martes, 26 de mayo de 2026

POR LA FILATELIA FISCAL

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

Se ha distribuido la convocatoria a la 78° Asamblea de la Federación Internacional de Filatelia que se realizará en Macao el 1 de julio de 2026 y, al revisar los temas que serán tratados, nos hemos encontrado con una sorpresa: una propuesta de la Junta Directiva de la Federación, cuyo resultado sería quitarle la categoría de filatélica a la Clase Fiscales, al modificar los criterios de juzgamiento y dejar de lado los que compartía con las filatelias tradicional y temática, la historia postal y los enteros postales (pueden verse los puntos 4.2, 4.3, 5.2 y 5.3 del séptimo punto de la agenda, pulsando AQUÍ).

Y es una sorpresa porque los criterios de juzgamiento de la Clase Fiscal se aprobaron hace apenas cuatro años, en el 76° Congreso reunido en Yakarta, y durante este breve tiempo, han mostrado su utilidad; pero, sobre todo, porque la propuesta que se anuncia va a ser presentada, no se ha difundido adecuadamente ni se ha consultado, siquiera, con la Comisión Especializada de Filatelia Fiscal de la Federación Internacional.

No es este el lugar para profundizar el tema, pero resulta desde todo punto de vista desacertada la pretensión de negarle a la Clase Fiscal, el carácter de filatélica. No solo que el desarrollo del papel sellado, por ejemplo, precede al de los primeros sellos y los enteros postales, sino que las tecnologías utilizadas para el primero fueron fundamentales para desarrollar los segundos.

Sin duda, los conceptos de uso de lo postal y lo fiscal son distintos, pero parten de una identidad básica: se basan en la existencia de documentos y de sellos que permiten asegurar el pago de un tributo: la tasa o tarifa por un servicio en el caso de los sellos postales; la tasa o el impuesto en el de los timbres fiscales.

De hecho, en muchos casos las mismas piezas fueron impresas deliberadamente para servir tanto a propósitos postales como fiscales (las Postage-Revenue del Reino Unido) e, incluso cuando esto no fue así, el uso postal de piezas fiscales es un hecho generalizado. Hay también piezas evidentemente postales, que son en realidad de carácter fiscal: las sobretasas postales o post tax stamps, un nombre que lo dice todo.

Por eso, el coleccionismo de estampillas postales incluyó, desde un inicio, el de piezas fiscales, como lo atestiguan algunos álbumes y catálogos filatélicos. Y, si bien lo fiscal pasó a un segundo plano durante un buen tiempo, es claro el interés que hoy despierta entre muchos coleccionistas.

No hay que olvidar que, precisamente porque no ocupó el centro de la atención durante un largo período, el de la filatelia fiscal es un campo abierto al estudio, al redescubrimiento de lo que al pasar los años fue relegado al olvido, al encuentro de piezas desconocidas e, incluso, de los hallazgos afortunados de tesoros filatélicos.

Absolutamente inoportuna resulta una propuesta como la que se pretende hacer a la próxima Asamblea de la FIP, precisamente cuando los estudios de filatelia fiscal han alcanzado un nuevo impulso, cuando se abren nuevos espacios de conocimiento filatélico y los filatelistas muestran un renovado interés por esta clase filatélica.

Esperamos, sinceramente, que se reconozca lo desafortunado de la propuesta y, si llega a ser tratada en el 78° Congreso, no sea admitida y se mantengan las reglas aprobadas hace cuatro años en Yakarta.

1 comentario:

  1. es penoso que en un mundo que cada vez somos menos (los coleccionistas) se esten planteando aun cerrar mas las opciones de exposiones (que cada vez son menos y escasamente concurridas. creo que el sentido común le esta faltando a esta gente

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