sábado, 4 de marzo de 2017

LA POLÉMICA EN TORNO AL SELLO PERSONALIZADO O "TU SELLO"

Marcela Díaz Cabal

Filatelistas mucho más versados que yo y con mayor experiencia han expresado su desacuerdo con el uso de los  denominados "tu sello" en las colecciones temáticas.[1] Quizás sería bueno reflexionar un poco más sobre este elemento postal filatélico tan de moda no sólo en España, sino en otros países europeos,  a la luz de las innovaciones que han ocurrido en la filatelia temática desde las postrimerías del siglo pasado hasta nuestros días. 


Australia, los primeros sellos personalizados
tomado de Glen Stephens Stamps
¿Cuál es el origen de esta controversial modalidad de los correos que ha proliferado sin muestras de desaparecer para disgusto de muchos jurados y expositores? Su origen hay que buscarlo en Melbourne, cuando el 19 de marzo de 1999, durante una exposición filatélica, el servicio postal australiano les ofreció a los visitantes la posibilidad de adquirir un bloque de 10 sellos a solo 45 cts. que tenía, como novedad, una bandeleta en blanco  en la que el comprador podía añadir una fotografía, tomada e impresa ahí mismo. En solo unos minutos, el usuario tenía unos sellos con su foto por el costo de 10 dólares australianos (6 USD). Fue tal el éxito que al poco tiempo otros países se sumaron a la novedosa iniciativa añadiendo variantes como el no usar ya bandeletas, sino imprimir la imagen de un dibujo o una fotografía en el propio sello.[2]

En España, esta modalidad surgió en los primeros días de enero de 2007 cuando el correo español avisa que a partir de ese momento, ofrece a "ciudadanos, empresas, instituciones y demás organismos en general la posibilidad de utilizar en sus comunicaciones postales sellos personalizados; es decir, signos de franqueo con las imágenes o motivos que elijan sus solicitantes.[3] [resaltado mío].

Regulado por los Ministerios de Fomento y de Economía y Hacienda, el nuevo producto responde según consta en el documento de la administración postal, a "una demanda constatada en la sociedad española, tanto entre empresas e instituciones como de los ciudadanos". La regulación incluía las condiciones legales y los requisitos exigidos para validar  las nuevas emisiones en cuanto a costo, dimensiones, cantidad permitida, características  y un largo etcétera sobre sus ventajas. Pero también establecía los límites de lo no aceptable. Por ejemplo, no debían  ser "imágenes de personas, costumbres y el orden público; [se debían respetar] los derechos fundamentales y las libertades públicas, y no [debían] exaltar delitos o discriminar por sexo, raza, religión." Y que en la selección de motivos no se validarían "las propuestas de contenido que constituyan publicidad ilícita o atenten contra la propiedad intelectual e industrial". En otras palabras, se buscaba promover  "imágenes con un sentido positivo, con la única excepción de aquellos sellos dedicados a campañas de lucha contra enfermedades o males personales y sociales."

Estas solicitudes de los ‘sellos personalizados’ podían realizarse fácilmente a través de la Oficina Virtual de CORREOS. Las normas establecían la cantidad que una persona podía comprar (no más de 3.000 unidades), el costo por unidad incluyendo los gastos del envío a domicilio (1€) y el tiempo que tardaba la llegada del producto a partir de la fecha en que se hubiera solicitado (30 días).  El CORREO español  subrayaba, además, la plena confianza que tenía de la aceptación del nuevo producto "entre las empresas de marketing directo, las pymes y el colectivo de filatelistas" porque  era "un excelente vehículo para la promoción de congresos, ferias, exposiciones, concursos, aniversarios, etc. y podía difundir efemérides, eventos y promover la cultura, valores y logros de la sociedad española", además de contribuir a la actividad económica, naturalmente. 


Una muestra de la diversidad de temas que aparecen en los sellos personalizados españoles

Interesante es saber si desde aquel año de 2007 a este momento, 2017, los sellos personalizados han logrado las metas que se proponían tanto en el campo económico como en el de la difusión de la cultura, valores y demás logros dentro y fuera de España. Pienso que la variedad de “tu sello” que han surgido en los últimos años parecen sugerir que así es. Ahora bien, desde el punto de vista de la filatelia, ya son "otros quinientos pesos". Pocos filatelistas, a decir verdad,  defienden el sello personalizado; la mayoría se opone. Sin embargo, como un contrasentido,  para cada efemérides, para cada aniversario, para cada acontecimiento importante o hito,  esas mismas sociedades filatélicas cuyos miembros miran con desdén, incluso con malos ojos, los sellos personalizados en las exhibiciones temáticas, nos sorprenden promoviendo la emisión de algún "tu sello" con la loable intención de que el acontecimiento no pase inadvertido o con el propósito perfectamente legítimo de difundir la cultura de su pueblo o región cuando CORREOS, por una razón u otra, no lo hace. Como muestra un botón: el aniversario de la segunda parte del Quijote, ocurrida en el 2015 y la conmemoración de los 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes en el 2016, produjo múltiples actividades culturales y recreativas espléndidas y entre ellas, variadas exposiciones artísticas, bibliográficas, filatélicas, así como también la emisión de incontables matasellos y... ¡¡sellos personalizados!! 


Exposiciones, asociaciones y comercios filatélicos utilizan
los sellos personalizados como medio de difusión
Cabe entonces preguntarse  por qué. ¿Por qué estas asociaciones de filatelistas  tan opuestos a la utilización de los "tu sello", son las mismas que proponen y pagan (o consiguen) las emisiones de sellos personalizados que luego penalizan en una exhibición filatélica competitiva? La verdad es que no tengo la respuesta. Mi país no sólo no los produce; ni siquiera tenemos una política estatal sobre las emisiones de los sellos "normalitos", aunque asumo que con esto de la influencia de la Internet no estará lejos el día en que a alguien se le ocurra proponerlo en vista de nuestras carencias. A falta de pan, buenas son tortas, reza el dicho.

Ahora bien. Como ya lo mencioné en otro momento, en primera instancia concuerdo en que no se debe abusar de este tipo de material por las razones perfectamente expuestas por mi amigo Paco Piniella en su excelente blog La Lupa. Pero, igual que entonces, insisto en no estar de acuerdo con que se penalice su uso de buenas a primeras sin ponderar antes otros factores. Este tipo de elemento postal puede y debe considerarse "material límite", pero no creo que deba prohibirse, reprobarse o condenar  su empleo en una colección competitiva si se trata de algo puntual e imprescindible y el expositor justifica adecuadamente su uso. Que fue lo que hice yo a raíz de la crítica severa que me hiciera Paco precisamente por el uso de una carta circulada con sellos personalizados de León Hebreo en mi colección cervantina.

Una carta con sellos personalizados,  "preparada" o no, viajada, certificada, con el franqueo necesario y que ha sido autorizada por una entidad postal legal, se ajusta perfectamente a lo establecido por la FIP como material postal apropiado. Cito: "Material postal-filatélico apropiado es el que ha sido emitido, se proyectó emitir o ha sido producido en la elaboración de la emisión, con el propósito de transmitir correo u otras comunicaciones postales, el que ha sido usado para ello, o considerado válido por organizaciones postales gubernamentales, locales o agencias postales privadas, así como por otras autoridades debidamente encargadas o facultadas para ello.”[4]

Es muy difícil entender la animadversión hacia los famosos "tu sello"  cuando al mismo tiempo, otros elementos que también pueden considerarse "material límite" no sólo se permiten, sino que no les ha impedido a los expositores ganar importantes premios con sus excelentes colecciones competitivas en los casos en que estos se han usado. Menos se entiende que podamos exhibir piezas que con todo y ser "preparadas", se consideran válidas (al menos hasta cierto nivel), tales como tarjetas máximas, matasellos conmemorativos, sobres de primer día, hojitas filatélicas, por mencionar algunos ejemplos. ¿Acaso no son "fabricados" ex profeso para conmemorar algún hecho importante? ¿Y los enteros postales y sobres privados con propaganda no son también "preparados" con el propósito específico de publicitar productos o servicios ajenos a lo postal? Sin embargo, los rastreamos con ahínco, al menos los que tienen visos de "vejez", para ganar puntos con el jurado.

Por otro lado, pensemos cómo eran inicialmente las colecciones temáticas de primera generación y cómo son hoy las llamadas de "cuarta generación". Si algunos temáticos no hubieran decidido "innovar", no tendríamos a tanta gente no sólo usando los tamaños de hojas desconocidos hasta entonces (esta sería la parte puramente  "cosmética", como el uso del ordenador, de distintos tipos de letra, colores, etc.), sino otras formas más refinadas e inteligentes de cultivar la filatelia. Yo diría, la evolución natural de lo sencillo a lo complejo; de lo fácil a lo difícil; de lo tópico a lo temático.

Son varios los servicios postales que ofrecen sellos personalizados a sus clientes

Hoy, se abre el compás del coleccionismo filatélico y se añaden nuevas modalidades desconocidas hasta hace relativamente poco: por ejemplo, la filatelia abierta y la filatelia moderna. Pero es que se trata de algo propio de la naturaleza humana: la curiosidad, fenómeno instintivo que suele combinarse con la capacidad de razonar, lleva al hombre  a investigar, experimentar, aprender, inventar, evolucionar. Naturalmente, podemos quedarnos anquilosados en el pasado. O podemos desprendernos de nuestros prejuicios y explorar, con cautela y reflexión,  otras alternativas; abrir trochas, recorrer nuevos caminos.

Si Cristóbal Colón no hubiera tenido su buena dosis de aventurero, vaya usted a saber cuánto tiempo habría permanecido ignorada América. Aunque, tarde o temprano, alguien la habría "descubierto". Lo que no puede ponerse en duda es que su descubrimiento  cambió por completo la visión que el hombre, de uno y otro continente, tenía del mundo hasta entonces.

Dicho esto, estamos claros que debe prevalecer el buen juicio  y que se deben establecer reglas para el uso de los sellos personalizados, empleados como "material límite", a fin de que no impere el descontrol ni el libertinaje. Es obvio que no se puede ni se debe permitir el abuso del empleo de este material en una colección competitiva. La razón más evidente: porque cualquiera podría "construir" TODA  una colección, completita y sin grandes esfuerzos, solo mandando a hacer a su medida los sellos que necesita. Algo que no tendría ningún sentido ya que eliminaría el placer intelectual de dar "vida" a una colección, producto del conocimiento, la inteligencia, y la creatividad. La colección, forjada sobre la base de sellos personalizados estaría supeditada más que nada a la capacidad económica del coleccionista. Algo así como una colección “a la carta”. ¿Cómo juzgar entonces estas colecciones competitivas? ¿Cuáles serían esos parámetros? ¿El del poder adquisitivo del coleccionista? No valdría la pena dedicarle tiempo, esfuerzo y cariño a una afición tan entretenida, tan edificante y tan valiosa como lo es la filatelia si solo nos atuviéramos al "poderoso caballero, don dinero". Ya observamos con tristeza, cómo cada día se va definiendo con mayor claridad una élite de colecciones competitivas en donde pesan mucho las “rarezas”, lo cual la mayor parte del tiempo implica “rascarse bastante el bolsillo”. Ello, añadido a otros factores de la vida moderna, aleja cada vez más la filatelia del necesario intercambio generacional.

En conclusión, el tema de los sellos personalizados es filón propicio para la discusión, el intercambio de opiniones y tal vez, con suerte, para llegar un día a unas conclusiones objetivas en que se tome en cuenta el horizonte que se perfila para nuestro precioso pasatiempo en un mundo cada vez más tecnológico y con menos jóvenes ansiosos de continuar nuestros pasos por la anchurosa y excitante senda filatélica.





[1] En pro y en contra de los sellos personalizados se pueden consultar artículos en el blog La Lupa administrado por Francisco Piniella. El artículo “En defensa de los sellos personalizados” de Jesús González, Presidente de FEFIEX que aparece en Norba Filatélica. “La estampilla o sello personalizado” de Gerardo López-Jurado publicado en AFITECOL y otros más en la Internet.
[2] Información extraída de Filaposta. Foro de Filatelia y Amistad. Wiki Filatélico.
[3] CORREOS LANZA EL SELLO PERSONALIZADO. Para esta y demás citas en cursivas y  entre comillas, consultar el documento del correo español. www.correos.es/ss/Satellite/site/info_corporativa.../detalle_noticia
[4] Revisar en la Internet los reglamentos de la FIP en torno al tema de las exposiciones competitivas, especialmente las DIRECTRICES PARA LA EVALUACIÓN DE PARTICIPACIONES TEMÁTICAS. De ellas se extrajo el texto citado. 

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