domingo, 19 de marzo de 2017

REGARDING COLONIAL POSTMARKS ON REVENUE STAMPED PAPER

Georg Maier

We thank all those who contributed to providing an explanation, in particular Manuel Arango, who we believe has the best explanation for their application. While we entirely agree with him that the documents in question went through the mail we are still wondering why the stamp appears inside the document and not in the beginning where it should be. And this still remains an open question.

Needless to say we are dealing here with Revenue Stamped Paper and not sealed paper as wrongfully suggested. We also want to make clear that during the colonial period a large part of the Province of Popayan was administeres by the Audience of Quito which also included the Provinces of Quito and Guayaquil, something modern day Colombians do not like to admit. The term Ecuador did not appear until the republican period.

We, now, would like to advance another possibility for the application of a postmark inside a document.

Police Eye, Ambato, January 12, 1861


During the republican period, between 1830-1865, there existed a stamped mark called police eye in public correspondence. Although the police eye was wrongly advertised and sold by unscrupolous dealers as postmarks they were not. The police eye was stamped inside a piece of correspondence usually going from one police station to another indicating that the subject matter in question was reserved only for the eyes of the destinatary. One much letter was typycally mailed free of charge with the anotation civiles on the outside to denote its public nature and stamped by a police eye on the inside. These police eyes were of different size and color depending on its origin. Police eyes are rarely see on the front of a cover.

Your comments on the subject.

ECUADOR: LAS PRIMERAS TARJETAS ENTERO POSTALES DE LA AMERICAN BANK NOTE COMPANY (1885)

Juan Pablo Aguilar Andrade

Las primeras tarjetas entero postales circularon en el Ecuador a partir de febrero de 1884, y su uso fue oficializado al promulgarse el Reglamento del Servicio Postal Interno en junio de ese año. Inicialmente se hicieron dos emisiones, una en la Imprenta de La Novedad y otra en la de V. Montoya, ambas compuestas por dos tarjetas, una de dos y otra de tres centavos.

Que había suficiente existencia de estas especies lo prueba el hecho de que siguieron usándose hasta inicios de los años noventa. No es claro, por eso, por qué el gobierno ecuatoriano encargó nuevas tarjetas de dos y tres centavos a la American Bank Note Company; ¿tal vez para que el diseño de las mismas estuviera de acuerdo con las regulaciones de la Unión Postal Universal?

Las tarjetas de 2 y 3 centavos de la tercera emisión ecuatoriana, impresas por la American Bank Note Company

Las tarjetas de esta tercera emisión ecuatoriana fueron una de dos centavos, en cartulina blanca, y otra de tres, en cartulina rosada; conforme las tarifas entonces vigentes, la primera debía usarse para el correo doméstico y la segunda para el internacional.

Como indica Georg Maier (Los Enteros Postales del Ecuador 1884-1957, Quito, 2014, p. 13), "ninguna de las tarjetas muestra características especiales, salvo una pequeña diferencia en el marco del diseño, que puede variar de 128 milímetros a 128,8 milímetros de ancho en los dos tipos. Donde sí existe una diferencia pronunciada es en el grosor del cartón, que varía entre 0,32 y 0,39 milímetros". Esto, sin embargo, según el mismo autor, no autoriza a hablar de diferentes tirajes.

No se ha encontrado ni una orden oficial de emisión ni el contrato de impresión, por lo que no sabemos ni las fechas exactas de circulación, ni el número de piezas emitidas.

Texto del anuncio publicado en El Comercio, de Quito, el 12 de febrero de 1886
La primera referencia contemporánea a la existencia de las tarjetas de la American Bank apareció en la publicación francesa Le Timbre Posté, en el número de diciembre de 1885, donde se informa que entraron en circulación en octubre de ese año. También en diciembre, la existencia de las nuevas tarjetas fue dada a conocer en las páginas de The Philatelic Record.

El 12 de febrero de 1886, el diario El Comercio de Quito, anunció que las nuevas tarjetas postales llegadas desde los Estados Unidos se encuentran a la venta en el almacén de Rafael E. Dávila.

Las tarjetas de la American Bank tuvieron poco uso en sus primeros años, pues siguió recurriéndose a las de las dos primeras emisiones. Son bastante escasos los ejemplares fechados en el período inicial, volviéndose frecuentes las tarjetas a partir de 1889.

Es necesario establecer con claridad los usos más tempranos y los más antiguos de estas tarjetas. Solicitamos, para ello, el apoyo de nuestros lectores.

ECUADOR: EL REGLAMENTO DEL SERVICIO POSTAL INTERNO DE 1884

Después de la gran reforma postal de 1865, que introdujo en el Ecuador el uso de la estampilla de correos y cubrió de oficinas postales el territorio de la República, el siguiente paso fundamental en la historia postal ecuatoriana fue la incorporación del país a la Unión Postal Universal, en 1880.

Para que el servicio postal se preste conforme los lineamientos de la organización internacional, era preciso adaptar las regulaciones internas hasta entonces vigentes, fundamentalmente en materia de tarifas; esto se hizo, al menos en lo que resultaba urgente, con algunos decretos del entonces presidente de la República, general Ignacio de Veintemilla. Sin embargo, la proclamación de este último como Jefe Supremo, la revuelta nacional que siguió al hecho y la guerra civil por medio de la cual se resolvió el diferendo, impidieron que se hiciera nada más en relación con la modernización de los correos ecuatorianos.

José María Plácido Caamaño, presidente del Ecuador entre 1884 y 1888
y la portada del Reglamento del Servicios Postal Interno, dictado por él en 1884

Hubo que esperar al nuevo gobierno, presidido por José María Plácido Caamaño, para que se produjera la segunda reforma postal. Ésta se basó en el Reglamento del Servicio Postal Interno, que el Presidente promulgó en 1884, y que fue el primer cuerpo normativo que, en la historia ecuatoriana, reguló de manera general el servicio de correos; hasta entonces, solo habían existido reglamentos sobre aspectos puntuales y, en mucho, se seguía actuando conforme la costumbre heredada de la administración española.

El Reglamento contiene información de gran importancia para nuestra historia postal: sus artículos regulan la operación del servicio, determinan las particularidades del mismo, fijan las nuevas tarifas postales e introducen definitivamente el uso de las tarjetas entero postales. 

Gracias al proceso de digitalización de su repositorio, que ha emprendido la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, podemos ofrecer a nuestros lectores el texto completo del Reglamento de 1884, que a partir de hoy incorporamos permanentemente e nuestra biblioteca.

Puede acceder al documento pulsando aquí.

ESTAMPILLAS USADAS

Desde abril de 1926 se publicó en Quito la revista Hélice, dirigida por el pintor Camilo Egas y el escritor Raúl Andrade. En la página 7 del tercer número, correspondiente al 23 de mayo de 1923, se publicó sin firma el artículo que aquí reproducimos y que tanto dice sobre la afición de reunir sellos de correo. Hemos respetado la ortografía original.


El álbum de estampillas usadas, es un museo de emoción internacional. Cada sello de correo arrastra consigo girones de paisajes remotos, fríos de estepas rusas y calores de desierto africano, pedazos de mar y de neblinas nórdicas, olores a muelle tropical y a carne levantina, temblor de cuchilladas en las tabernas chinas, pena cosmopolita de trasatlántico holandés, hosca desesperanza de los soldados coloniales, consumidos por las fiebres palúdicas y los vicios occidentales, dolor de la vida errante, angustia de las emigraciones, oscuridad de los agentes de comercio que viajan en tercera.

El hombre silencioso que ama la vida familiar, los potajes caseros, el ruido de la chiquillería juguetona, el gorro de dormir, la butaca forrada de peluche verdoso y las pantuflas abrigadas, cuelga de los barrotes del balcón, un anuncio modesto.


En realidad compra emociones. Las estampillas anuladas, por el membrete de las oficinas de correo, le traen una inquietud de ir y venir que no ha de saborear jamás.

Las estampillas sudanesas, llenas de signos árabes y en cuyo centro corretea un camello, le evocan páginas enteras de Pierre Loti. Las egipcias, con tres pirámides en azul, le hacen pensar en los touristas británicos de casco de corcho blanco y máquinas de fotografía terciadas, que agotaron todas la colecciones y un número crecido de botellas de whisky ...

El álbum de estampillas es su libro de horas. En él saborea los más acres deleites. Las riñas de los marinos borrachos. Las agonías de los grumetes que murieron a bordo, víctimas de enfermedades de puerto asiático. Las juegas tristes de los capitanes de navíos negreros. La embriaguez negra del opio que hace tambaleas a los oficiales de marina y desnudarse a las mujeres blancas. Los ronquidos del banjo, la lujuria de las danzas de negros y las decoraciones tropicales. La sed de los legionarios heridos, bajo cuyo nombre supuesto, se ocultaron crímenes, quiebras fraudulentas y apellidos ilustres que se mezclaron en los "procesos célebres". Las chimineas de Marsella, las calles fangosas de Yokohama, las ruletas de Macao y las bailarinas judías.

La estampilla, con su aire de visto bueno oficial, puesto en el dorso de las amarguras que viajan, es una crónica completa de Gómez Carrillo. Alineadas, rígidas y uniformes, sobre las hojas de los álbumes, semejan epitafios de mil vidas desconocidas y parecen soñar en el viaje único que hicieron al fondo de una bodega trasatlántica, con destino a la Babel-necrópolis del álbum de un coleccionista ...

NUEVO CATÁLOGO DE SELLOS CLÁSICOS DE SAN PREDRO Y MIQUELÓN

La portada del catálogo de Tillard y una de sus páginas
El prolífico y multipremiado Jean-Jacques Tillard nos ofrece un nuevo trabajo sobre las estampillas de San Pedro y Miquelón.

Se trata de un libro que, en 128 páginas a color, cataloga las emisiones clásicas del archipiélago francés, aparecidas entre 1885 y 1908.

La obra, sin duda un texto fundamental para los interesados en la filatelia de los territorios franceses de ultramar, estudia uno por uno los sellos clásicos de San Pedro y Miquelón, dedicando una página a cada uno de ellos. 

El libro tiene un precio de 35 euros y lo pueden obtener contactándose con el autor, al correo texspm@cheznoo.net.

Pueden obtener más información sobre ésta y otras obras de Jean-Jacques Tillard, en la página Filatelia de San Pedro y Miquelón.


UN REPERTORIO DE FALSIFICACIONES EN LA RED

El sello falsificado es, sin duda, el peor enemigo del filatelista. No pocas aficiones se han perdido cuando un entusiasta descubre que esas estampillas que tanto le costaron conseguir, que veía como piezas clave de su colección, no pasaban de ser simples falsificaciones.

Aprender a distinguir lo falso de lo auténtico es, por eso, fundamental. Claro que en determinados casos habrá que recurrir a la mirada del experto e, incluso, a instrumental especializado; pero todo filatelista debe desarrollar la capacidad de, al menos, identificar aquello que puede hacer dudar sobre la autenticidad de una pieza.


Por eso, nos permitimos recomendar una página webe que reúne un valioso repertorio de piezas falsificadas de diferentes países, con imágenes y datos que permiten distinguir entre el sello falso y el auténtico.

A partir de hoy habrá un acceso permanente a esa página en la columna derecha de este blog. Lo interesados pueden acceder pulsando aquí.

LAS MONEDAS Y SUS ELEMENTOS

Presentamos, en esta nota, un interesante video producido por el Museo de la Casa de la Moneda, de Madrid, que sin duda interesará a los aficionados a la numismática y, particularmente, a los que quieren iniciarse en este apasionante campo del coleccionismo.

Se trata de un trabajo de cerca de cinco minutos, que permite conocer las monedas, sus elementos y particularidades. Pueden verlo pulsando la siguiente imagen.


domingo, 12 de marzo de 2017

MORE ABOUT POSTMARKS ON STAMPED REVENUE PAPER

Opinions of the memebers of the Ecuador Philatelic Study Group,
Thank you friends

EIVIND LUND (NORWAY)

I have not much knowledge about the revenue paper. Revenue paper are seen used with or without postmarks. The first sealed paper (6 reales value) is postmarked red Quito Franca. As you see the first three sealed papers (postmarked Quito, Latacunga and Riobamba) seen to has been sent from Quito. On arrival the postmark was applied the sealed paper. Could it be the same reason as I writes below.

On first and second issue, postage was glued on afterwards on the revenue papel. Cut from the wrappers was glued to the revenue paper to prove such act of mailing. The revenue paper had no validity if it was not sent through the mail (Leo Harris).

BERNARD BESTON (AUSTRALIA)

"Sealed" Revenue paper is not a term I have ever seen in relation to "Stamped" revenue paper. Or is this a google translation of the Spanish? Is this the case in England also or is this peculiar to Australia.

MANUEL ARANGO (COLOMBIA)

It seems to me that the observation of Bernie Beston is correct. The best translation of "papel sellado" is “Revenue stamped paper", not "sealed". 

If I understand well what exposed by the Mr. Eivind, documents with hand stamps of Quito, Latacunga and Riobamba began in Quito and subsequently upon arrival at these cities were applied. I do not think it is correct this assessment. The fact that the seal of revalidation say QUITO, does not mean that they were initiated in this city. Revenue stamped paper revalidated for Ecuador with Quito seal was used in almost all its territory. Please look closely at the top right edge of the document of Latacunga. It was written with different font indicating the value of postal payment: 2 reales, meaning it’s went through the post office. On the others this data is not displayed. 

I am enclosing some documents similar to those presented by Georg, extracted from my book "Recovering our pre-philately in the light of the Colombians historical archives". In the document of Roldanillo Franca is seen on the right of the red handstamp, the indication of 1 real as payment of the corresponding rate; Buga Franca in 1796, also notes an indication of payment of mailing costs. 

All these documents with indication of having passed through the mails were located only in the provinces of Popayan and Ecuador, covering the entire colonial period from 1772 until 1809 or a bit later. Why only in this region? We do not know. I have reviewed thousands and thousands of documents in the Colombian national archives and I have never found revenue stamped paper with similar postmarks in different areas  than Popayán and Ecuador.

So concluding, in my opinion all these documents were sent by judicial authorities with the different processes through the mail and not as a sign of authority as suggested by Georg.

Buga Franca 1795

Buga Franca 1795

Buga Franca 1796

Cali Franca 1796

Quito Franca 1787

Quito Franca 1787

Roldanillo Franca 1787

Roldanillo Franca 1809

Roldanillo Franca 1809



EXPOSICIÓN FILATÉLICA Y SEMINARIO DE ENTEROS POSTALES EN COSTA RICA

Para conmemorar los ciento veinte años de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, se ha programado una exposición filatélica de un marco, organizada por la Asociación Filatélica de Costa Rica, que estará abierta entre el 9 y el 17 de marzo de 2017.

Paralelamente, los días 10 y 11 de marzo se reúnen en Costa Rica destacados expertos en enteros postales, para un seminario en el que se han programado importantes charlas sobre esta especialidad filatélica.

Los enteros postales clásicos y los enteros postales ilustrados de Costa Rica, son los temas de sendas conferencia a cargo de Juan Reinoso y de Álvaro Castro Harrigan, mientras que Luis Fernando Díaz tiene a su cargo un charla sobre el valor y uso temático de los enteros.

A estos reconocidos expertos costarricenses, se suman dos voces autorizadas en enteros postales: Arturo Ferrer Zavala, Presidente de la Comisión de Enteros Postales de la Federación Interamericana de Filatelia y Alberto Jiménez, estudioso mexicano, quienes expondrán sobre el estado del coleccionismo de enteros postales en Argentina, Colombia, España y México.

El seminario se cierra con un panel sobre el catálogo costarricense de enteros postales.

Tanto el seminario, como la exposición, son una muestra más de la importante actividad que vienen desarrollando las asociaciones y los filatelistas de Costa Rica; vale la pena destacar, además, el apoyo recibido de una institución como la Universidad de Costa Rica, que una vez más abre sus puertas para difundir la actividad filatélica.

Mención especial merece, también, Arturo Ferrer Zavala, siempre activo y entusiasta impulsor del coleccionismo y el estudio de los enteros postales en España y América.

Esperamos recibir información de los colegas costarricenses acerca del desarrollo, tanto de la Exposición como del Seminario, a fin de difundirla entre nuestros amigos.



MÁS DIFÍCIL CADA DÍA. SOBRE EL ALTO COSTO DE LOS SERVICIOS POSTALES

Cartero en Lisboa
Foto de Pedro Ribeiro Simões

Walter Alves Carneiro

En Argentina, nuestro apasionante hobby, la filatelia, se ve dificultado no sólo por el incremento desmesurado (con respecto a otros países del mundo) de las tarifas postales, sino por medidas aduaneras que equiparan la compra de sellos en el exterior - aunque sean usados y de poco valor - con la importación de productos como ropa o electrónica.


Ejemplo: una carta internacional simple hasta 20 gramos cuesta en Europa entre 0,80 y 1,70 euros (15-30 pesos), en USA o Canadá 2 dólares (30 pesos), etc; aquí sale 118 pesos (US$ 8). Un envío certificado a esos destinos en Argentina puede salir mas de 400 pesos, algo indispensable si se canjea una cierta cantidad de sellos y que estos LLEGUEN A DESTINO, algo extremadamente riesgoso en el caso de la correspondencia no registrada. 

Una vez aquí, puede soportar costosos trámites tanto del Correo como de la Aduana, que hacen casi prohibitivas las compras y canjes.A la muy buena medida de la e-tienda - que lamentablemente carece de muchas emisiones para el filatelista común - sería bueno imaginar un régimen especial aduanero y de franqueos para la compra y correspondencia de envío de sellos postales, tanto en lo nacional como entre coleccionistas del país y del mundo.

NOTA: El texto de Walter, que se refiere a la realidad argentina, es fácilmente aplicable a muchos de nuestros países, donde ocurren cosas idénticas o peores. En el Ecuador, por ejemplo, un envío certificado con peso mínimo cuesta diez dólares y los trámites aduaneros tienen múltiples complicaciones; que lo diga si no Teddy Suárez, luego de todo lo que debió hacer para desaduanizar las medallas asignadas a los coleccionistas ecuatorianos en PHILATAIPEI 2016.

PERÚ: ¿UNA VARIEDAD DE LA TARJETA DOBLE DE 5 CENTAVOS DE 1883?

La tarjeta doble de 1880, con el resello rosado para que circule en 1883
Georg Maier

Como conocen los aficionados a los enteros postales del Perú, ese país ordenó imprimir sus primeros enteros postales tipo tarjeta en 1880, pero la emisión no pudo hacerse sino en 1883, luego de terminada la ocupación chilena a raíz de la Guerra del Pacífico (1879-1883).

Esa emisión, sin embargo, se hizo con un resello: la imagen del sol en el centro de la parte superior de la tarjeta, en colores diferentes de acuerdo al valor facial.

Las tarjetas de la emisión en referencia eran de tres valores (tres, cuatro y cinco centavos), y la que nos interesa es la doble de cinco centavos con el resello en color rosa, lo que la diferencia de la tarjeta sencilla con el mismo valor, cuyo resello es violeta.

Los catálogos de Paul Ascher y Higgins & Gage mencionan como variedad la tarjeta doble con el resello en negro (obviamente, un error de color). No consta en esos catálogos una variedad con el resello en color "moreno", a la que sí se refiere el eminente filatelista Herbert H. Moll en su catálogo (Postal Stationery of Peru, The Postal Stationery Society, 1999, p. 10); según esta obra, el resello en color "moreno" fue reportado por el filatelista norteamericano Gerard Marque. 

En mi correspondencia personal con el señor Moll (29 de diciembre de 1999), mencioné que tenía en mi posesión varios ejemplares de esa tarjeta con el resello en color café. El me aseguró que ninguno de sus colaboradores en el libro mencionaban ese color. No he podido saber si la discrepancia existe en el color mismo o en su descripción (el término "moreno" podría ser, en realidad, café). El señor Moll me solicitó una entrevista en una exposición para ver físicamente el ejemplar en discusión, pero lamentablemente el encuentro no llegó a darse.
 
Comparación de colores
En el proceso de limpiar la plancha, el líquido que fue utilizado bien puede haber alterado el color rosa convirtiéndolo en "moreno" o café en las primeras impresiones; podría tratarse, en consecuencia, de una reacción química por el líquido limpiador, que habría alterado el color rosa original.

¿Se trate, entonces, de un error, como en el caso del resello negro, o solo de una variación de color producto de una reacción química?

Rogamos a los coleccionistas contribuir con sus opiniones al respecto. Pueden hacerlo escribiendo a este blog actualidadfilatelica@gmail.com.

BLUE BOY: LA HISTORIA DE AMOR TRAS UN SELLO ÚNICO

En 1847 un joven de veinticuatro años, J. Wallace Hooff, envió desde Alexandria (Virginia) una carta a su prima Jannett Brown, que se encontraba en Richmond. Las dificultades que la relación entre ambos enfrentaba, por su parentesco cercano y por el hecho de que él era presbiteriano y ella episcopaliana, fueron el motivo de la misma, que terminaba con una advertencia apropiada en un amor clandestino: burn as usual (quémala como de costumbre).

El sobre dirigido a Jnnett Brown, con el Blue Boy

Jannett, que una vez superadas la dificultades terminaría casándose con J. Wallace Hooff, no hizo caso del pedido y, tras atar la carta con una cinta, la guardó en un costurero donde su hija, Mary Goulding Fawcett, la encontraría sesenta años después. Mary guardó la carta, pero pensó que el sobre, franqueado con un sello circular impreso en papel azul, podía valer algo; hizo las averiguaciones del caso y terminó vendiéndolo a quien le hizo la mayor oferta: tres mil dólares.

Daniel Bryan, Administrador
de Correos de Alexandria (Virginia)
Por conservar un recuerdo amoroso, Jannett preservó el único ejemplar conocido de la estampilla de cinco centavos sobre papel azul, impresa en 1846 por Daniel Bryan, Administrador de Correos de Alexandria. 

En 1981 la pieza, conocida por los filatelistas como Blue Boy (Muchacho Azul), se ofreció en venta en una subasta de la casa Suiza Feldman; el comprador pagó por ella un millón de dólares.

El Blue Boy es parte de las emisiones provisionales hechas por los administradores de correos de diversas localidades de los Estados Unidos, con aprobación gubernamental, antes de que se ponga en funcionamiento el nuevo sistema postal nacional y se emitan las primeras estampillas estadounidenses, en 1847. 

Once administraciones postales hicieron estas emisiones, cuya lista puede consultarse pulsando el enlace PROVISIONALES.

Las estampillas provisionales de Alexandria fueron dos, ambas de cinco centavos: el Blue Boy y otro sello similar, impreso en papel color crema. De este segundo sello se conocen dos variedades, según el número de asteriscos qie enmarcan la estampilla: cuarenta o treinta y nueve.


LA ÚLTIMA ESTAMPILLA DE FRANKLIN D. ROOSEVELT

Franklin D. Roosevelt (1882-1945), en su calidad de filatelista, prestó especial atención a los sellos postales emitidos por los Estados Unidos durante su largo gobierno (1933-1945); según se sabe, él personalmente revisaba y aprobaba los diseños y, en algunos casos, diseñaba la estampilla.

La última que, podemos decir, salió de sus manos, fue la que se emitiría el 25 de abril de 1945, trece días después de la muerte del Presidente, para conmemorar la Conferencia de San Francisco, que dio origen a las Naciones Unidas (Scott 928). Ernest A. Kehr reproduce, en El Apasionante Mundo de la Filatelia (pp. 245-246), la historia de este sello contada por el Jefe General de Correos de los Estados Unidos, Franck C. Walker:

Lo mismo que todos los norteamericanos, el Presidente se preocupaba por la Conferencia ... Habíamos hablado sobre las posibilidades de un sello conmemorativo de la Asamblea. Una noche, siendo ya bastante tarde, me llamó desde Warm Springs y me dijo que había reflexionado mucho acerca del tema: el diseño habría de ser muy simple, con las palabras "Pro-Naciones Unidad"; el recuadro completamente recto; como único detalle de adorno una pequeña ramo de laurel al pie de la impresión. La Oficina de Grabación e Impresión realizó varios bosquejos, y el famoso filatelista señaló uno de ellos, que a su juicio era el más apto para la Conferencia destinada a tener tanta influencia en el mundo. Teniendo presente la gran demanda que se haría de ese sello, el Presidente trató con William Hassett acerca de la venta "día de emisión". Aceptó también mi idea de que él, personalmente, comprara el primer ejemplar recibiéndolo del Jefe de Correos de San Francisco. Ésa fue su última disposición oficial, media hora más tarde había fallecido.

Con la muerte del Presidente, el diseño se modificó ligeramente: incluyó la frase "Hacia las Naciones Unidas 25 de abril de 1945" y el nombre de Roosevelt.




MONEDA ATREVIDA

En 1916, Estados Unidos decidió renovar el diseño de las monedas de un cuarto de dólar; el trabajo se encargó a Hermon McNeil, que escogió una imagen de la Libertad, de pie entre dos pedestales, con un escudo en su mano izquierda y una rama de olivo en la derecha.

Puesta en circulación, la nueva moneda escandalizó inmediatamente a un sector de la sociedad norteamericana. la razón: la Libertad tenía un pecho descubierto.

La presión hizo que la Casa de Moneda encargara al mismo McNeil que retocara la moneda; el escultor lo hizo cubriendo el pecho, motivo del escándalo, con una cota de malla.

Sería éste el modelo que mantendría la moneda hasta 1930, el último año en que fue acuñada.

sábado, 4 de marzo de 2017

150 AÑOS DE LAS PRIMERAS ESTAMPILLAS SALVADOREÑAS

Este año se celebra el sesquicentenario del inicio del período filatélico en El Salvador.

En 1867, esa república centroamericana puso en circulación sus primeras estampillas, una serie de cuatro valores (medio, uno, dos y cuatro reales) ilustrados con un volcán en erupción, con once estrellas en semicírculo en su parte superior, que representan las provincias que en ese entonces componían el país (San Salvador, La Libertad, Sonsonate, Santa Ana, La Paz, Cuscatlán, Usulután, San Vicente, San Miguel, La Unión y Chalatenango).

Aunque para algunos el volcán que aparece en las estampillas sería el San Miguel, se considera que se trata en realidad del Izalco (El Faro del Pacífico), que es el que aparece en el escudo de armas de El Salvador.

Aunque se emitieron oficialmente el 17 de enero, el uso de las estampillas fue obligatorio recién a partir del 1 de marzo de 1867.

Las estampillas fueron impresas en planas de cien sellos (diez por diez) por la American Bank Note Company, de Nueva York, en septiembre de 1866 y llegaron a El Salvador el 17 de diciembre. Las planas llevan la identificación de la casa impresora en la parte superior, escrita en idioma castellano: COMPAÑÍA AMERICANA DE BILLETES DE BANCO DE NUEVA YORK.

En abril de 1873 se hizo una nueva tirada de la serie, que se distingue de la primera por la tonalidad de color y por la goma, amarilla en la primera impresión y blanca en la segunda.

Es muy raro encontrar las estampillas de la primera emisión salvadoreña, usadas en sobre.

POSTMARKS ON COLONIAL SEALED PAPER

Georg Maier
ecuadorstudygroup@gmail.com

While looking through my stock of excess colonial pre-philately, I come upon several documents mostly on sealed paper which showed on the margins philatelic markings, often of great rarity. Sitting down with some of my philatelic colleagues we tried to come up with a reason for the markings but could not find a good reason for their being and assistence for help from our philatelic friends.

The only common denominator we could find was their age; all originating in the 1770’s and 1780’s and all involving legal matters. One, with a beautiful Latacunga and Franca mark is a testament signed in Quito. Another postmarked Quito and Franca involves a suit for damages i.e. nothing that would give us a clue as to the application of postal markings.

Here are the four documents:

1. Sealed paper for six reales (Second Class) from 1731-1732-1733-1734 revalidated for 1782-1783. Post mark Quito-Franca in red with a Quito Type I marking which chronologically follows the same marking in black. Date January 1, 1782.



2. Sealed paper for six reales (Second Class) from 1752-1753 revalidated for 1782-1783. Post mark Latacunga Franca in black with earliest known postmark from that city. Date Quito, June 18, 1783.



3. Sealed paper of ¼ of a real (Fourth Class) from 1762-1763 and revalidated for 1770-1771. Manuscript annotation on various pages that it also serves for 1772. Postmark Riobamba in black. Earliest known postmark of that city and less than a handful known. Date Riobamba January 28, 1772.



4. Sealed paper for One Real (Third Class) from 1758-1759 revalidated for 1780-1781 with manuscript annotation on various pages that it also served for the year 1772. The final page of this document which is in my collection shows the date of October 15, 1776. Postmark Ysquande in black. The first and only known mark of its kind.


In my private collection I have several other documents of one or more pages marked with a postmark. These are in chronological order: Riobamba (1772), Popayan and Buga 1780), Cali (1783), Latacunga (1783), Buga (1784) and Quilichao (1788).

Since most of these documents are of postal content Y am wondering if the postal directors stamped them as a sign of authority rather than as postmarks.

We need your help!

LA POLÉMICA EN TORNO AL SELLO PERSONALIZADO O "TU SELLO"

Marcela Díaz Cabal

Filatelistas mucho más versados que yo y con mayor experiencia han expresado su desacuerdo con el uso de los  denominados "tu sello" en las colecciones temáticas.[1] Quizás sería bueno reflexionar un poco más sobre este elemento postal filatélico tan de moda no sólo en España, sino en otros países europeos,  a la luz de las innovaciones que han ocurrido en la filatelia temática desde las postrimerías del siglo pasado hasta nuestros días. 


Australia, los primeros sellos personalizados
tomado de Glen Stephens Stamps
¿Cuál es el origen de esta controversial modalidad de los correos que ha proliferado sin muestras de desaparecer para disgusto de muchos jurados y expositores? Su origen hay que buscarlo en Melbourne, cuando el 19 de marzo de 1999, durante una exposición filatélica, el servicio postal australiano les ofreció a los visitantes la posibilidad de adquirir un bloque de 10 sellos a solo 45 cts. que tenía, como novedad, una bandeleta en blanco  en la que el comprador podía añadir una fotografía, tomada e impresa ahí mismo. En solo unos minutos, el usuario tenía unos sellos con su foto por el costo de 10 dólares australianos (6 USD). Fue tal el éxito que al poco tiempo otros países se sumaron a la novedosa iniciativa añadiendo variantes como el no usar ya bandeletas, sino imprimir la imagen de un dibujo o una fotografía en el propio sello.[2]

En España, esta modalidad surgió en los primeros días de enero de 2007 cuando el correo español avisa que a partir de ese momento, ofrece a "ciudadanos, empresas, instituciones y demás organismos en general la posibilidad de utilizar en sus comunicaciones postales sellos personalizados; es decir, signos de franqueo con las imágenes o motivos que elijan sus solicitantes.[3] [resaltado mío].

Regulado por los Ministerios de Fomento y de Economía y Hacienda, el nuevo producto responde según consta en el documento de la administración postal, a "una demanda constatada en la sociedad española, tanto entre empresas e instituciones como de los ciudadanos". La regulación incluía las condiciones legales y los requisitos exigidos para validar  las nuevas emisiones en cuanto a costo, dimensiones, cantidad permitida, características  y un largo etcétera sobre sus ventajas. Pero también establecía los límites de lo no aceptable. Por ejemplo, no debían  ser "imágenes de personas, costumbres y el orden público; [se debían respetar] los derechos fundamentales y las libertades públicas, y no [debían] exaltar delitos o discriminar por sexo, raza, religión." Y que en la selección de motivos no se validarían "las propuestas de contenido que constituyan publicidad ilícita o atenten contra la propiedad intelectual e industrial". En otras palabras, se buscaba promover  "imágenes con un sentido positivo, con la única excepción de aquellos sellos dedicados a campañas de lucha contra enfermedades o males personales y sociales."

Estas solicitudes de los ‘sellos personalizados’ podían realizarse fácilmente a través de la Oficina Virtual de CORREOS. Las normas establecían la cantidad que una persona podía comprar (no más de 3.000 unidades), el costo por unidad incluyendo los gastos del envío a domicilio (1€) y el tiempo que tardaba la llegada del producto a partir de la fecha en que se hubiera solicitado (30 días).  El CORREO español  subrayaba, además, la plena confianza que tenía de la aceptación del nuevo producto "entre las empresas de marketing directo, las pymes y el colectivo de filatelistas" porque  era "un excelente vehículo para la promoción de congresos, ferias, exposiciones, concursos, aniversarios, etc. y podía difundir efemérides, eventos y promover la cultura, valores y logros de la sociedad española", además de contribuir a la actividad económica, naturalmente. 


Una muestra de la diversidad de temas que aparecen en los sellos personalizados españoles

Interesante es saber si desde aquel año de 2007 a este momento, 2017, los sellos personalizados han logrado las metas que se proponían tanto en el campo económico como en el de la difusión de la cultura, valores y demás logros dentro y fuera de España. Pienso que la variedad de “tu sello” que han surgido en los últimos años parecen sugerir que así es. Ahora bien, desde el punto de vista de la filatelia, ya son "otros quinientos pesos". Pocos filatelistas, a decir verdad,  defienden el sello personalizado; la mayoría se opone. Sin embargo, como un contrasentido,  para cada efemérides, para cada aniversario, para cada acontecimiento importante o hito,  esas mismas sociedades filatélicas cuyos miembros miran con desdén, incluso con malos ojos, los sellos personalizados en las exhibiciones temáticas, nos sorprenden promoviendo la emisión de algún "tu sello" con la loable intención de que el acontecimiento no pase inadvertido o con el propósito perfectamente legítimo de difundir la cultura de su pueblo o región cuando CORREOS, por una razón u otra, no lo hace. Como muestra un botón: el aniversario de la segunda parte del Quijote, ocurrida en el 2015 y la conmemoración de los 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes en el 2016, produjo múltiples actividades culturales y recreativas espléndidas y entre ellas, variadas exposiciones artísticas, bibliográficas, filatélicas, así como también la emisión de incontables matasellos y... ¡¡sellos personalizados!! 


Exposiciones, asociaciones y comercios filatélicos utilizan
los sellos personalizados como medio de difusión
Cabe entonces preguntarse  por qué. ¿Por qué estas asociaciones de filatelistas  tan opuestos a la utilización de los "tu sello", son las mismas que proponen y pagan (o consiguen) las emisiones de sellos personalizados que luego penalizan en una exhibición filatélica competitiva? La verdad es que no tengo la respuesta. Mi país no sólo no los produce; ni siquiera tenemos una política estatal sobre las emisiones de los sellos "normalitos", aunque asumo que con esto de la influencia de la Internet no estará lejos el día en que a alguien se le ocurra proponerlo en vista de nuestras carencias. A falta de pan, buenas son tortas, reza el dicho.

Ahora bien. Como ya lo mencioné en otro momento, en primera instancia concuerdo en que no se debe abusar de este tipo de material por las razones perfectamente expuestas por mi amigo Paco Piniella en su excelente blog La Lupa. Pero, igual que entonces, insisto en no estar de acuerdo con que se penalice su uso de buenas a primeras sin ponderar antes otros factores. Este tipo de elemento postal puede y debe considerarse "material límite", pero no creo que deba prohibirse, reprobarse o condenar  su empleo en una colección competitiva si se trata de algo puntual e imprescindible y el expositor justifica adecuadamente su uso. Que fue lo que hice yo a raíz de la crítica severa que me hiciera Paco precisamente por el uso de una carta circulada con sellos personalizados de León Hebreo en mi colección cervantina.

Una carta con sellos personalizados,  "preparada" o no, viajada, certificada, con el franqueo necesario y que ha sido autorizada por una entidad postal legal, se ajusta perfectamente a lo establecido por la FIP como material postal apropiado. Cito: "Material postal-filatélico apropiado es el que ha sido emitido, se proyectó emitir o ha sido producido en la elaboración de la emisión, con el propósito de transmitir correo u otras comunicaciones postales, el que ha sido usado para ello, o considerado válido por organizaciones postales gubernamentales, locales o agencias postales privadas, así como por otras autoridades debidamente encargadas o facultadas para ello.”[4]

Es muy difícil entender la animadversión hacia los famosos "tu sello"  cuando al mismo tiempo, otros elementos que también pueden considerarse "material límite" no sólo se permiten, sino que no les ha impedido a los expositores ganar importantes premios con sus excelentes colecciones competitivas en los casos en que estos se han usado. Menos se entiende que podamos exhibir piezas que con todo y ser "preparadas", se consideran válidas (al menos hasta cierto nivel), tales como tarjetas máximas, matasellos conmemorativos, sobres de primer día, hojitas filatélicas, por mencionar algunos ejemplos. ¿Acaso no son "fabricados" ex profeso para conmemorar algún hecho importante? ¿Y los enteros postales y sobres privados con propaganda no son también "preparados" con el propósito específico de publicitar productos o servicios ajenos a lo postal? Sin embargo, los rastreamos con ahínco, al menos los que tienen visos de "vejez", para ganar puntos con el jurado.

Por otro lado, pensemos cómo eran inicialmente las colecciones temáticas de primera generación y cómo son hoy las llamadas de "cuarta generación". Si algunos temáticos no hubieran decidido "innovar", no tendríamos a tanta gente no sólo usando los tamaños de hojas desconocidos hasta entonces (esta sería la parte puramente  "cosmética", como el uso del ordenador, de distintos tipos de letra, colores, etc.), sino otras formas más refinadas e inteligentes de cultivar la filatelia. Yo diría, la evolución natural de lo sencillo a lo complejo; de lo fácil a lo difícil; de lo tópico a lo temático.

Son varios los servicios postales que ofrecen sellos personalizados a sus clientes

Hoy, se abre el compás del coleccionismo filatélico y se añaden nuevas modalidades desconocidas hasta hace relativamente poco: por ejemplo, la filatelia abierta y la filatelia moderna. Pero es que se trata de algo propio de la naturaleza humana: la curiosidad, fenómeno instintivo que suele combinarse con la capacidad de razonar, lleva al hombre  a investigar, experimentar, aprender, inventar, evolucionar. Naturalmente, podemos quedarnos anquilosados en el pasado. O podemos desprendernos de nuestros prejuicios y explorar, con cautela y reflexión,  otras alternativas; abrir trochas, recorrer nuevos caminos.

Si Cristóbal Colón no hubiera tenido su buena dosis de aventurero, vaya usted a saber cuánto tiempo habría permanecido ignorada América. Aunque, tarde o temprano, alguien la habría "descubierto". Lo que no puede ponerse en duda es que su descubrimiento  cambió por completo la visión que el hombre, de uno y otro continente, tenía del mundo hasta entonces.

Dicho esto, estamos claros que debe prevalecer el buen juicio  y que se deben establecer reglas para el uso de los sellos personalizados, empleados como "material límite", a fin de que no impere el descontrol ni el libertinaje. Es obvio que no se puede ni se debe permitir el abuso del empleo de este material en una colección competitiva. La razón más evidente: porque cualquiera podría "construir" TODA  una colección, completita y sin grandes esfuerzos, solo mandando a hacer a su medida los sellos que necesita. Algo que no tendría ningún sentido ya que eliminaría el placer intelectual de dar "vida" a una colección, producto del conocimiento, la inteligencia, y la creatividad. La colección, forjada sobre la base de sellos personalizados estaría supeditada más que nada a la capacidad económica del coleccionista. Algo así como una colección “a la carta”. ¿Cómo juzgar entonces estas colecciones competitivas? ¿Cuáles serían esos parámetros? ¿El del poder adquisitivo del coleccionista? No valdría la pena dedicarle tiempo, esfuerzo y cariño a una afición tan entretenida, tan edificante y tan valiosa como lo es la filatelia si solo nos atuviéramos al "poderoso caballero, don dinero". Ya observamos con tristeza, cómo cada día se va definiendo con mayor claridad una élite de colecciones competitivas en donde pesan mucho las “rarezas”, lo cual la mayor parte del tiempo implica “rascarse bastante el bolsillo”. Ello, añadido a otros factores de la vida moderna, aleja cada vez más la filatelia del necesario intercambio generacional.

En conclusión, el tema de los sellos personalizados es filón propicio para la discusión, el intercambio de opiniones y tal vez, con suerte, para llegar un día a unas conclusiones objetivas en que se tome en cuenta el horizonte que se perfila para nuestro precioso pasatiempo en un mundo cada vez más tecnológico y con menos jóvenes ansiosos de continuar nuestros pasos por la anchurosa y excitante senda filatélica.





[1] En pro y en contra de los sellos personalizados se pueden consultar artículos en el blog La Lupa administrado por Francisco Piniella. El artículo “En defensa de los sellos personalizados” de Jesús González, Presidente de FEFIEX que aparece en Norba Filatélica. “La estampilla o sello personalizado” de Gerardo López-Jurado publicado en AFITECOL y otros más en la Internet.
[2] Información extraída de Filaposta. Foro de Filatelia y Amistad. Wiki Filatélico.
[3] CORREOS LANZA EL SELLO PERSONALIZADO. Para esta y demás citas en cursivas y  entre comillas, consultar el documento del correo español. www.correos.es/ss/Satellite/site/info_corporativa.../detalle_noticia
[4] Revisar en la Internet los reglamentos de la FIP en torno al tema de las exposiciones competitivas, especialmente las DIRECTRICES PARA LA EVALUACIÓN DE PARTICIPACIONES TEMÁTICAS. De ellas se extrajo el texto citado. 

ECUADOR 1942: LOS POETAS BOMBARDEADOS

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com

En 1942, Ecuador emitió una serie de cuatro sellos postales, tres para el correo ordinario y uno para el correo aéreo (Banco Central 808-811; Scott 404-406 y C97), conocida como Hombres Ilustres del Ecuador. Tres de esas estampillas (10 centavos ordinaria, 10 centavos aérea y 50 centavos) estaban ilustradas con el retrato de Remigio Crespo Toral (1860-1939) y la cuarta, de 10 centavos ordinaria, con el de Alfredo Baquerizo Moreno (1859-1951).

¿Por qué tres de las estampillas se dedicaron a Crespo Toral y solo una a Baquerizo Moreno?¿Por qué tres sellos de 10 centavos y uno de 50?¿Por qué tres para correo ordinario y uno para el servicio aéreo?

La respuesta está en la Segunda Guerra Mundial y en la batalla de Inglaterra, de la que fue víctima esta emisión postal.

Tres años antes, en 1939, se había decidido hacer emisiones postales para rendir homenaje a hombres notables del Ecuador, empezando por los poetas Remigio Crespo Toral y Alfredo Baquerizo Moreno. El 1 de octubre de ese año, el Congreso Nacional dispuso que se emita una serie de cinco valores (Registro Oficial del 30 y el 31 de octubre de 1939), conforme el siguiente detalles:

2'000.000 de 10 centavos
600.000 de 20 centavos
160.000 de 50 centavos
140.000 de 1 sucre
100.000 de 5 sucres

De cada uno de los valores indicados, la mitad debían destinarse al servicio ordinario y la mitad al servicio aéreo. La emisión, entonces, incluía diez sellos.


Convocada la licitación correspondiente, se adjudicó el contrato para imprimir las estampillas a Thomas de la Rue & Co., de Londres.

Pero mientras el Ecuador tramitaba su emisión postal, la guerra llegaba a Inglaterra. Los trabajos de impresión se retrasaron y, cuando los paquetes con las estampillas esperaban en el muelle para ser embarcados hacia el Ecuador, un ataque de la Luftwaffe acabó con buena parte de ellos.

Las estampillas que finalmente llegaron al Ecuador fueron menos de la mitad de las originalmente contratadas, según las cantidades que aparecen en el Decreto del 18 de abril de 1942 (Registro Oficial 512 del 9 de mayo de 1942), que dispuso que entraran en circulación: 400.000 de 10 centavos (Remigio Crespo Toral), 200.000 de 10 centavos (Alfredo Baquerizo Moreno), 40.000 de 50 centavos (Remigio Crespo Toral) y 500.000 de 10 centavos correo aéreo (Remigio Crespo Toral).

La inventiva popular bautizó a esta serie como la de los poetas bombardeados.