálogo Scott: “postal tax stamps” o “impuestos postales”. Sin embargo, como bien anota el Manual de Kohl, su uso obligatorio para el envío de correspondencia las liga irremediablemente al franqueo postal, “ya que adherir el sello de sobretasa … en todos los envíos postales era tan obligatorio como adherir los sellos postales para el franqueo".

De hecho, la creación de las sobretasas no respondía a la necesidad de cubrir los costos del servicio postal, sino a la de obtener fondos para diversos objetos, fundamentalmente obras y servicios públicos.

Los sellos de sobretasa, entonces, no tenían como finalidad última el franqueo de la correspondencia y formaban parte de este último como un elemento accesorio, que debía estar siempre acompañado por uno o varios sellos postales. Hay que tomar en cuenta que, si bien se encuentran sobres en los que el sello de sobretasa se utiliza para pagar la tarifa postal, se trata de un uso de emergencia por falta de sellos postales que, si bien se aceptaba en la práctica, carecía de respaldo legal.

En el caso de las primeras sobretasas, emitidas en la década del veinte del siglo pasado, la diferencia entre la estampilla de correos y el sello de sobretasa se establecía por la inscripción que constaba en ellos: la palabra “Correos” aparecía en la primera y no constaba en el segundo.

Alfonso Carrillo me ha hecho notar que la falta de la palabra “Correos” indicaba la imposibilidad de que la estampilla se use por sí sola, sin el acompañamiento de un sello postal, para franquear correspondencia; por eso, precisamente, cuando se recurrió a los sobrantes de los sellos de uno, dos y veinte centavos de la sobretasa “Casa de Correos” para utilizarlos como estampillas postales, a fines de los años veinte y principios de los treinta del siglo pasado, fue necesario validarlos para ese objeto con el resello “Postal”.

Esto ocurrió incluso en el caso de las sobretasas emitidas en los años treinta y cuarenta, que pese a llevar la leyenda “Correos”, debieron ser habilitadas con los resellos “Postal” o “Aéreo” para ser utilizadas como sellos postales.

Parece claro, entonces, que los sellos de sobretasa no son estampillas postales sino timbres fiscales, pero tienen sin duda valor para los coleccionistas de sellos de correos en la medida que su uso estaba indisolublemente ligado al franqueo de la correspondencia, esto es, se trataba de un impuesto fiscal que se agregaba al porte de correos. Su reconocimiento por los catálogos de sellos postales está, por lo tanto, plenamente justificado.

Lo dicho justifica también la utilización del término sobretasa, entendido como valor que se agrega a la tasa de correos, que es menos preciso que la expresión “impuesto postal”, pero que tiene un uso tan generalizado que es preferible seguirlo utilizando.

Conviene, en este punto, referirse a otra denominación que se da a alguno de estos sellos: la de “timbres de beneficencia” que consta en el catálogo Yvert.

Se trata, sin duda, de una expresión poco feliz, pues salvo el caso de la sobretasa “Campaña contra el Cáncer”, ninguna de las emitidas en el Ecuador apunta a fines de orden benéfico, sino al financiamiento de obras y servicios públicos, esto es, a incrementar las rentas del Estado con destinos específicos.

Como consecuencia del término utilizado, el catálogo Yvert convierte en sellos de igual naturaleza a los de sobretasa y a la emisión de estampillas postales, estas sí de beneficencia, a las que mediante un resello, se sumó un valor adicional como auxilio económico para “la pronta construcción” del hospital de la ciudad de Méndez. Mientras el sello de sobretasa representa un impuesto de pago obligatorio, el sello de beneficencia es un sello postal al que se suma un valor que, en concepto de donación, aportan a los fines previstos quienes quieran utilizarlo.

Hay que llamar la atención sobre la poca consistencia del catálogo Yvert en materia de clasificaciones. A manera de ejemplo se puede indicar el hecho de que, en el mismo tomo en el que la serie ecuatoriana “Hospital Méndez” se incluye en el capítulo “Timbres de Beneficencia”, sellos similares de Guatemala aparecen entre las estampillas para correo aéreo.

Períodos de uso

Las sobretasas postales se utilizaron en el Ecuador entre 1920 y 1958. Durante ese período se crearon un total de diez sobretasas, cinco de ellas destinadas a financiar obras públicas, fundamentalmente construcción de edificios para la administración postal (cuatro de ellas), pero también escuelas y un camino de herradura. Otras cuatro sobretasas buscaban obtener recursos para actividades como la seguridad social,  promoción turística y desarrollo de las comunicaciones aéreas, y para contribuir a un fondo internacional para la lucha contra el cáncer. La última sobretasa fue el resultado de unificar dos gravámenes preexistentes, uno para la construcción de la Casa de Correos de Guayaquil y otro para el seguro social del campesino.

En dos casos, las sobretasas para los edificios de correos en Quito y Guayaquil, junto con la sobretasa postal se creó un impuesto de timbres fiscal, que general y equivocadamente ha sido tenido como de naturaleza postal. 

Tres etapas se pueden identificar durante el período de uso de las sobretasas: la primera entre 1920 y 1925; la segunda, y más prolongada, entre 1934 y 1948; y una final que va de 1951 a 1958.

Primera etapa (1920-1925)

Seis años abarca la primera etapa de uso de las sobretasas postales, desde el 1 de enero de 1920 hasta el 31 de diciembre de 1925. Durante ese período se crearon dos sobretasas, una nacional de un centavo para la construcción de la Casa de Correos de Quito, y otra local de dos centavos, destinada a la construcción del camino de Loja a Zamora; en el caso de la primera sobretasa, la tarifa se incrementó a dos centavos a fines del cuarto año de uso, en octubre de 1923.

Para el pago de la tarifa inicial de la sobretasa “Casa de Correos de Quito”, se emitieron entre 1920 y 1923 siete estampillas, seis provisionales y una definitiva; la tarifa de dos centavos se pagó con diez estampillas distintas, ocho provisionales y dos definitivas.

Para el caso de la sobretasa “Camino de Loja a Zamora” se emitió un único sello provisional.

Como ya se dijo anteriormente, junto con la sobretasa para la “Casa de Correos de Quito” se creó un impuesto fiscal, que no tenía que ver con el franqueo de correspondencia sino con el despacho de paquetes postales. Este impuesto era de veinte centavos y para pagarlo se emitieron nueve sellos, seis provisionales y tres definitivos.

Un sello provisional y otro definitivo se emitieron para el pago de otro impuesto fiscal, tenido erróneamente como sobretasa postal: el impuesto de diez centavos para la construcción del ferrocarril de Puerto Bolívar.

Segunda etapa (1934-1948)

Este es el período más prolongado de uso de las sobretasas (quince años) y aquél en el que se creó un mayor número de éstas.

Se inició el 1 de enero de 1934, con la sobretasa de dos centavos “Casa de Correos y Telégrafos de Guayaquil”, para la cual se emitieron un total de seis estampillas, cinco provisionales y una definitiva.

A partir de octubre de 1935, junto con la sobretasa anterior se empezó a cobrar otra, de tres centavos, para financiar el Seguro Social del Campesino. Se emitieron cuatro sellos, tres provisionales y uno definitivo.

En octubre de 1936, las dos sobretasas anteriores se unificaron en una sola, denominada “Postal Adicional”, que se convirtió en la de uso más prolongado. Se emitieron ocho sellos, cinco provisionales y tres definitivos.

Una sola estampilla se emitió para cobrar la sobretasa temporal “Campaña Contra el Cáncer”, cuyo uso fue obligatorio durante la semana del 23 al 30 de noviembre de 1938.

A partir del 1 de enero de 1940 se hizo obligatorio el pago de una nueva sobretasa para construir la Casa de Coreos de Guayaquil y luego las de otras ciudades del país; recibió la denominación de “Casas de Correos y Telégrafos” y, para pagarla, se emitieron tres estampillas, una provisional y dos definitivas.

En octubre de 1944 se suprimieron las sobretasas y se dejó de recurrir a este instrumento de financiamiento hasta marzo de 1945, cuando se creó la sobretasa “Fomento Aerocomunicaciones”, que se pagó mediante dos sellos provisionales y uno definitivo, hasta una fecha que no me ha sido posible establecer, probablemente en el año 1948.

También durante este período se creó un impuesto fiscal que, por acompañar a la sobretasa “Casa de Correos y Telégrafos de Guayaquil”, se ha tenido erróneamente como postal. Como en el caso del impuesto “Casa de Correos” del período anterior, la tarifa fue de veinte centavos y se cobraba por el despacho de paquetes postales. Se utilizaron seis estampillas, cinco provisionales y una definitiva y se preparó un sello que nunca llegó a emitirse.

Tercera etapa (1951-1958)

Dos sobretasas existieron en la etapa final de uso de estos sellos, que duró poco más de siete años.

La primera, el “Timbre Escolar”, era al mismo tiempo una sobretasa postal, obligatoria para toda correspondencia al interior del país, y un timbre fiscal que debía utilizarse en los mismos documentos para los que se exigía el “Timbre Patriótico”. El valor de este timbre era de veinte centavos; entre el 1 de enero de 1951 y marzo de 1958, se utilizaron nueve estampillas, seis provisionales y tres definitivas.

La segunda sobretasa del período fue exclusivamente de carácter postal. Se trata del “Timbre Turístico” de diez centavos, cuyo uso fue obligatorio desde febrero de 1954 hasta marzo de 1958. Se utilizaron cinco estampillas, cuatro provisionales y una definitiva.

Para los interesados en este tema, hemos incluido en nuestra biblioteca la colección de sobretasas postales que ha obtenido ya medalla de vermeil FIP y medalla de oro FIAF. La pueden encontrar en el enlace ECUADOR: POSTAL TAX STAMPS.