domingo, 12 de marzo de 2017

MÁS DIFÍCIL CADA DÍA. SOBRE EL ALTO COSTO DE LOS SERVICIOS POSTALES

Cartero en Lisboa
Foto de Pedro Ribeiro Simões

Walter Alves Carneiro

En Argentina, nuestro apasionante hobby, la filatelia, se ve dificultado no sólo por el incremento desmesurado (con respecto a otros países del mundo) de las tarifas postales, sino por medidas aduaneras que equiparan la compra de sellos en el exterior - aunque sean usados y de poco valor - con la importación de productos como ropa o electrónica.


Ejemplo: una carta internacional simple hasta 20 gramos cuesta en Europa entre 0,80 y 1,70 euros (15-30 pesos), en USA o Canadá 2 dólares (30 pesos), etc; aquí sale 118 pesos (US$ 8). Un envío certificado a esos destinos en Argentina puede salir mas de 400 pesos, algo indispensable si se canjea una cierta cantidad de sellos y que estos LLEGUEN A DESTINO, algo extremadamente riesgoso en el caso de la correspondencia no registrada. 

Una vez aquí, puede soportar costosos trámites tanto del Correo como de la Aduana, que hacen casi prohibitivas las compras y canjes.A la muy buena medida de la e-tienda - que lamentablemente carece de muchas emisiones para el filatelista común - sería bueno imaginar un régimen especial aduanero y de franqueos para la compra y correspondencia de envío de sellos postales, tanto en lo nacional como entre coleccionistas del país y del mundo.

NOTA: El texto de Walter, que se refiere a la realidad argentina, es fácilmente aplicable a muchos de nuestros países, donde ocurren cosas idénticas o peores. En el Ecuador, por ejemplo, un envío certificado con peso mínimo cuesta diez dólares y los trámites aduaneros tienen múltiples complicaciones; que lo diga si no Teddy Suárez, luego de todo lo que debió hacer para desaduanizar las medallas asignadas a los coleccionistas ecuatorianos en PHILATAIPEI 2016.

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