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sábado, 17 de junio de 2017

CLASES DE ESTAMPILLAS: SELLOS DE LUTO

Las estampillas de luto son sellos postales que se emiten ante la muerte de un personaje, como muestra de pesar por la misma. Se distinguen porque sus marcos están impresos en color negro.

Si bien puede hacerse una emisión especial para el efecto, muchas veces se prefiere poner la emisión en venta lo antes posible y se recurre a estampillas ya existentes, que son reselladas con el marco negro.

El primer personaje que recibió este homenaje filatélico fue el rey Alberto I de Bélgica. Nacido el 8 de abril de 1875, Alberto I se convirtió en rey de los belgas el 23 de diciembre de 1909; murió el 17 de febrero de 1934.

Casi un mes después, el 10 de marzo, Bélgica emitió un sello postal de 75 centavos, similar al que fuera emitido el 1 de junio de 1932 (Scott 228), sustituyendo el color café por el color negro e incluyendo el marco de luto (Scott 257).

El Ecuador ha emitido solo un sello de luto; lo hizoel 14 de octubre de 1959, por el fallecimiento del papa Pío XII, ocurrido un año antes, el 9 de octubre de 1958 (Banco Central 1418; Scott C351). La estampilla se emitió para el servicio aéreo.

sábado, 6 de agosto de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: PRIMEROS PASOS

Con nuestras primeras estampillas, y armados de los instrumentos necesarios para trabajar con ellas, podemos dar los primeros pasos y clasificar nuestras existencias; para eso tenemos que echar mano del catálogo (ver catálogos y catálogos en línea) y de un sistema de almacenamiento: un clasificador o un conjunto de hojas intercambiables en una carpeta anillada, son sin duda mejores que un álbum, para empezar, porque permiten mayor flexibilidad mientras la colección está en su fase inicial.

Los criterios de clasificación dependerán de nuestro gusto, de lo que hayamos decidido coleccionar o del material del que dispongamos. Un paquete de sellos universales, por ejemplo, podrá clasificarse por países o por temas y, generalmente, en orden cronológico.

Ilustración tomada de Radio Nacional de Colombia

El trabajo de clasificación nos permite ir conociendo los sellos, ver qué nos hace falta, seleccionar aquello que queremos mantener en la colección y aquello que puede servir para intercambiar con material que nos pueda ser de más utilidad. Solo sabiendo a ciencia cierta qué tenemos, estamos en condiciones de emprender la búsqueda de las piezas que necesitamos, sin caer en el riesgo de hacer adquisiciones inútiles.

Para ésto, un elemento esencial es el estudio. Conocer las estampillas que queremos coleccionar, saber lo más posible sobre el material disponible, es la única manera de evitar que no metan gato por liebre, que dejemos pasar ante nuestro ojos piezas verdaderamente interesante o que nos esforcemos por aquello que a la larga no vale la pena. Ya profundizaremos sobre ésto en su momento.

El estudio detenido de cada pieza nos permitirá identificar sus particularidades: errores, variedades, matasellos interesantes, etc.

Y conforme avanzamos en la clasificación y aumentamos nuestras existencias, nos vendrán ideas sobre posibles colecciones y sobre la forma de ir dándoles una organización más estable y montándolas en álbumes.



domingo, 31 de julio de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: CÓMO DESPRENDER SELLOS AUTOADHESIVOS

Dijimos en nuestra anterior entrega que el procedimiento en ella descrito para desprender estampillas, no era aplicable a los sellos autoadhesivos. ¿Qué hacemos, nos han preguntado, con estos últimos?

Circulan en la reda algunos consejos en relación con este tema. En general, la utilización de solventes (bencina, acetona, thinner), permite desprender la estampilla del papel. Se aplica el solvente con un pincel en la parte posterior, esto es, en el papel pegado al sello, hasta que la estampilla pueda desprenderse con facilidad.

Siempre quedan rastros de la goma, que pueden eliminarse con talco.

Todos coinciden, sin embargo, en lo peligroso del procedimiento: la estampilla de todas manera puede acabar rompiéndose al intentar despegarla y los solventes pueden afectar la tinta.

Por eso, una recomendación general es conservar el sello pegado al papel, recortándolo adecuadamente; el recorte, incluso, puede incluir los matasellos, como vemos en esta imagen tomada de Filaposta.


domingo, 24 de julio de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: DESPRENDIENDO ESTAMPILLAS

Muchos de los que empezamos a coleccionar estampillas desde niños recordamos, con particular nostalgia, lo atractivo que nos resultaba el proceso de lavado, ese que permitía desprender los sellos del sobre en el que se habían pegado.

Sobre todo al inicio, acceder a los sellos nuevos era difícil y se optaba por los que, mediante obsequio o intercambio, se podía conseguir entre los que ya habían sido usados para el correo. Obteníamos un sobre, o un recorte del mismo, y lo sometíamos al proceso de lavado para, al final del mismo, tener una estampilla que pudiéramos agregar a nuestros álbumes.

El proceso de lavado es simple. Se sumerge los sellos en un recipiente con agua, hasta que el líquido permita desprenderlos sin daño alguno; se los coloca boca abajo en un papel secante (el papel periódico o las toallas de papel son particularmente útiles para el efecto) y una vez secos se pueden agregar a las colecciones, aunque hay casos en que es necesario, previamente, guardarlos entre las páginas de un libro para que queden lisas.

Muchos dicen que es preferible el agua fría o que es mejor agregarle sal; no he encontrado, sin embargo, ninguna diferencia para bien o para mal si se sigue esta sugerencia.

Lo que sí es necesario, antes de desprender los sellos, es tomar las precauciones, unas que podríamos llamar operativas y otras necesarias para no arruinar piezas que podrían ser más valiosas o significativas si se mantienen pegadas al sobre o a la pieza de papel.

Las primeras tienen que ver con la pieza que se piensa lavar. En algunos casos, el papel al que se encuentra adherida la estampilla, o partes del mismo, pueden decolorarse en el agua; en esos casos es mejor tratar de eliminar, en la medida de lo posible, las partes que destiñen y, sobre todo, lavar la estampilla en un recipiente propio, a fin de que no contamine a las otras. Hay también casos, ocurre con algunas estampillas antiguas, en que la propia tinta de la estampilla, o la de marcas que se han puesto en la misma, se disuelven en el agua; es mejor, en esos casos, conservarlas en el papel.

Mención aparte merecen los modernos sellos autoadhesivos, que no se desprenden con el sistema que se ha descrito y que siempre es mejor conservar en la pieza de papel a la que están adheridos.

Las razones relacionadas con la conservación adecuada de las piezas filatélicas tienen que ver con algunos temas:

1. Las estampillas son más valiosas en los sobres cuando las marcas que las acompañan hacen de estos últimos piezas de historia postal: matasellos, sellos de recepción, marcas diversas usadas por los servicios postales, etiquetas de certificación, fechas, etc., deben ser conservados y lavar los sellos podría acabar en la destrucción de una pieza importante de historia postal.

En este sobre hay dos estampillas comunes, la de la derecha con una esquina rota; el matasellos es ilegible y el sobre mismo tiene pequeñas roturas.
No es una pieza que deba conservarse necesariamente entera, y puede lavarse para desprender los sellos

2. Determinadas combinaciones que pueden ser poco usuales o que resultan atractivas para una colección temática, también deben ser preservadas: sellos que normalmente no se usaban juntos para el franqueo, relaciones entre matasello y estampilla o entre éstos y las direcciones de envío o destino, son ejemplos de esta clase.

3. Estampillas usadas para fines distintos al franqueo o fuera de la época prevista para su empleo. Los timbres fiscales o telegráficos, usados para el envío de la correspondencia, por ejemplo, o estampillas con valores en una unidad monetaria que no se usa: piénsese en las estampillas ecuatorianas en sucres usadas una vez aprobada la dolarización, o los franqueos mixtos en sucres y dólares.

4. Perforados o perfins. Algunos establecimientos compraban estampillas en cantidades para su uso particular y, a fin de evitar que se desviaran para otros fines, las marcaban con iniciales o figuras formadas con perforaciones. Cuando estos sellos perforados se encuentran en sobres membretados del establecimiento, la pieza adquiere valor y debe conservarse completa.

Hay que tomar en cuenta que la conservación del sobre completo no tiene que ver con la antigüedad del mismo. Puede haber sobres de hace cien años que, por su estado de conservación, porque no tienen marca alguna o porque la que tienen es una simple mancha ilegible, no tienen más valor que el de las estampilla adheridas a ellos; desprender estas últimas, entonces, puede hacerse sin problema.

También hay casos en los que la mala conservación del sobre o lo ilegible de las marcas, no afecta el valor de la pieza porque, por ejemplo, tiene una estampilla difícil de encontrar en sobre o que ha tenido un uso distinto del previsto y nunca o pocas veces visto.



domingo, 17 de julio de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: DÓNDE CONSEGUIR ESTAMPILLAS

Cuando las cartas enviadas por correo eran un medio común de comunicación, y no había persona que no envíe o reciba correspondencia, la recomendación usual a quienes querían saber dónde obtener estampillas, era que averiguaran, entre parientes y amigos, quienes guardaban sobres que estuvieran dispuestos a regalar al coleccionistas. 

Oficinas o locales comerciales, que por lo general recibían abundante correspondencia, eran buenos blancos en esta búsqueda de sellos. Recuerdo también que cuando colegial me apostaba en las oficinas postales para preguntar a quienes retiraban correspondencia de sus casilla, si podían regalarme los sobres, y muchas veces una mirada a los basureros podía deparar agradables sorpresas.

Hoy estas recomendaciones sirven solo en mínima medida, y las principales fuentes de sellos postales se encuentran en otros lugares.

Feria del Coleccionismo en la Asociación Filatélica Ecuatoriana

Para un principiante, la compra de paquetes de sellos puede ser un buen punto de partida, ya acudiendo a un comercio filatélico, ya utilizando el internet como medio de contacto.

El intercambio tanto personal como por correspondencia, sirve mucho a la hora de incrementar nuestras colecciones. Los clubes filatélicos son lugares de encuentro en los que podemos toparnos con coleccionistas dispuestos a entregarnos piezas útiles, a cambio de aquellas que a nosotros no nos sirven. Una búsqueda en internet permitirá ubicar clubes o agrupaciones de intercambio por correspondencia, para establecer contacto con personas de otros países con las que podemos compartir inquietudes e intercambiar piezas.

Ferias filatélicas y dispersiones organizadas por clubes y asociaciones filatélicas son, también, espacios para encontrar, comprar o intercambiar sellos y piezas postales. 

domingo, 10 de julio de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: CATÁLOGOS EN LÍNEA

Nos referimos en nuestra nota anterior a los catálogos de sellos, pero nos centramos exclusivamente en aquellos que se publican en papel.

El internet, sin embargo, ofrece muy buenas alternativas virtuales, que pueden ser utilizadas por los filatelistas.

Les invitamos a visitar, a manera de ejemplo, las siguientes páginas de referencia:





Una búsqueda detallada por los temas que sean de su interés deparará, sin duda, interesantes sorpresas.

domingo, 3 de julio de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: CATÁLOGOS

Un instrumento indispensable para los filatelistas es el catálogo; no es posible coleccionar sellos sin tener información básica sobre los que existen en nuestras áreas de interés y sin tener una referencia sobre su rareza o su posible precio.

Desde un inicio, coleccionistas y comerciantes se dieron a la tarea de registrar las emisiones postales que iban haciendo los diferentes países. Los primeros catálogos fueron universales, y recogían todas las emisiones hechas en el mundo; con el paso del tiempo, el volumen de emisiones hizo que esos catálogos fueran cada vez más gruesos y que, al final, no pudieran editarse sino en varios volúmenes.

A la izquierda, el catálogo Scott de 1935, todos los sellos del mundo en un solo tomo; a la derecha, los seis gruesos volúmenes de la edición de 2016

Son muy usados en nuestro medio el catálogo norteamericano Scott y el francés Yvert & Tellier, pero también deben mencionarse el británico Stanley Gibbons y el alemán Michel. El catálogo Scott conserva el sistema de registro por países en orden alfabético, con Estados Unidos en primer lugar, en varios gruesos volúmenes (seis en la edición 2016), pero otros han optado por editar tomos por regiones (Sudamérica, Europa, África, etc.).

El precio, así como los costos de transporte, hacen difícil contar con estos catálogos completos y, peor aún, mantener la costumbre de renovarlos anualmente. Se los puede encontrar en clubes y bibliotecas filatélicas y, al menos en el caso del catálogo Scott, se pueden obtener en e-bay, por precios módicos, las secciones correspondientes a los países de nuestro interés.

Aparte de los catálogos universales, se puede encontrar una gran variedad de catálogos por países o por temas, así como catálogos de ámbitos del coleccionismo como las marcas postales, los timbres fiscales, las perforaciones  o los enteros postales.

La información en los catálogos, un ejemplo a partir del catálogo Scott

Es común que los catálogos recojan únicamente los sellos tipo y algunas variedades destacadas, pero hay también catálogos especializados, en los que se incluye información sobre variedades, errores, sellos no emitidos y otros datos de interés para los especialistas.

Aunque hay ligeras variantes de uno a otro, los catálogos mantienen esquemas similares: la imagen de la estampilla, la información básica sobre la misma (fecha de emisión, tirada, técnica de impresión, dentado), la descripción de los varios tipos de sellos en el caso de series con imágenes diversas, una numeración secuencial, la descripción de cada estampilla con su valor nominal y dos columnas en las que se indica el precio para ejemplares nuevos (columna de la izquierda) y para ejemplares usados (columna de la derecha).

lunes, 27 de junio de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: PERFORADOS

Una característica interesante de algunos sellos son los perforados; no nos referimos al dentado de las estampillas, sino a las pequeñas perforaciones que se hacen en los sellos, formando palabras, letras o imágenes diversas.

Se trata de un recurso utilizado por casas comerciales o instituciones diversas, para marcar los sellos que habían sido adquiridos por ellas y evitar que fueran sustraídos y utilizados por terceros.


Se conocen también por su denominación inglesa perfins, acrónimo resultante de las palabras perforated initials. Reciben también la denominación de SPIFS (Stamps Perforated with Initials of Firms and Societies.

Los perforados brindan importantes elementos para colecciones temáticas.

domingo, 19 de junio de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: FLUORESCENCIAS

Las fluorescencias son luminosidades que forman parte del papel o la tinta o que se imprimen de alguna manera en los sellos.

Bajo la luz ultravioleta la fluorescencia resplandece y deja ver imágenes que no son perceptibles a simple vista.

La luz ultravioleta hace visibles las imágenes fluorescentes en esta hoja recuerdo del Correo ecuatoriano

Las fluorescencias permiten diferencias diversas clases de papel o de tinta utilizados en la confección de las estampillas.

Evidentemente, la lámpara de luz ultravioleta es el instrumento adecuado para poder observar las fluorescencias.

domingo, 12 de junio de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: FILIGRANAS Y FILIGRANOSCOPIOS

Una pareja del sello provisional emitido por la SCADTA para el servicio aéreo
el Ecuador, una de las piezas más raras de la filatelia ecuatoriana, conocida como
la Cts., por la inclusión de esta sigla entre los números al pie de la estampilla.
En la bandeleta de la derecha se puede ver con claridad la filigrana
La filigrana o marca de agua es una imagen o texto que, a partir de las fibras del papel, se estampa en el mismo durante el proceso de fabricación; estampillas, billetes y otras especies valoradas suelen usar papel con filigrana, como medida de seguridad contra falsificaciones.

Es esta una característica importante que permite distinguir diversas variedades de estampillas: hay sellos aparentemente idénticos, cuya diferencia está, precisamente, en la existencia de la filigrana en unos y su falta en otros, o la presencia de filigranas distintas.

En muchos casos, la filigrana es claramente distinguible si se pone la estampilla al trasluz o sobre un fondo negro; han ocasiones, sin embargo, en que se requiere recurrir al filigranoscopio para poder distinguir esta característica.

En un principio, el filigranoscopio es una simple bandejita de color negro, en la que se coloca la estampilla con el reverso hacia arriba y se moja con unas gotas de bencina, que hace que la filigrana se destaque.

A la izquiereda, un filigranoscopio tradicional. A la derecha, un detector con película transparente (tomado de BEUMER)

Se puede recurrir también a detectores de marcas de agua que llevan una película transparente con un gel en su interior. El sello se coloca en una superficie sobre la cual se cierra la parte que contiene la película; con una ligera presión, la filigrana se hace visible.

Signoscopio (tomado de SAFE)

En la actualidad existen filigranoscopios eléctricos, llamados signoscopios, que hacen el mismo trabajo sin necesidad de recurrir a la bencina, por medio de una luz que permite observar las filigranas con mucha mayor nitidez.

domingo, 22 de mayo de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: DENTADOS Y ODONTÓMETROS

Decíamos, en la entrega anterior, que parte del equipo que requiere un filatelista tiene que ver con determinados elementos de las estampillas, como el papel, o el dentado.

En lo que tiene que ver con este último, la dificultad que implicaba desprender de la plana cada sello hizo que pronto se establecieran sistemas de separación, de los cuales el más extendido es el dentado: una serie de perforaciones que dividen a las estampillas unas de otras, y permiten separarlas con facilidad.

Pues bien, el dentado no es solo un sistema de separación, sino que varía de un sello a otro, pues hay dentados más abiertos y dentados más apretados y, en algunos casos, estampillas aparentemente iguales se diferencian, precisamente, por el dentado.

Odontómetro

Para medir este último se ha establecido un método: el dentado de una estampilla depende del número de dientes que ésta tiene en dos centímetros; y para determinar el dentado de los sellos existe un instrumento muy simple, el odontómetro.

El uso del odontómetro

Éste no es otra cosa que una pieza de cartulina, plástico o metal, en el que constan dibujados los posibles dentados, con su respectivo número; para establecer el dentado de una estampilla, basta con hacer coincidir los dientes de esta última con el dibujo que consta en el odontómetro.

Odontómetro electrónico o perfotronic

En la actualidad existen odontómetros electrónicos, conocidos como perfotronics, que permiten mayor precisión a la hora de establecer el dentado de un sello.


sábado, 14 de mayo de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: EL EQUIPO DEL COLECCIONISTA

Pinzas filatélicas (tomado de FILABO)
Un adecuado manejo de las piezas postales requiere, lo hemos visto, álbumes y clasificadores que permitan almacenarlas adecuadamente. Esos son, entonces, los primeros instrumentos que requiere tener a mano el coleccionista, así como los fijasellos y protectores necesario para montar los sellos en los álbumes.

Pero hay otras herramientas indispensables para el manejo y estudio de las estampillas.

Estas últimas deben tratarse con el debido cuidado, a fin de evitar que se manchen o se rompan, cosa que ocurrirá si se las toca y se las maneja con los dedos. 

Las pinzas son por eso un instrumento indispensable para el manejo de los sellos; las hay de diversos tamaños y formas, con puntas finas o cuadradas, rectas o quebradas. Cada uno encuentra el tipo que más le gusta y que mejor se acomoda a sus preferencias.

Instrumento indispensable para el estudio de las estampillas es la lupa,  tradicionalmente se asociada con los filatelistas. El lente de aumento permite apreciar detalles que no pueden observarse a simple vista, y analizar adecuadamente el estado y las particularidades de cada estampilla.

Diversos tipos de lupas (tomado de http://www.kosmos.com.mx/fprod/varios-lupas.html)

En la actualidad, no solo están disponibles las lupas tradicionales de todo tipo, con o sin luz incorporada, sino también herramientas más refinadas como microscopios de bolsillo o microscopios digitales de gran aumento. 

Microscopios (tomado de Filatelia López)
La lupa es también una aplicación disponible gratuitamente para teléfonos celulares.

El uso de la computadora para escanear las piezas a gran resolución, es también una ayuda invalorable que la moderna tecnología pone en manos de los filatelistas.

Hay otras herramientas indispensables para los filatelistas, pero ellas tienen que ver con determinadas características de los sellos (papel, dentado) y por eso las vamos a ver por separado, pues requieren una explicación que tiene que ver tanto con el instrumento, como con los elementos filatélicos cuyo estudio se hace posible gracias a él.

domingo, 8 de mayo de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: EL MONTAJE DE LOS SELLOS

Las estampillas deben fijarse en los álbumes de tal manera que puedan ser removidas sin sufrir daños; usar pega o cintas adhesivas es solo una forma de destruir los sellos.

Estampilla montada con una charnela o fijasellos.
Tomado de Linn's Stamp News
El sistema tradicional de montaje fue el de los fijasellos, pequeñas pestañas o bisagras de papel engomado, dobladas sobre sí mismas, que mantienen al sello fijo en la hoja de papel, pero que pueden desprenderse sin causar daño.

Bueno, esto último es un decir, pues cuando las estampillas eran nuevas con goma, el fijasellos la dañaba irreparablemente y dejaba una marca que podía aumentar de tamaño conforme las piezas pasaban de un álbum a otro.

En un inicio, la goma no era algo que preocupara a los coleccionistas; de hecho, las preferencias iban por los sellos usados, en los que el matasellos no dejaba lugar a duda sobre su utilización en el servicio postal. Con el paso del tiempo, sin embargo, la goma se ha convertido en un elemento de importancia, y los sellos que la conservan intacta son los más buscados y, por ende, lo que tienen un valor superior. Esto último, claro está, salvo los casos en que las estampillas usadas sean más escasas y, por ende, más raras y valiosas que las nuevas.

La goma y su estado de conservación ha dado origen a la distinción entre los sellos nuevos con charnela y nuevos sin charnela o, en terminología anglosajona, mint o mint never hinged y mint hinged. Puede hablarse, también, según la marca dejada por el fijasellos, de estampillas con leve marca de charnela o mint light hinged. 

Suelen utilizarse abreviaturas para cada una de estas categorías: MNH (mint never hinge, nueva sin marca de charnela), MLH (mint light hinged, nueva con ligera marca de charnela), MH (mint hinged, nueva con marca de charnela), o MOG (mint out gum, nueva sin goma). Las siglas pueden sustituirse con estrellas, una para nuevos sin goma, dos para nuevos con charnela y tres para nuevos sin charnela, aunque la asignación de las estrellas a cada categoría puede variar.

Un video sobre el uso de los fijasellos puede verse en el enlace CHARNELAS.

A la izquierda, protector con abertura en la parte superior;
a la derecha, con abertura en la parte posterior.
Tomado de HAWID
En la actualidad, los fijasellos siguen en uso, pero solo para el caso de estampillas usadas. Hace ya varias décadas, el sistema de montaje de estampillas, sobre todo cuando éstas son nuevas, es el protector plástico, pequeño estuche transparente en el que se colocan los sellos, con pega en su parte posterior para fijarlos a las hojas.

Los protectores se consiguen como piezas individuales, pre cortados según las dimensiones estándar de las estampillas, o en tiras que pueden cortarse según las necesidades y el tamaño de los sellos. Originalmente tenían un fondo negro, y hay varios filatelistas que prefieren esta presentación, pero en la actualidad se han generalizado los de fondo transparente.

Los protectores se consiguen, también, con abertura en la la parte superior, lo que facilita su ajuste para el caso de sellos de diversos tamaños, o a media altura, en la parte posterior. Estos últimos son aconsejables solo para los casos en que se tengan sellos de tamaños determinados, pues no pueden cortarse para adecuarlos a tamaños variables. Personalmente, aunque ésto va de gustos y habilidades, me resultan más cómodos los protectores con abertura en los lados y la parte superior.

Sobre el uso de los protectores, puede verse el video que consta en el enlace PROTECTORES.

domingo, 1 de mayo de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: CÓMO GUARDAR LOS SELLOS

Dijimos ya en una entrega anterior que las estampillas deben ser cuidadosamente conservadas, porque manchas, roturas y peladuras les quitan su valor, salvo en casos excepcionales de piezas únicas o extremadamente raras. Esto exige sistemas adecuados para guardar las colecciones y organizar las estampillas.

Un álbum es lo primero que viene a la cabeza y es, sin duda, lo que necesitamos cuando queremos limitarnos a llenar los espacios previamente asignados por las casas editoras que los publican. Un recorrido por las páginas web de las diversas distribuidoras de artículo filatélicos nos puede dar una idea de la amplia gama de posibilidades que se tiene en este campo; hay también filatelistas que ponen al alcance de sus colegas los trabajos que han hecho, y que se pueden imprimir con cualquiera de los medios hoy disponibles para el efecto.

Álbum preimpreso

Un álbum preelaborado, que satisface el gusto de muchos coleccionistas, puede resultar estrecho para quienes busquen ser más creativos a la hora de montar sus colecciones, o quieran algo más que completar todos los sellos emitidos por un país o conjunto de países, que es lo que normalmente se encuentra en esa clase de álbumes.

Cuando ocurre esto último, el álbum acaba siendo elaboración propia que en la actualidad encuentra las facilidades que le brinda la informática, e inevitablemente es un paso posterior, precedido por una etapa en la que se reúne y organiza el material.

Para ello, se requieren sistemas de almacenamiento más flexibles, que permitan acomodar y reacomodar las piezas, reubicarlas y añadir lo nuevo que se vaya consiguiendo.

A la izquierda, clasificadores; a la derecha, sistema de hojas intercambiables

Lo mejor, en esta etapa, son los llamados clasificadores; libros con hojas de cartón y bandas, generalmente transparentes, en las que se colocan las piezas. Mucho más flexibles son las hojas clasificadores intercambiables, con bandas de diferentes tamaños, que pueden acomodarse en una carpeta con anillos y cambiar de posición conforme se lo requiera.

Estos sistemas permiten modificar las veces que sea necesario la organización de la colección, hasta que se llegue a un estado de la misma en la que se pueda pensar en montarla en un álbum.

domingo, 24 de abril de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: POR DÓNDE EMPEZAR

Después de este recorrido por las estampillas y otras piezas de colección, volvemos a la pregunta que nos hacíamos en un inicio: ¿por dónde empezar?

Muchos pensarán que lo primero que debemos decidir es si pensamos en coleccionar solo por el afán de hacerlo, o si entre nuestras metas está participar en exposiciones competitivas. Creo, sin embargo, que antes de pensar en eso es necesario entender que las dos opciones no son excluyentes; en el amplio espacio que ofrece la filatelia, muy bien podemos escoger temas y formas de coleccionar que de ninguna manera tendrían cabida en una exposición y, al mismo tiempo, enfocarnos en organizar una colección competitiva.

Lo primero, entonces, es pensar en aquello que dentro de la filatelia nos produce más gusto y placer, sin que haya límite alguno para ello, desde lo más tradicional hasta lo más estrafalario; después podremos ver, a partir de ese primer paso, si estamos dispuestos a dar el paso a lo competitivo y, en consecuencia, no pensar solo en lo que personalmente nos parece mejor, sino también en las reglas existentes y en las posibles reacciones de los jurados.

Es común, sin que obviamente sea una regla general, empezar por hacer una colección completa de nuestro país de origen, sin ningún afán competitivo, y que paralelamente trabajemos en otros ámbitos: un tema, por ejemplo, u otro país cuyas estampillas nos gustan particularmente, o nos resultan más asequibles; a partir de eso se despiertan nuevos intereses por un período determinado, una emisión específica o una temática desarrollada ya con fines competitivos.

Dejemos por lo pronto la competencia y veamos, a partir de la decisión que adoptemos, que necesitamos para trabajar. Lo haremos a partir de nuestra siguiente entrega.

domingo, 17 de abril de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: OTRAS PIEZAS DE COLECCIÓN

No solo las estampillas, ni las piezas que las contienen, son parte de las colecciones filatélicas. Elementos muy buscados para estas últimas son todos aquellos que permiten documentar el proceso de elaboración de un sello: los diseños del artista, las pruebas de cuño, las pruebas de color, etc.

El diseño original de José Sánchez Toda, para el Timbre Escolar ecuatoriano de 1954
Diseños de sellos no emitidos, o las estampillas impresas pero que nunca llegaron a circular, son también elementos propios de cualquier colección filatélica.

Es necesario tomar en cuenta que, por su propio carácter, estas piezas pueden llegar a tener gran rareza; se trata muchas veces de ejemplares únicos (piénsese en los diseños del artista), o de sellos que se salvaron de la destrucción (ocurre muchas veces cuando se ha decidido no emitir una especie determinada). La inclusión de estos elementos es fundamental dentro de una colección especializada.

domingo, 10 de abril de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: TARJETAS MÁXIMAS

Al igual que los sobres de primer día, las tarjetas máximas son productos filatélicos creados a partir de una emisión de sellos postales.

Se trata de tarjetas postales en las que se busca una triple identidad: la imagen de la tarjeta debe ser la misma (no necesariamente idéntica) que la de la estampilla que a ella se adhiera, y del matasellos con que se cancela esta última.

Tarjeta máxima con la imagen de la Puerta de la Luna (Córdoba), con la misma imagen en el sello, de la serie Arcos y Puertas Monumentales, y en el matasellos
Generalmente se trata de piezas preparadas el primer día de emisión, y es el matasellos correspondiente el que cancela la estampilla. 

Cuando la imagen del matasellos es distinta a la de la tarjeta y la estampilla, se dice que se trata de una variante.

Variante. El matasellos no guarda concordancia con la tarjeta y la estampilla

Como ocurre con los sobres de primer día, el carácter de piezas preparadas resta valor a las tarjetas máximas a la hora de incluirlas en colecciones competitivas, aunque hay casos en que su presencia puede justificarse (mostrar elementos que aparecen incompletos en el sello, por ejemplo). De todos modos, su uso debe ser siempre medido y cuidadoso.

Claro que la belleza de estas piezas las vuelve, por sí mismas, en motivo de colecciones especializadas y ha generado una disciplina específica dentro de la filatelia: la maximofilia.

domingo, 3 de abril de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: SOBRES DE PRIMER DÍA

Piezas generalmente vistosas y, por ello, buscadas por muchos coleccionistas, son los sobres de primer día, sobres especialmente preparados por administraciones postales o particulares, que junto a una viñeta alusiva llevan adheridas una estampilla o una serie de ellas, canceladas con un matasellos especial fechado el primer día de circulación del sello o sellos.

Inicialmente, se trataba tan solo de conseguir sobre fechados el primer día de uso de una estampilla; con el paso del tiempo los filatelistas empezaron a preparar esos sobres expresamente, añadiendo marcas alusivas. Se trataba de piezas que circulaban pero que, por la necesidad de llevar adherida la totalidad de una serie postal, por lo general pagaban valores superiores a los de las tarifas fijadas.

Sobre con las estampillas reselladas para conmemorar el II Congreso Eucarístico Nacional. Lleva dos marcas privadas que indican que se trata del primer día de uso y las estampillas están canceladas con el matasellos oficial del servicio exterior del correo ecuatoriano, el 15 de junio de 1949

Con el paso del tiempo, la preparación de sobres de primer día se hizo más sofisticada y se procuró agregar viñetas vistosas que los hicieran más atractivos para los filatelistas; se optó, así mismo, por preparar matasellos especiales para el primer día de uso.

Si bien se trata de piezas coleccionables, y no pocos filatelistas se preocupan de reunirlas y forman con ellas muy interesantes colecciones, su carácter de sobres preparados ex-profeso, con fines filatélicos, les resta valor cuando se trata de colecciones competitivas, de las que es preferible excluirlos, salvo contados casos en que ciertas particularidades puedan justificar su importancia para la historia postal o como aporte para el conocimiento de una emisión.

1954. Sobre de primer día de la emisión en homenaje al Hermano Miguel, editado por la Asociación Filatélica Ecuatoriana

En determinados casos, el hecho de que el sobre haya circulado efectivamente puede justificar que se lo incluya en una colección y los matasellos son, sin duda, piezas importantes que se pueden coleccionar por sí solos y que tienen utilidad en colecciones temáticas. Las viñetas de los sobres carecen por completo de valor filatélico.

sábado, 26 de marzo de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: ENTEROS POSTALES

Habíamos indicado en nuestra anterior entrega, que la filatelia no se limita a las estampillas sino que incluye otras clases de piezas postales. Entre ellas, revisten particular interés los enteros postales.

Aunque los expertos no se han puesto de acuerdo en una definición de estas piezas, y hay algunas cuya calidad de enteros postales es discutida, podemos decir, de manera general, que se trata de sobres, tarjetas o papeles que llevan un sello, o una indicación de pago preimpresa, lo que les permite ser utilizados en el servicio postal sin necesidad de agregar estampillas.

Los enteros postales son de diversos tipos, siendo el primero el de las tarjetas, que son de dos clases: las tarjetas postales propiamente dichas, esto es, una postal como las que comúnmente se utilizan, pero con una estampilla preimpresa, y las cartas tarjetas: tarjetas dobladas y pegadas en los bordes que, por ser desprendibles, permiten al destinatario abrir la tarjeta y conocer el contenido de la correspondencia.

Tarjetas entero postales del Ecuador. La de la derecha es una carta tarjeta, en la que se puede ver el borde desprendible

En algunos casos, las tarjetas entero postales están ilustradas con diversos motivos; cuando es así, se las denomina tarjetas vista.

Tarjeta vista ecuatoriana

Los sobres permiten colocar la correspondencia en su interior y tienen una variedad: los llamados aerogramas, que son en realidad cartas que se doblan sobre sí mismas y se convierten en sobres que se transportan por vía aérea.

Aerograma emitido por el Ecuador
Otro tipo común de entero postal es la faja o wrapper, pieza de papel que se utilizaba para envolver periódicos u otro material impreso.

Faja o wrapper




sábado, 19 de marzo de 2016

GUÍA PARA PRINCIPIANTES: MÁS QUE ESTAMPILLAS

Cuando se habla de filatelia, se piensa en los sellos de correo, pero la disciplina abarca un espacio mucho más amplio, que incluye todo lo relacionado con el servicio postal.

Antes de que se inventaran las estampillas, por ejemplo, se aplicaban en la correspondencia marcas que permitían identificar poblaciones, o informaban sobre el hecho de que el servicio postal había sido pagado por el remitente (franca) o debía cobrarse al destinatario (debe). Las piezas que llevan estas marcas son objeto de una rama importante del coleccionismo: la prefilatelia.

"QUITO", la marca prefilatélica más antigua de la Real Audiencia de Quito (22 de febrero de 1770)
Colección de Georg Maier

Esta última es parte de una disciplina más amplia: la historia postal. La filatelia no se limita a ser una afición que se reduce a reunir estampillas, sino que concibe a éstas como parte del servicio de transporte de correspondencia, que se estudia en todos sus aspectos: tarifas, rutas, procedimientos, etc.

Para ello, importa no solo el sello postal, sino la pieza en la que éste va adherido, pues ella se convierte en documento fundamental que aporta información sobre los aspectos que se han indicado. La estampilla, entonces, sobre todo bajo ciertos supuestos, adquiere mucho más valor si no ha sido separada del sobre, envoltura o tarjeta en que fue pegada para certificar el pago de la tarifa por el servicio de correos.

Historia postal: pieza transportada desde Guayaquil hasta Lima, por el servicio francés de vapores, en 1872. Cuatro sellos de un real del Ecuador cancelados con el matasellos rombo franca, de Guayaquil, y dos estampillas francesas canceladas con matasellos rombo ancla, del servicio francés de vapores, y fechador francés con la identificación del barco (paquebote número 2)

Parte importante de la historia postal es el estudio de los matasellos usados para inutilizar las estampillas, así como de las marcas que por diversos motivos se colocaban en la correspondencia. El estudio de los matasellos tienen denominación propia: marcofilia.